Después de la batalla
Francisco J. Chavanel
[Canarias Ahora, 10 de julio de 2006]
Los bolcheviques que crió el mauricismo salieron derrotados de su intento de control de la Cámara de Comercio. En la algarada perdieron el Clan de la Avaricia, la Confederación Canaria de Empresarios, el Círculo, y casi todas las sectoriales, incluyendo a Construcción, Comercio y Transportes. La batalla, que ha sido campal y cruenta, en un todos contra todos sin precedentes por su suciedad, se lleva por delante amistades, viejos pactos, la imposibilidad de reconstruir una paz duradera en Gran Canaria durante mucho tiempo.
ATI tiene su culpa. Adán Martín permitió que Mauricio, desde la Consejería de Economía, comandara una operación tenebrosa de chanchulleo y compra de voluntades, en la que no faltaron ni miembros del Ejecutivo ni propuestas asombrosas. Entre ellas la de elevar a la presidencia al gran corrupto de las elecciones, José Miguel Suárez Gil, siempre y cuando traicionara a Tadeo. Para que su marca se notara en la víspera uno de los suyos le ofreció a un empresario un pacto time-sharing: dos años en la Presidencia, treinta millones de euros para el bolsillo, y después, al cabo de esos dos años, dejaría su puesto a Juan Manuel Freire, el hijo de, lágrimas de un padre que busca desesperadamente un heredero solvente que le alcance a la rodilla para dejarle una fortuna multimillonaria.
ATI hizo caso a Mauricio cuando en una de sus conocidas historietas para niños les dijo que el asalto de la Cámara les resultaba vital para lograr en las próximas elecciones tres o cuatro parlamentarios en una isla que los considera aguasucia. Y que además dicho asalto resultaba sencillo pues luchaban contra unos mindundi, empresarios de baja estopa y con dificultades económicas, y contra dos outsider expulsados del paraíso del pesebrismo. No eran enemigos. Eran ilusos cazando sueños frente a las inspecciones que pudieran ordenarse desde la Consejería, y contra el aplastante poder financiero de los conjurados. ¿Cómo dudar de la victoria?
Lo cierto es que tras el paso del temporal el paisaje no puede haber quedado más desesperanzador para CC. Salió derrotada en las cuatro cámaras de comercio (Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife), con resultados bochornosos. Quizás estemos ante el anticipo de lo que les aguarda en los comicios de 2007. Desde luego lo de Gran Canaria está muy claro: si logran un representante será un éxito. Cortarle la cabeza a Mauricio, y a sus cuatro paniaguados, es una tentación; otra cosa es decapitarla gratis.
De algo sí se ha de sentir satisfecha ATI. En su momento dividió las cámaras de la provincia oriental, y ahora dividió por completo a los empresarios de Gran Canaria. Decir que se llevan a matar es hacerles un favor. Un ejemplo más de la senda decadente que recorremos y en donde no nos reconocemos. Y si alguien cree que la solución es el PP que se tiente la ropa y que mire debajo de la mesa. ATI y PP han vuelto a renovar sus votos, el renacimiento de la famosa UPN, en virtud de la cual se retorna al reparto territorial, y a la ceguera de unos sobre lo que haga su aliado. Pero esa es otra historia.
Pedro G
12:01 pm · 11 Julio 2006
Es verdad que Chavanel se refiere a lo sucedido en Gran Canaria, pero para los vivimos en Lanzarote cuesta no pensar que estuviera hablando de lo sucedido aquí. Y también es verdad que la derrota del Gobierno de ATI ha sido de las sonadas, porque se implicaron hasta el fondo en la batalla por el control de las Cámaras. No obstante, en Lanzarote sabemos que el PSOE, o un sector muy importante de él, no ha estado al margen de esta batalla, que también apoyó a quienes perdieron las elecciones, a Empresarios por Lanzarote. A lo mejor por eso llama algo más la atención lo que se ha convertido en demasiado evidente en los últimos tiempos: el partidismo de CanariasAhora.com, cuyos enemigos están tan claros, ATI y PP, que se transparenta su apoyo al PSOE casi cada día.