¿Cómo se siente?
Heraclio Sánchez
How does it feel? Preguntaba enérgicamente Bob Dylan, una y otra vez, en una de sus míticas canciones, Like a Rolling Stone, en la que daba cuenta de múltiples casos de grandes triunfadores que en actitud de perdonavidas viajaban luego a los infiernos. No sé si en Marbella la gente se levanta con esta canción para sentirse súper después de que su ciudad haya sido esquilmada delante de sus narices. Es muy española, y muy canaria, y muy conejera, la conducta.
En estos días asistimos a la decapitación social de Julián Muñoz, ex alcalde de la localidad andaluza, ex mano derecha de Jesús Gil y Gil, ex miembro del GIL. A sus variadas condiciones de ex se le añade el conservante y colorante de que su pareja es la tonadillera Isabel Pantoja. De sus años como primer edil se le imputa una ristra de delitos entre los que sobresalen numerosos episodios de malversación de fondos públicos. Son ingredientes que garantizan audiencias televisivas, así que resulta normal que los chupasangres de los tertulianos rosas se lo estén comiendo con alioli.
Sin embargo, me gustaría retrotraerme al período en el que Muñoz estaba encima de la ola. Lo imagino levantándose muy tempranito –los chorizos suelen tener una alta capacidad de trabajo– y desde primeras horas ya estaba empleándose a fondo. Con actitud resolutoria atendía satisfactoriamente a los miles de vecinos que acudían en audiencia a él. Y estos, resueltos sus pequeños problemillas, lo veneraban con un patético, “gracias Don Julián, que Dios le de muchos años de vida”.
También me imagino a Don Julián almorzando cada día con un interlocutor diferente, con el potencial beneficiario de la concesión del servicio de basura, de los aparcamientos, de los hamaqueros, de los limpiaplayas, de los bares y restaurantes, de las promociones de viviendas, de los hoteles y complejos de apartamentos y de no sé cuántas cosas más. Me lo imagino cerrando acuerdos, acordadas previamente, eso sí, las comisiones correspondientes. Y me imagino a quienes hoy cantan How does it feel retrotraerse a aquellos tiempos y asegurar que lo sabían, que era vox populi, que eran las cosas de Julián, pero que la ciudad funcionaba y aquí paz y en el cielo gloria.
No siento ninguna pena por Muñoz, ni por la Pantoja, ni, mucho menos, por Paquirrín. La pena me la provocan los que hoy le sacan los ojos cuando lo sabían. Me consta que no pueden responderme porque están demasiado ciegos, mas insistiré en la pregunta: ¿qué tal sienta?
luisin
12:28 pm · 26 Julio 2006
Si aquí algún día cae alguno de los que tú y yo sabemos todos nos apuntaremos a ese mismo carro, el carro de “tú y yo lo sabíamos”. Pero ahora a ver quien es el guapo que tira de la manta. Hay demasiados intereses en juego y en una isla tan pequeña caer en desgracia para algún caciquillo poderoso es lo peor que te puede pasar. Es como si hubiera una fina capa, llamada democracia y estado de derecho, que no nos dejara ver todo lo que hay debajo. Pero esa capa es tan fina en algunos sitios que casi resulta transparente.
Ricardo
1:47 pm · 26 Julio 2006
Chocante que la democracia y el estado de derecho sean responsables, cual velo más o menos opaco, de nuestra ceguera ante una corrupción de la que se afirma que todos estamos al tanto. Para mí que algunos preferirían vivir bajo una dictadura y no tener dudas de a quien echarle la culpa de todo, porque en una democracia todos somos responsables aunque la responsabilidad sea diferente.
luisin
2:35 pm · 26 Julio 2006
No, lo que yo digo es que la democracia y el estado de derecho actuales son una máscara finísima que realmente no tiene demasiado de democracia ni de estado de derecho. Es un maquillaje. Solo eso. En la práctica hay unos cuantos con poder para hacer y deshacer mientras que a la gran masa no le queda otra que tragar… como siempre ha sido. Antes los señores feudales vivían en castillos y poseían ejércitos. Hoy viven en caserones y tienen abogados, además de suculentas cuentas bancarias. Pero sigue siendo lo mismo.