La casa no gana
Rebeca Chacón
[Canarias7, 1 de julio de 2006]
Confieso sin demasiado rubor que estoy harta de la ceremonia de la confusión que están interpretando desde hace meses socialistas y nacionalistas en torno a la reforma del Estatuto de Autonomía. No sé si lo hacen para fastidiar o les sale así, de natural, como para despistar al enemigo. No tengo ni idea si es algo planeado para volver loco al más cuerdo, pero doy fe de que los están consiguiendo y de que en estos momentos no hay canario que se entere de qué va tanta tontería.
Un día presentan con honores un acuerdo que salva a Canarias de todos sus males. ¡Aleluya! Al otro se olvidan y dicen que la reforma está al borde del precipicio porque CC no acepta la coma segunda del primer párrafo del artículo 24. ¡Qué miedo! Una semana más y la bandera blanca vuelve a ondear del palo mayor: los barones nacionalistas aceptan la lista electoral regional.
Sin embargo, cuatro jornadas después tiemblan los cimientos de esta Comunidad Autónoma y Coalición Canaria da marcha atrás. La ruleta del casino sigue rodando para caer esta vez en el número 76 negro, que en lenguaje de estos socios tan especiales significa hoy toca desacuerdo. Abran juego, abran juego y vuelta a empezar. Número 12 rojo, es decir, otra vez estamos de buenas y la reforma del Estatuto se podría cerrar antes del verano.
Es el mundo al revés porque la casa nunca gana. Mientras el PSC y socialista siguen jugando a su particular guerrita, Canarias sigue viendo desde el andén como las demás regiones se suben sin demasiados obstáculos al tren competencial.
Cataluña lo cogió hace tiempo con lo que está a punto de llegar a su destino. El siguiente viajero llegó de Valencia y se mueve a la velocidad de la luz por la vía rápida del Congreso de los Diputados. También embarcó hace un mes Andalucía que sorprendió con la compra de un pasaje para el que el PP no puso ni un euro. Ahora espera en la estación Baleares y los canarios empiezan a preocuparse porque la Cámara Baja coloque el cartel de no hay billetes.
En todos esas comunidades autónomas los partidos políticos han sido capaces de resolver, con mayor o menor fortuna, sus diferencias con tal de aprovechar la circunstancia histórica y sacar a delante la reforma de su estatuto. Todos han tenido que renunciar a algo pero a nadie parece que se le hayan caído los anillos más allá de la llorera continua de Carod en Cataluña.
Sin embargo, en este Archipiélago nuestro, los árboles no dejan ver el bosque. Socialistas y nacionalistas siguen enredados en su particular baile de la yenka, como si el tiempo se hubiera parado y no corriera en contra de Canarias. Quieren romper la ruleta, barrer en la mesa apostando todas las fichas a lista electoral regional sí o lista regional electoral no. Y así está claro que la casa de todos los canarios nunca va a ganar. ¿Les importa?
LZ-III
11:37 am · 2 Julio 2006
Es normal que la periodista no entienda lo que pasa, porque son cosas de ellos, de los políticos. Más claro que el agua que la prioridad de la sociedad canaria ni era ni es la reforma del Estatuto, pero sí es la prioridad de los políticos del Archipiélago, porque se trata de sus competencias. Así que mejor sería olvidarse del Estatuto y dejárselo a ellos, que son los únicos interesados.