Terapia

20 de Julio de 2006 · (Economía)

Carmen Merino

[Canarias7, 19 de julio de 2006]

Que tiene usted uno de esos días en los que le hincaría el diente a todo bicho viviente capaz de crear la menor turbulencia en la porción de atmósfera que tiene la osadía de permanecer a su alrededor? Deje en paz a sus familiares, a sus compañeros, a sus amigos, a su perro y a la clase política. Existe una manera mucho más fácil de descargar lo que lleva dentro sin causar mayores perjuicios a usted mismo y a su entorno. De los políticos siempre tendrá tiempo de despotricar. Y seguramente con razón. Existe un método infalible que actúa a modo de autoterapia para este tipo de perturbación del ánimo, más frecuente tal vez cuando aprieta el calor y el cuerpo no encuentra satisfacción. Tiene su coste económico, es cierto, pero todo lo tiene en la vida y probablemente esta será un dinero –no más que el precio de una llamada– de los mejor empleados.

Sólo tiene que intentar darse de baja en el servicio que tenga contratado con una compañía telefónica, por ejemplo Movistar. No se preocupe por sus comunicaciones con el mundo. Seguirá conectado mientras continúe pagando la factura. O hasta que se cansen de reclamarle deudas que ellos mismos crean en un afán de creatividad financiera digno de mayores operaciones. Porque yo utilice el verbo intentar para proponerle que se diera de baja. Y eso es algo que jamás conseguirá. Por lo menos si su intención no es firme y está dispuesto a llegar a muy mayores instancias.

Si lo que busca es una pared contra la que darse cabezazos encontrará una perfecta en el servicio telefónico de atención al cliente de Movistar. Me pregunto dónde entrenarán a los operadores en línea, porque no he visto jamás mejores ejemplos de autocontrol y determinación. Ignoro si están incluso dispuestos a aguantar groserías, cosa que es en absoluto innecesaria en orden a la terapia propuesta, pero del tenor de las conversaciones que es posible mantener con ellos se diría que también han sido entrenados para responder con amabilidad a la falta de respeto y quién sabe si también a los insultos más o menos explícitos.

Cuando lleguen a la fase en la que se empeñan en hacerles una oferta para evitar que migre con su pequeña factura a otra compañía telefónica, les aconsejo que se retire unos centímetros el auricular para exclamar entre dientes: ¡Atrás Satanas! ¿Que por qué lo digo? Pues porque las ofertas tampoco las cumplen y entonces entrará usted en una espiral de absurdos que si Kafka levantara la cabeza tendría la oportunidad de comprobar a qué se le puede llamar kafkiano en la sociedad actual. Y no lo digo por experiencia, sino porque me ha pasado.

Que a día de hoy resulte más fácil divorciarse del marido de una que de su compañía telefónica es abrumador. Pero más abrumador resulta que la Administración no tome medidas contra unas prácticas empresariales que son claramente abusivas. Aunque sólo fuera porque abusan de una manera deshonesta de la paciencia y el tiempo del consumidor.

2 Comentarios

  1. alfil

    2:00 pm · 20 Julio 2006

    Tengo un colega que trabajaba en Movistar y le echaron porque al parecer la compañía iba a establecerse en un pais sudamericano, que sale más barato.

    Se ve que no les va bien a los pobres. Y nadie lo diría con las campañas de publicidad que hacen. La especie de M verde esa que parece blandi blu (¿se acuerdan?) nos la han puesto hasta en la sopa. Y el caso es que con la de millones que nos dejamos en mensajitos y llamadas me cuesta creer que no ganen lo bastante. Lo que pasa es que para algunos bastante nunca es suficiente.

  2. LZ-III

    7:42 pm · 20 Julio 2006

    Eso que cuenta es imposible, ¿cómo va a pasar eso sin que la Administración del Gran Defensor de los derechos de los ciudadanos, Zapatero, actúe?

    Seguramente esta señora será del PP, y su artículo forma parte de esa campaña de desprestigio que dice que seguimos teniendo el teléfono móvil o las conexiones de banda ancha más caras de toda Europa. Pero no se deje usted engañar por la ultraderecha de Acebes y Zaplana: España va bien. Y si a usted no le va bien, será porque es un reaccionario rencoroso que se quedó anclado en el 11-M.

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