Calidad y precio
Jorge Marsá
El excedente de uva de la vendimia de este año –como el de tantos– continúa presente en los medios. Soy de la opinión de que las administraciones públicas deben colaborar al mantenimiento del campo lanzaroteño; sin embargo, resulta difícil estar de acuerdo en que el Cabildo tenga la obligación de comprar a los agricultores cada uva que se les quede sin vender. Claro que no parece que tampoco en este asunto debamos esperar mucha claridad de los políticos a un año de las elecciones. Hay que cuidar cada posible voto.
El fondo del asunto lo ponía de relieve Alberto López Peláez, enólogo del Cabildo, en declaraciones a La Provincia el 22 de agosto: “El problema es que la hostelería no tira del vino de Lanzarote”. Y es cierto que la industria turística insular tiene dimensión sobrada para dar salida a la producción vitivinícola de la Isla. Así que resulta obligado preguntarse por qué no lo está haciendo.
Y lo que extraña es que en este debate nadie esté cuestionando la calidad y el precio de los caldos que se elaboran en Lanzarote. En realidad, es un problema de difícil solución a corto plazo: convencer a los consumidores para que se decanten por los vinos locales, por unos vinos que, salvo escasas excepciones, tienen una relación calidad-precio que los convierte en escasamente competitivos en el mercado.
chapapote
1:48 pm · 7 Septiembre 2006
Pues sí que le ha sentado mal el vino al tío. Ahora resulta que el vino de Lanzarote va a tener la culpa de la mala resaca que tiene. El vino de aquí es lo nuestro, así que cuidadito con lo que se dice. Y el que tenga mal beber, que deje de beber.
Ricardo
1:53 pm · 7 Septiembre 2006
Hay una cosa que no me cuadra: o los nacionalistas no beben vino del nuestro o hay muy poco y por eso sobra tanto.
mala uva
2:01 pm · 7 Septiembre 2006
Me remito a lo que dije al respecto debajo de un texto de josechu. Y si los restaurantes no compran vinos de lanzarote por algo será, digo yo. Aquí todos somos muy liberales cuando nos interesa y muy comunistas cuando no. La ley de la oferta y la demanda exige trabajo y dedicación por parte de quienes desean vender un producto, si papá estado se lo da todo hecho entonces ni hay trabajo ni hay dedicacion. Lo que tienen que hacer es elaborar mejores productos y realizar mejores campañas de promoción. Pero lo tienen que hacer ellos mismos, renunciando a parte de sus ingresos para ello. No vale eso de pedir al Cabildo que promocione por ellos.
lacatus
2:48 pm · 7 Septiembre 2006
Pues, up, pa mi, up, el vino de aquí, up, no está tan mal, up. Un pelín caro me sale, up, la resaca, up, up.
Lo cierto es que con 2 millones de turistas al año y 160.000 habitantes lo extraño es que no tenga salida el vino. Por otra parte, lo del vino es fiel reflejo de la falta de un plan integral que aborde la agricultura en Lanzarote desde una visión pragmática y a medio-largo plazo, ajenas al paternalismo y sentimentalismo que envuelve siempre el discurso sobre la agricultura (o la pesca).
¿Cuántos planes ha sacado Higinio?¿Cuántos ha ejecutado?¿Sobre cuántos ha rendido cuentas? Así nos va,
independentista
5:43 pm · 7 Septiembre 2006
Podrían mostrar un poco de respeto por las tradiciones de la Isla y hacia quienes somos nacionalistas, no tienen porque compartir nuestras ideas pero sí respetarlas.
Javier Díaz Reixa
6:44 pm · 7 Septiembre 2006
Aunque sea sacrílego o políticamente incorrecto, estoy una vez más de acuerdo con Marsá. He leído el artículo varias veces para intentar desvelar donde están en esta ocasión las muestras de animadversión hacia el nacionalismo o las tradiciones locales; luego, leyendo los comentarios, veo que de ellos proviene el cabreo de algunos contertulios.
Pero esta vez Marsá lo ha bordado, porque emplea las palabras con extremo rigor: efectivamente, la cuestión central es la relación calidad-precio, como ocurre con la mayoría de los vinos canarios. No llegan a la decena los vinos canarios que pueden competir, porque los pocos que son muy buenos, son al mismo tiempo muy caros: a tales precios (por ejemplo, 20-25 €) se pueden conseguir vinos españoles (o de otras latitudes) auténticamente extraordinarios. En tales casos, la elección no tiene color, y, al menos en mi caso, como mis papilas gustativas no entienden de fronteras, tiro por vinos con buena relación calidad-precio. Todo ello después de haber probado la mayoría de los vinos de Lanzarote, de Gran Canaria, de Tenerife, de La Gomera, de La Palma y del Hierro (de donde procede, por cierto, el Tanajara Baboso Negro, probablemente el mejor de todos ellos, aunque bastante caro).
Por eso mismo, las dos cuestiones que plantea Marsá son esenciales: ¿por qué la hostelería lanzaroteña (y canaria, salvo escasas excepciones), y especialmente algún buque insignia del nacionalismo, no hace más por los productos locales, no sólo con el vino?, y, más importante aún, ¿por qué el Cabildo Insular de Lanzarote asume tan disparatado compromiso?. Como cunda el ejemplo …
Mc
8:37 pm · 7 Septiembre 2006
El problema del vino en Lanzarote se fundamenta en dos:
1º Que aunque creamos lo contrario, nos encontramos en el tercer mundo.
2º Que a los bodegueros sólo les interesa las subvenciones
Uva
8:42 pm · 7 Septiembre 2006
Si yo fuera uva de Lanzarote y me estrujan para hacer determinados caldos, me suicido. Hay varias honrosas excepciones en los mediocres vinos insulares, pero mucho de ese vino no sólo es caro, es impresentable. Como siempre andamos mirandonos el ombligo, o el hollejo, no hay forma de avanzar. P’a mí que el Consejo regulardor lo hace de pena. He tenido la osadía d e pedir fuera de la isla vino de Lanzarote, y francamente habría escupido al enólogo, y era de una reputada bodega insular.