La uva
Josechu Pérez Niz
Medio millón de kilos de uva se puede pudrir en las parras lanzaroteñas. No es noticia novedosa. Cada verano tropezamos con un titular semejante en donde únicamente varía el número de kilos de excedente de la fruta. Los viticultores afectados piden una mayor implicación de lo público para que la uva no se eche a perder. Y la presidenta del Cabildo, Inés Rojas, les acaba de responder: “No se puede pagar al viticultor por simplemente hacer su trabajo. El viticultor lo que quiere es vender su producto y cobrarlo y nosotros lo que tenemos que hacer es facilitar su comercialización” (Diario de Lanzarote), puntualizó Rojas.
Ni entro ni salgo en esa facilidad pasmosa para pedir subvenciones y considerar que la Administración pública es Papá Administración. Centrándonos en las declaraciones de Rojas, muestro mi acuerdo público, eso sí, debe aplicarse en lo de facilitar la comercialización. Lo que no termino de entender es cómo la presidenta hace estas declaraciones cuando el verano pasado la propia Rojas decretó la compra de un excedente de uva de 566.504 kilos por 679.804 euros de las arcas cabildicias. Uva del verano de 2005, que se convirtió en vino, se avinagró, se proyectó convertirlo en vinagre balsámico y hoy… ni vino ni vinagre. No, no termino de entenderlo. Torpito que soy.
mala uva
2:01 pm · 6 Septiembre 2006
Uno, malicioso que es por naturaleza, no puede evitar pensar si estos pobres agricultores no estarían mucho mejor con deltas o sequías… así no tendrían que preocuparse de vender su producto.
A mí esta gente no me da ninguna penita. La mayoría son ricachones que tienen tierras por todos lados. Sus “cuartos aperos”, con piscinas y demás, pero eso sí, con la pergolita canaria y el crucifijo de la virgen de los dolores, no son precisamente un canto a la austeridad campesina. Lo mismo puede decirse de sus todoterrenos o los de sus hijos.
Nadie me ayudó a mí cuando tenía un bar y me llovían las deudas por todos lados. Esta gente lo que tiene es mucho rostro. Con el rollo de que hay que defender lo nuestro y todo eso quieren aprovecharse descaradamente. Me parece muy bien que deba conservarse la agricultura conejera, los viñedos y demás. Pero si son tierras que vamos a mantener con el dinero de todos lo lógico sería que pertenecieran a todos, no solo a unos pocos.