Jueves, 15 de Febrero de 2007

Decepción ambiental

Jorge Marsá

[Publicado también en Basta Ya]

El editorial de ayer de El País se titulaba “Todos contra el dióxido”. Y comenzaba de esta forma: “Con mucho retraso, el Gobierno ha redactado un documento que recoge los objetivos que debe proponerse la sociedad española para afrontar el cambio climático”. Se refiere a la Estrategia Española de Cambio Climático presentada el martes. Y más que de retraso, que también, habría que hablar de decepción.

La “historia medioambiental” del Gobierno comienza con una reunión del presidente con los grupos ecologistas al poco de iniciarse la legislatura: salieron encantados con las buenas palabras de Zapatero. Año y pico después, los colectivos ecologistas rompían con el Gobierno: se habían hartado de que fueran sólo buenas palabras. En lo que se refiere al cambio climático, el Gobierno no ha hecho prácticamente nada durante sus primeros tres años. Aunque es cierto lo que no se cansan de repetir: durante los ocho años de la presidencia de Aznar, hasta el prácticamente sobraba.

Ahora bien, el calentamiento global se transformó en ola mediática en el último trimestre del pasado año, impulsada en buena parte por el Informe Stern y por la película de Al Gore. Y Zapatero, claro está, decidió coger la ola: en su ya famoso mensaje del 29 de diciembre, dijo que “uno de sus objetivos para 2007 es convertirse en líder mundial también en la lucha contra el cambio climático”. Había esperanza.

La semana pasada se presentó el informe del Ministerio de Medio Ambiente en el que se anunciaba que España es uno de los países que más duramente va a sufrir las consecuencias de la alteración del clima. Y Zapatero se reunía con Al Gore y afirmaba que el cambio climático es “el reto más importante de la humanidad”. Pero el titular del diario El País nos daba cuenta de la solución del presidente: “La película de Gore se verá en la escuela”. Maldita la gracia.

Y anteayer se presentó la Estrategia. ¿Cómo resumir la propuesta? Es sencillo. Así terminaba el reportaje en el que El País adelantaba el domingo su contenido: “Esta es la hoja de ruta para alcanzar Kioto. O al menos intentarlo. Pero hace falta cumplirla”. Falso. Ni siquiera eso. El Gobierno no intenta “alcanzar Kioto”, sino que nos propone más que duplicar el 15% de incremento de las emisiones de efecto invernadero que nos permite el Protocolo de Kioto. Exactamente: se plantea que la contaminación en España haya aumentado en 2012 un 37% sobre la del año de referencia (1990).

Además, la propuesta se realiza en un momento en el que los científicos han dejado claro que el objetivo de Kioto resulta absolutamente insuficiente, que hay que hacer mucho más y mucho más rápidamente. Y ante la gravedad del problema y la urgencia de la solución, la Estrategia Española de Cambio Climático no puede calificarse más que de decepcionante.

No puede sostenerse, por supuesto, que sólo sea humo lo que se propone; pero resulta claramente insuficiente. Muy poco para tratarse del Gobierno que prevé tan graves consecuencias para su país. Casi una broma de mal gusto viniendo de un presidente que nos decía que estábamos ante “el reto más importante de la humanidad” y nos anunciaba que “uno de sus objetivos para 2007 es convertirse en líder mundial también en la lucha contra el cambio climático”. Visto el resultado, parece que Zapatero se cree un líder mundial a nada que haga; en realidad, a nada que diga.