¿Somos ricos?
Natalia Jiménez Marsá
Aunque casi ninguno lo veamos, si nos comparamos con la mayoría del mundo somos ricos. Pertenecemos a esos mil millones de humanos que no sufren guerras, viven en democracias, habitan casas confortables y comen varias veces todos los días.
De nuestros grifos sale agua potable y nuestros deshechos se van por el váter. Tenemos médicos, hospitales y medicamentos que combaten nuestras enfermedades.
Las mujeres no morimos en los partos, nuestros recién nacidos tienen una esperanza de vida de 80 años, los menores están escolarizados, preparándose para el futuro.
Nunca decimos que somos ricos porque no queremos ver cómo viven en la espalda de nuestro Mundo. No queremos compararnos con los que tienen una esperanza de vida de 40 años, con los 2.400 millones de personas que carecen de agua, con los 1.000 millones que viven en chabolas, con los que no tienen coches ni transporte público, con los miles de millones que se mueven andando.
No nos comparamos con los que carecen de médico y no digamos de hospitales. Nigeria tiene un médico por cada 33.000 habitantes, frente a Noruega que tiene un médico por cada 280. Ignoramos cada año la suerte del medio millón de mujeres que mueren al dar a luz. Ignoramos a los 800 millones de analfabetos; la mayoría, el 64%, mujeres. Tampoco vemos a los 11 millones de niños que mueren anualmente por enfermedades evitables. Y mucho menos queremos ver a los 800 millones de personas que pasan hambre.
Antonio R.
6:28 pm · 6 Octubre 2006
Muy ricos somos, sí, pero tan pobres de cabeza que nos perdemos en pijaditas existencialistas y otras pequeñeces que mantienen una ceguera insolidaria para con la espalda del mundo.