Operación Parrilla
Enrique Bethencourt
[La Isla, 5 de mayo de 2006]
Recientes acontecimientos en la vida política y empresarial de Canarias me han traído a la memoria la famosa Operación Roca. Recordarán ustedes aquel episodio electoral, en el que el Partido Reformista Democrático, con el político catalán Miquel Roca al frente, concurrió a las elecciones generales en toda España con un gran dispendio publicitario y económico –algunos hablan de que el invento supuso un gasto superior a los 3.000 millones de las antiguas pesetas, 18 millones de euros, avalados por los bancos en un ejercicio de falta de olfato, de irresponsabilidad económica o de otras cosas que prefiero no mentar- y no consiguió ni una sola acta de diputado, lo que constituyó uno de los mayores fiascos político-electorales de la historia.
Probablemente se trató de un intento desesperado de sectores de la derecha española –y en las que jugó un papel de primer orden el ex presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, lo que confirma que el interés iba más allá de la política- para tratar de cortarle las alas a un PSOE, que bajo la dirección de Felipe González, pasaba por sus mejores momentos, disfrutando de una cómoda mayoría absoluta que luego repetiría en las urnas, y amenazando con prolongar ampliamente su estancia en el Poder, permanencia con la que ellos mismos acabarían años después con la aparición de determinados casos de corrupción.
Esos artificiales intentos de cambiar la realidad a base de una espléndida inyección monetaria se han repetido estos días con las elecciones a las cámaras de Comercio, Industria y Navegación en Santa Cruz de Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote, pues en Fuerteventura se logró una lista de consenso.
Nunca sabremos con exactitud las perras que se dilapidaron en la reciente campaña cameral, dato que forma parte del secreto del sumario. Aunque como muestra baste decir que un conocido empresario del sector construcción y aledaños, con presencia en el conjunto del Archipiélago, puso 150 millones de pesetas (900.000 euros) al servicio de una de las candidaturas, con igual resultado que en la Operación Roca. Le debe sobrar el dinero. Y, al mismo tiempo, le deba faltar alguien que le asesore adecuadamente en asuntos que, por desconocimiento, le desbordan.
Lanzarote no ha sido ajena a esta situación y la relación inversión/resultado de una de las planchas concurrentes, Empresarios Por Lanzarote, emula perfectamente a la del Partido Reformista Democrático. Aunque aquí se tendría que denominar Operación Parrilla u Operación Lasso y detrás de la misma en vez de Florentino Pérez o Miquel Roca aparezcan personajes coalicioneros o empresarios de mucha menor talla que el brillante político catalán.
Puestos a elegir, creo que el nombre adecuado para la fallida movida político-empresarial es el de Operación Parrilla. Porque, al igual que el mítico San Lorenzo, su proceso y, sobre todo, sus resultados, han supuesto un enorme queme a quienes, sobrados como iban, jugaron a ganadores y se olvidaron de que la soberanía del proceso estaba en manos de cada uno de los empresarios y empresarias de la isla.
chapapote
10:05 am · 6 Mayo 2006
Dicen por ahí, y parece cierto, que la Operación Parrilla ha tenido además otro efecto colateral, como el de algunas bombas: que Pepe Parrilla se ha quedado mudo. Mudo y desaparecido de la escena pública.
Antonio R.
11:25 am · 6 Mayo 2006
Le dicen el desaparecido, volando vengo, volando voy, le dicen el desaparecido a Pepe Parrilla.
Operación Parrilla, vaya fiasco.