Contra la demagogia
Jorge Marsá
El sábado publicaba La Provincia una entrevista con María del Mar Julios. Contra lo que suele ser habitual, la vicepresidenta y consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias no negaba el mal funcionamiento del servicio público del que es responsable, y lo justificaba porque en todos sitios cuecen habas: “el problema de las listas de espera está en todos los sistemas de salud autonómicos […] no sólo no han disminuido, sino que algunos datos han empeorado”. No parece que María del Mar Julios comparta el dicho: “mal de muchos, consuelo de tontos”. A ella le consuela.
Por mucho que se repita, no deja de causar asombro la baja estima que muestran tantos políticos sobre la profesión que desempeñan: “Creo que la responsabilidad de todos es no hacer de la Sanidad un caballo de batalla partidista”. No hace la vicepresidenta más que insistir en el argumento de que hay asuntos de tal importancia para los ciudadanos que no deben ser politizados. Y se pregunta uno si es que precisamente sobre asuntos de tanta importancia no deben plantear los partidos sus distintas alternativas a los ciudadanos, si tan malo es que los políticos piensen que la sanidad, o cualquier otro servicio público, debería gestionarse de diferente manera.
En fin, que resulta de los más curioso que los políticos nos digan que hay que renunciar a la política en las cuestiones que más afectan a la ciudadanía, porque si no debe politizarse la forma en la que se prestan los servicios públicos, según declara Julios, querría decir que estamos ante una cuestión técnica, es decir, que no hay alternativa, que sólo existe una forma de gestionar el servicio. En resumen, que sobran los políticos. Pues ella sabrá por qué lo dice; experiencia no le falta.
No obstante, lo que más me llamó la atención fue el titular de la entrevista que aparecía en la portada del periódico: “La demagogia con la Sanidad puede pasar factura”. Ahí sí, toda la razón. Y la factura se la pasaron justo al día siguiente: “Rivero achaca al ‘efecto perverso de la inmigración’ la situación de la Sanidad en Canarias” (Diario de Lanzarote de ayer).
Cuando de demagogia se trata, paso al frente: Rivero siempre el primero. Lleva una racha el inefable Paulino que no pierde ocasión, que no hay día en que no descubra un nuevo condimento xenófobo que añadir al caldero. La campaña electoral en marcha, y cada uno a lo suyo; lo de Paulino ya sabemos lo que es, porque está empeñado el hombre en hacérnoslo saber a cada oportunidad que encuentra, y las está encontrando una detrás de otra: el conocido y perverso efecto Paulino.
asombrado
9:21 am · 3 Julio 2006
Este artículo tiene un párrafo repetido, pero no molesta mucho porque está de primera. Muy bien lo que se dice de María del Mar y de Paulino.
chapapote
10:21 am · 3 Julio 2006
Los nacionalistas son siempre inocentes por definición, porque la culpa está siempre fuera, es de Madriz, de los inmigrantes o del lucero del alba. Total, por veinte años de nada que llevan los de Coalición en el gobierno no se les puede culpar de nada. Bastante tienen con lo que les anuncian las encuestas, y si además es Paulino el que encabeza la plancha es posible que acaben fuera del gobierno en un año.
Anabel Medina
10:39 am · 3 Julio 2006
Ojalá sólo tuviéramos que soportar el “perverso efecto Paulino” o el “perverso efecto CC”, porque lo verdaderamente insoportable es el perverso efecto del nacionalismo.
aloe
11:31 am · 3 Julio 2006
Confunden ustedes el nacionalismo con Coalición Canaria, que es un partido que no es nacionalista y si se piensa que el nacionalismo es un efecto perverso me imagino que será porque se es de fuera o no se defienden los intereses de nuestro pueblo, porque para los que defendemos los intereses del pueblo canario el nacionalismo es lo natural.
Antonio Suárez
6:37 pm · 3 Julio 2006
No confunden el nacionalismo con CC, saben muy bien de lo que hablan y lo que quieren, que es confundir todo lo que puedan sobre el nacionalismo y la identidad cultural que les molesta a rabiar.