Papelón
Francisco J. Chavanel
[Canarias Ahora, 7 de octubre de 2006]
En el currículum del consejero Manuel Fajardo Feo debiera de figurar para la posteridad el papelón colosal que le hizo el miércoles en el Parlamento de Canarias a su teórica subordinada y, sin embargo, mariscal de campo Pilar Parejo. Lleva Parejo unos tres meses sin aparecer en los medios con declaraciones sobre la cosa turística, que es lo suyo, autosecuestrada en un submundo de proteccionismo y control, justo desde ese momento en el que un juzgado de Instrucción desveló una trama de cohechos y tráfico de influencias en la consejería de la que es reina implacable.
Adán hace lo mismo con el caso Amorós. Dice que si algún chanchullo ocurrió, él no estaba pues era el presidente del Cabildo de Tenerife y, por lo tanto, no existía trato identificable entre presunto culpable y presunto responsable; y si Amorós y su figura coincidieron en la Consejería de Economía y Hacienda fue una casualidad, pues ellos apenas se veían, apenas se trataban, y apenas sabían el uno del otro, ya que entre un consejero y un director general hay un montón de gente interpuesta.Vaya, lo mismo que argumenta Soria, José Manuel, acerca de las relaciones entre su hermano, Luis, y Celso Perdomo en la Consejería de Industria durante las supuestas pendencias del caso Eólico.
En cualquier caso en este terreno de poco tendrá que preocuparse ATI. No cabe duda de que se lo montan estupendamente en los océanos de la subvención, la distribución, y el clientelismo, y que cuando llega ese delicado instante en el que hay que echarse a correr con lo puesto, borrar huellas, y buscar culpables de escaso pelo, no tienen competidor posible. Que se lo digan a Víctor Floreal, a los lebranchos eólicos, y al propio Soria, al que ya le gustaría albergar la mitad de la mala leche que poseen sus otra vez amigos tinerfeños.
A Parejo le han inoculado el aprendizaje en la sangre. Huye mientras Fajardo se pelea en el Parlamento explicando lo que ni conoce ni sabe, dando la cara agradecido por un nombramiento inesperado o por especies recónditas, comprometiéndose a enviar un informe sobre lo sucedido tres meses después de haberse cometido el “crimen”, como si en Turismo se hubiera parado el mundo y fuese un miniayuntamiento de Telde completamente paralizado por el miedo y por las investigaciones judiciales, en fin, como si se aguardara a que acabase el aguacero, llegase un olvido que lo cubriese todo de silencio anodino, que no recordásemos por ejemplo la presencia en el pastel de la secretaria particular de la propia Parejo.
Como esta mujer suele tergiversar lo que se escribe de ella, tal vez porque carece de la pausa suficiente para deglutir las críticas o porque no está acostumbrada, o porque en ATI la libertad de expresión se canjea a buen precio, quiero dejar bien claro que no creo en su implicación en delito alguno en el affaire que nos ocupa, aunque mantengo una seria duda sobre si poseía información previa sobre lo que ocurría a su alrededor y, sabiéndolo, no hizo nada para frenar la quincalla que extorsionaba a empresarios de agencias de viajes para pasar por el aro a cambio de licencias.
Porque esto es lo que parece. Los representantes de las agencias de viajes hablan de una reunión con la viceconsejera en el pasado mes de mayo donde se le explicó con lujo de detalles las operaciones turbulentas que realizaban funcionarios suyos. Parejo, insisto, no ha dicho ni mú. Ni desmentido ni confirmado. El agua, claro, no llegará hasta su garganta. Y menos ahora cuando Parejo y su pareja se están jugando la nominación a la candidatura a la Presidencia del Gobierno por Coalición Canaria.
Una pena la ventisca de Madrid, el 11-M, las locuras de Aznar, Zaplana y Acebes, el odio que corroe las vísceras de quien niega las causas de su derrota electoral de 2004; una lástima, digo, este ambiente de guerracivilismo porque PP y PSOE, juntos en una causa justa, están en uno de esos momentos proverbiales de dar un golpe en la mesa y romper el techo de cristal de quienes presumen de pureza mariana.