Como moscas al petróleo

2 de Octubre de 2006 · (Medio ambiente)

Fernando Marcet Manrique

Acabo de leer una serie de libros sobre el mundo egipcio, titulados La piedra de luz, de Christian Jacq. El autor, además de ser famoso por sus novelas egipcias, también es un concienzudo estudioso de aquella civilización, erudición que demuestra dando gran lujo de detalles y floridas descripciones, tanto de las construcciones como de su forma de vida en general.

Pues bien, en uno de los libros de esta serie, Jacq menciona casi de pasada un hecho que a mí me llamó poderosísimamente la atención. Y es que los egipcios ya conocían el petróleo por aquel entonces. Y no sólo conocían su existencia, sino que sabían de sus extraordinarias propiedades combustibles. Desconozco cuánto habrá de rigor científico en esta teoría, pero la verdad es que a mí me parece perfectamente plausible. Egipto llegó a ser un imperio que se adentró hasta lo que hoy es el Oriente Medio, y no creo que sea necesario decir lo rica que siempre ha sido esta zona en lo que a este recurso concreto se refiere. Sin embargo, lo sorprendente no es que conocieran el petróleo, sino lo que supuestamente hicieron con él los egipcios. Prohibirlo y esconderlo.

Exactamente, de algún modo temían que el ser humano no estuviera preparado para controlar aquel producto tan poderoso. Y no sólo no se permitieron utilizarlo en su propio beneficio, sino que mantuvieron en secreto su existencia todo el tiempo que pudieron. Veían el petróleo como una especie de producto “maldito por los dioses”, susceptible de ser origen de las guerras más cruentas y los odios más encarnizados entre los seres humanos. Por eso, aunque sabían que era una sustancia cuyo uso les garantizaría un poder sin parangón, prefirieron no correr el riesgo de ser los responsables de una presunta aniquilación masiva entre seres humanos.

Ya digo que no sé cuan rigurosa será esta argumentación. Es muy probable que Christian Jacq escribiera estas cosas influenciado por los acontecimientos que están sucediendo en los últimos años a escala internacional. Pero al margen de que sea una historia real o ficticia, a mí me dio bastante que pensar.

La Tierra lleva girando sobre sí misma varios miles de millones de años. De estos, sólo durante algunos cientos de millones de años ha habido vida sobre su superficie y, de estos, sólo en los últimos miles el homo sapiens, al menos que nosotros sepamos, ha existido como tal. Proporcionalmente llevamos sobre el planeta tierra lo mismo que una mosca que se posa sobre nuestra piel y tardamos un suspiro en espantar.

¿Y si no hemos sido las primeras moscas? ¿Si ha habido muchas más antes que nosotros? ¿Y si el petróleo es como esa golosina que algunas plantas usan para desembarazarse de sus plagas indeseables? Con unos pocos millones de años que pasaran ya no quedaría la menor prueba de su existencia. O tal vez sí, tal vez el petróleo esté compuesto, entre otras cosas, por los restos orgánicos de quienes nos precedieron. Hermosamente retorcido.

Primero las moscas llegan, se acercan al dulce producto que ellas mismas ayudarán a fabricar con sus cuerpos muertos, se alimentan de él hasta volverse dependientes y luego el huésped limita su producción hasta que el indeseable parásito se autodestruye tratando, cada uno por su cuenta, de hacerse con las últimas migajas. Puede que Algún día alguien haga guerras pugnando por nuestros alquitranados desechos.

Es un buen argumento para una novela de ciencia ficción… Y una inquietante posibilidad. Bzzzzzz………………

1 Comentario

  1. chapapote

    10:34 am · 2 Octubre 2006

    ¿Qué pesadilla? Imaginarse que dentro de miles de años se seguirán peleando por los alquitranados desechos del PIL, que continuaremos discutiendo por los restos de las lapas de Marcos Páez, por los residuos de los negocios de María Isabel Déniz, por los restos de las pardelas de Higinio, etc. Lo que soy incapaz es de imaginar si en ese mundo futuro continuará Mario Pérez nadando entre los desechos sin decir ni palabra.

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