NBE-CA-88

3 de Octubre de 2006 · (Sociedad)

Miguel Hernández

NBE-CA-88 es el nombre de una Ley. Les aseguro que aunque no sientan ningún aprecio por la habitual jerga en la que están escritas las leyes, ésta que les presento les va a interesar a muchos de ustedes.

Es una ley que tiene que ver con el ruido. Y quisiera denunciar, desde estas líneas, su sistemático incumplimiento por parte de muchos constructores de Arrecife, amparados por la dejadez e incompetencia del Ayuntamiento. Concretamente en las recientes edificaciones que se están construyendo en Argana.

Primero se llamó NBE-CA-81, y luego NBE-CA-82. Su última revisión tuvo lugar en 1988, y es por eso que actualmente tiene el nombre que tiene. Normativa Básica de Edificación, Condiciones Acústicas, 1988.

Pues bien, tal como está escrita hoy en día, me gustaría extraer un par de párrafos y mostrárselos a ustedes, para que tengan a bien discernir si mi denuncia es pertinente o no.

Capítulo I
Artículo 2º Campo de aplicación
Esta Norma es de aplicación en todo tipo de edificios de nueva planta, destinados a cualquiera de los siguientes usos.
- Residencial privado, como viviendas y apartamentos.

Pongo puntos suspensivos dando a entender que la lista es mucho más extensa. En este artículo sólo me interesa denunciar las transgresiones cometidas en torno a las viviendas destinadas a uso privado.

Capítulo III
Artículo 11º Paredes separadoras de propiedades o usuarios distintos
Se consideran paredes separadoras de propiedad o usuarios distintos las siguientes:
- Paredes medianeras entre propiedades o usuarios distintos, en edificios de usos residencial privado o administrativo de oficina.
- Paredes separadoras de habitaciones distintas a usuarios distintos en edificios de usos residencial público y sanitario.
- Paredes separadoras de aulas en edificios de uso docente.
El aislamiento mínimo a un ruido aéreo R exigible a estos elementos constructivos se fija en 45dBA.

En este concretísimo artículo está el quid de la cuestión. Creo que queda bien claro que las paredes que separan viviendas colindantes, en las que viven usuarios distintos, deben tener un aislamiento mínimo de 45 decibelios.

La norma es mucho más amplia, pues contempla todo tipo de posibilidades, prestando especial atención al aislamiento de los ruidos procedentes del exterior. Pero a nosotros por de pronto nos basta con esto. Lo que dicha norma nos está diciendo, sin ningún género de dudas, es que las viviendas colindantes, independientemente del material con el que estén construidas, deben tener un aislamiento sonoro de 45 decibelios. Esto se puede medir fácilmente con unos aparatos que cualquier ayuntamiento debería poseer para corroborar que las construcciones cumplen con esta normativa. Y en teoría no te deberían dar la famosa cédula de habitabilidad hasta que se hiciera dicha prueba. Los Ayuntamientos tienen potestad para modificar esta norma siempre y cuando se trate de aumentar el grado de aislamiento, nunca de disminuirlo.

Lamentablemente yo no tengo el aparato necesario para saber si una pared cumple con los requisitos. Entonces, me dirán ustedes ¿cómo se yo que la normativa no se está cumpliendo? Pues no es una pregunta difícil de contestar. Simplemente se trata de saber aproximadamente qué ruidos generan 45 decibelios. Y eso sí que lo sabemos. Pongo a disposición de todos ustedes la siguiente tabla, podemos llamarla prueba A:

La sensación de silencio completo estaría entre 0 y 20 decibelios.
El movimiento de las hojas de los árboles supone entre 25 y 30 decibelios.
Una zona urbana tranquila de noche estaría entre 35 y 45.
Una conversación normal supone entre 45 y 55 decibelios.
Un coche al ralentí (a 7,5 m de distancia) entre 45 y 55.
Un coche (a la misma distancia) produce: a 50 km/h entre 60 y 80 decibelios, mientras que un camión produce entre 80 y 95,y una motocicleta entre 75 y 100 decibelios.
Dentro de una discoteca se soportan, como mínimo, entre 85 y 100 decibelios.
Un tren de alta velocidad (300 km/h a 7,5 m de distancia) o un martillo neumático generan entre 105 y 110 decibelios.
Un avión a reacción (despegue a 100 m) produce entre 110 y 115.
Un avión militar en vuelo rasante entre 105 y 120 decibelios.

Obviamente, éstas son cifras aproximadas. Pero tampoco creo que sea necesario ir mucho más lejos. Porque en las casas de Argana no es que se oiga una conversación normal, que sería el límite de lo que podría oirse si cumplieran con la normativa, sino que se oyen hasta los susurros. Es decir, se oye la orina del vecino cayendo en el inodoro, se oye la tele por baja que la pongamos, se oye la radio, se oye todo lo que se dice todo.

Y que conste que aquí no se está hablando de que los vecinos hagan más o menos ruido, sino de un aislamiento mínimo que todas las viviendas deberían tener, independientemente de quienes vivan en ellas o el ruido que éstos hagan. Es un aislamiento que debe garantizar una calidad de vida mínimamnte digna, pues han de saber que no hay sensación más incómoda que tener que escuchar palabra por palabra todas las convesaciones de quienes viven al lado tuyo. Supongo que quienes conceden cédulas de habitabilidad sin asegurarse de que las construcciones cumplen las normativas no tienen problemas de este tipo, y tampoco se los deseo, pero de verdad les invitaría a que pasaran sólo un par de noches en una de estas viviendas de Argana.

No sólo nos vemos obligados a dejarnos la mitad de nuestro sueldo, no sólo estaremos pagando hasta el 2035 en el mejor de los casos, sino que encima estamos condenados a renunciar a nuestra intimidad más elemental. Todo por culpa de unos constructores avariciosos que se quisieron ahorrar unos euros y un Ayuntamiento incompetente, cuando no directamente cómplice de este gran fraude.

Por eso me gustaría invitar a todos los que se sientan afectados por este mismo problema a denunciarlo abiertamente. Hay una Ley que nos ampara y tenemos todo el derecho a exigir su cumplimiento.

3 Comentarios

  1. El Cuchillo

    1:03 pm · 3 Octubre 2006

    Pone los pelos de punta el relato. Por las nuevas construcciones que se perfilan en Argana está muy bien esta información porque tiene la pinta de resultar insufrible la convivencia en estas viviendas.

  2. Afectado

    2:21 pm · 3 Octubre 2006

    Desde su estructura el conjunto de Argana Alta es una invitación a la desvertebración de la convivencia. El hecho de que estemos tan pegados y nos escuchemos todo, todo, hace que no tengamos nada de ganas de conocernos un poco más y convivir en el barrio. Que de eso se trata.

    Miro hacia el norte del barrio y las nuevas promociones pecan de lo mismo que denuncia el sr. Hernández.

  3. Otro

    4:07 pm · 3 Octubre 2006

    Y encima nuestros hijos para jugar solo tienen las carreteras o un videoclub. Y no parece que en los llanos que quedan vayan a hacer ningún parque.

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