¡Higinio for president!
Pedro Zapata
Nunca antes un político que ha acumulado tantos deméritos ha llegado tan lejos. Bien colocado por el líder del PIL, Dimas Martín, el consejero de la cosa agrícola se fue afianzando en el puesto, primero en el pacto con el PSC-PSOE en la época de Enrique Pérez Parrilla, luego en el grupo de gobierno que el nacionalismo insular compartió con CC y PP, y, finalmente, en el actual equipo de crisis junto con sus compañeros tránsfugas, unidos para permanecer en el poder.
Increíble. Ha mantenido la posición privilegiada en el mermado Cabildo conejero, insólita institución que ha albergado a siete presidentes en una legislatura, y nadie lo ha echado ni lo ha cuestionado. Todos han pactado con él, menos AC 25 de Mayo, que ha pedido su dimisión. Siempre ha salido airoso. Y lleva más de una década.
Higinio Hernández es un personaje singular. Se ha pegado como una lapa al puesto que ya parece un ser eterno, insustituible, imborrable, imprescindible. Durante todos estos años, pese a contemplar la agonía del sector, apenas se ha debatido su ineficacia en el seno de la institución insular, donde sigue campando a sus anchas sin el menor escrúpulo, y se le ve altanero, libre de todo pecado, orgulloso de su experiencia, envalentonado con tantos apoyos, incluido el de la presidenta Inés Rojas, a la que nunca se le ha pasado por la cabeza el cese. Pero ni siquiera los propios agricultores, los cuatro románticos que quedan, han sido capaces de levantar su voz y luchar por un cambio de rumbo en la política agrícola insular. Así les va. Así nos va.
La agricultura de Lanzarote es la crónica de una muerte anunciada. No hace falta volver atrás y recordar la pésima gestión realizada en el Complejo Agroindustrial de Teguise, bien conocida por Dimas Martín y por Higinio Hernández. La realidad es tozuda y los ejemplos son claros. Ahí tienen la desaparición de la cochinilla, pese a que existe un proyecto para crear un centro de transformación, del que se desconoce cómo será gestionado y quién será el responsable de la iniciativa. Por no hablar de las escasas cosechas de cebollas de los últimos años, que contrastan con los prósperos ejercicios económicos, sólo recordados por las imágenes de Memoria de Nuestras Islas, el programa de TVE-C que refleja con añoranza un pasado irrepetible. O la crisis del sector ganadero, que lleva años esperando por la promesa de una quesería para que la leche no sea trasladada hasta Fuerteventura, donde los majoreros elaboran un queso de incalculable calidad. Pasan los años y todo sigue igual. Menos Higinio, que acumula despropósitos y sigue en la brecha política.
La crisis vitivinícola es la gota que colma el vaso. Recordemos que el Cabildo destinó cerca de 680.000 euros para adquirir el excedente de uva del pasado año, una iniciativa que pretendía salvaguardar los intereses de los agricultores, pero que se convirtió en una pesadilla. De hecho, unos 176.000 litros se echaron a perder, y tuvieron que inventarse la creación de un plan para la obtención de “vinagre balsámico de calidad” y salir así del atolladero, sin éxito. Y finalmente supimos que a otros 200.000 litros de la cosecha de 2005 no se les dio salida, según ha reconocido el propio Higinio Hernández, circunstancia que remata aún más su pésima gestión e ineficacia. O sea, una institución pública gasta 100 millones de las antiguas pesetas en subvencionar el excedente de uva para que luego una parte se eche a perder y otra se quede sin vender. ¡Menudo negocio!
Pero ahí no quedó la historia. Este año la ha vuelto a armar. Sin rumbo alguno, el hombre iluminado de la cosa agrícola dejó que el problema se le echara nuevamente encima, para después intentar resolverlo deprisa y corriendo, improvisando reuniones y anunciando una campaña promocional “agresiva”, escudado en Inés Rojas. El optimismo fue tan llamativo que hasta el propio Pedro San Ginés, consejero delegado de los Centros de Arte, Cultura y Turismo, aseguró que con una buena planificación “se vende todo el vino”, es decir, los dos millones de botellas de campañas anteriores, que las bodegas no han vendido o no han sabido vender.
Rojas quiso ayudar a Higinio y remató la faena. Dijo a mediados de agosto que las bodegas estarían dispuestas a adquirir en torno a los 3,5 millones de kilos, pero que existían 500.000 kilos sin comprador definitivo, pertenecientes a unos cuantos agricultores que no eran proveedores fijos de una sola empresa, sino que habían vendido el producto a diferentes bodegas durante los últimos años. Ya desde ese momento no dijo la verdad, porque muchos campesinos que verdaderamente eran fieles proveedores fueron rechazados sin el menor escrúpulo.
Desde entonces se mostró reacia a subvencionar la compra del excedente, pero pocos días después cambió de opinión. Como las bodegas no tenían espacio ni podían afrontar económicamente la adquisición de las variedades menos comerciales, la presidenta llegó a un acuerdo rápido para que se comprometieran a comprar toda la uva a un precio reducido, a cambio de que el Cabildo consiguiera del Gobierno de Canarias nuevos tanques para almacenar el producto y asumiera la diferencia de precio. Los depósitos llegaron, pero esa circunstancia tampoco evitó que muchísimos agricultores tiraran parte de su cosecha, como se vio en un reportaje elaborado por Televisión Canaria a mediados de septiembre.
En pocos días, dos planteamientos distintos, lo que demuestra que toda una institución insular carece de planificación y coordinación y sólo funciona con total improvisación, alejada del sentir común. Esa es la imagen que ofrece en el sector primario, al que han hundido poco a poco durante las últimas legislaturas. Ya sólo falta que Higinio sea candidato a la presidencia o que, sencillamente, repita en las listas que presentará al Cabildo la alianza CC-ApL.
Pedro G
10:25 am · 13 Octubre 2006
Felicito a Pedro Zapata por el perspicaz y pertinente análisis que realiza de la figura, inefable, de Higinio Hernández. Bien está recordar que continúa instalado en el Cabildo un incapaz, que se ha pegado al cargo “como una lapa”, en un momento en el que las lapas se han convertido en materia política. Y ni a las pardelas necesita recurrir Zapata para describir al individuo.
raquel
11:17 am · 13 Octubre 2006
Pues sí que es bueno el artículo sobre el pardelero, aunque yo creo que habría que habría que tener en cuenta que ya da lástima, que difícil lo tiene para encontrar asiento en el próximo Cabildo, que hay demasiados gallos para un corral tan pequeño como el de CC-Tránsfugas. Claro que igual terminamos encontrándonoslo como asesor para que al hombre no le falte el sueldito.