A Santiago Medina, presidente de El Guincho
Carlos Espino
Estimado Santiago:
En la sesión inaugural del I Congreso de Reservas de Biosfera Españolas repartiste, con el inestimable auxilio de Pedro Hernández, un escrito en el que me acusabas de presentar ante el Congreso una versión edulcorada de la realidad lanzaroteña. ¡Qué casualidad! Conocías mi exposición antes de realizarla. Por cierto, terminada la misma, recibí la crítica contraria por parte de algún/alguna integrante del grupo de Gobierno, a los que no gustó la crudeza de mi intervención.
Al final, qué quieres que te diga, a uno le complace en cierta medida verse objeto de críticas extremas, tal vez porque contribuyen al convencimiento de que ni lo uno ni lo otro, y no es que sea amigo de aquello de que “la verdad está en el justo medio”.
Y es que, junto a la admiración que produce a cualquier visitante el grado de conservación de Lanzarote o, ya en el caso de los especialistas, la envidia que provoca el saber que el nivel de compromisos urbanísticos adquiridos por esta isla es sensiblemente inferior al de otros territorios, se une el convencimiento de que no es suficiente, de que tenemos que seguir avanzando en los procesos de contención.
No niego, además, que hay que reconocer que el deterioro ambiental es innegable, son demasiadas las escombreras, son excesivos los basureros y son intolerables las cicatrices de antiguas canteras o la basura que el viento disemina por la geografía insular.
Sin olvidar que nosotros, los lanzaroteños y lanzaroteñas, tenemos pendiente la transición hacia hábitos de comportamiento más saludables y solidarios. Necesitamos reeducarnos en el uso del agua, ser más eficaces en el consumo de energía eléctrica y aprender a movernos de una manera más sostenible (siempre y cuando el transporte público lo haga posible).
Como ves, no te quito nada de razón en tus quejas. Pero como actor político, con independencia de mi consideración de cargo público e, incluso, orgánico, tengo muy claro que una sociedad ha de ser consciente de sus retos y debilidades, pero sólo podrá afrontarlos desde el convencimiento de que es capaz de cambiar, de que es posible el cambio.
En ese sentido, créeme cuanto te digo que, al tiempo que se denuncian los problemas, hay que hacer balance, y recordarle a esta sociedad la capacidad de cambio y exigencia que ha exhibido a lo largo de su historia. Lo contrario es condenarla a una permanente lucha sin esperanza. Negar los éxitos, los pasos correctos, las decisiones colectivas que han permitido salvaguardar gran parte del carácter de esta isla, conduce a la desmotivación y crea una sensación de inutilidad de la acción colectiva incompatible con la cada vez más necesaria movilización. Deben ser los efectos colaterales del “cuanto peor mejor” que practican algunos profetas matinales del desastre inevitable.
De todas formas, y para ir terminando, me permito recordarte que en el Consejo de la Reserva de la Biosfera invitamos a que todos los colectivos e instituciones integrados en el mismo se sumaran a la organización de los actos oficiales del congreso, o a los celebrados de forma paralela. Te aseguro que no hubiera tenido inconveniente en que El Guincho presentara una ponencia, o en organizar la excursión propuesta por vertederos y demás puntos negros de nuestro territorio.
Quiero dejar muy claro, también, que podías haber estado inscrito en el Congreso, o asistir como invitado en tu calidad de Presidente de El Guincho.
Recordarte, por último, que en cuanto a exigencias referidas a profundizar en las políticas de contención y de conservación de nuestro territorio, tendrás en mí un firme aliado. Me gustaría que esa circunstancia también se diera a la inversa.
Con respeto y afecto.
María P.
2:22 pm · 18 Octubre 2006
Sr. Carlos Espino,
Es interesante su carta, pero no veo que logre desmentir ninguna de las afirmaciones de Santiago.
A mi parecer la carta del Guincho se queda corta, no mencionan siquiera la ausencia de energía solar.
Sobre el tema de las canteras, mire, no son antiguas. Desde las cuatro de la mañana salen cada día camiones cargados de jable por esas carreteras del centro de la isla. Y sabemos que muchas de las canteras son ilegales.
No me parece mal que El Guincho le haya hecho llegar una carta a la ministra. Es la única manera de que se entere, porque ya sabemos que en las charlas del congreso ella no estaba, sino que corrieron a cargo de los técnicos de otras reservas, que al fin y al cabo no tienen poder de decisión política.
Está muy bien que usted se preocupe personalmente por los problemas medioambientales de la isla, como cualquier hijo de vecino, pero estaría mucho que se ocupara algo más.
Le repito que me está gustando su talante, pero lamentablemente eso de echarle la culpa al Guincho de que el hotel Fariones siga en pie, mire, es demasiado.
Le animo a que siga, pero no a que siga negociando convenios urbanísticos con empresarios poco sensibles. Debe saber que para lo bueno, nos tiene a la sociedad de Lanzarote de su lado, pero haga el favor de no coger las malas mañas de algún compañero suyo, ni de la fauna de otros partidos que dan la espalda al pueblo.
Casi que debiéramos celebrar lo que la Ministra dijo sobre REPSOL, pero es que no acabo de entender por qué ese expediente sigue dando vueltas por el ministerio, y no se termina con él. Si la decisión queda en manos del gobierno de canarias, apaga y vámonos, porque el trato que nos tienen a los de Lanzarote sabemos cuál es. La voluntad de los de aquí ya se sabe públicamente, y se reflejó en los acuerdos de los ayuntamientos y el Cabildo… ¿qué más quieren?
Sin más, un saludo y esperemos que las cosas cojan tino.
Carmen Delgado
3:51 pm · 18 Octubre 2006
Está bonito que nos de lecciones el sr. Espino cuando no es ni capaz de aprobar el Plan Territorial Especial.
pedro
4:41 pm · 18 Octubre 2006
no se porque se meten con el pobre muchacho, hace lo que puede?.
Javier Díaz Reixa
4:53 pm · 18 Octubre 2006
Después de leer el artículo de Carlos Espino tres o cuatro veces, no he podido localizar en el texto ninguna afirmación o insinuación en la que se le impute la culpa al Guincho que el hotel Fariones siga en pie. Es posible que María P. tenga información de la que yo no dispongo, o que sea capaz de captar cosas entre líneas que los mortales no podemos detectar; o quizá se refiera a alguna declaración pública de Carlos Espino que me ha pasado desapercibida. ¿Podrían el autor del artículo o María P. completar esta información, para poder opinar sobre el asunto con conocimiento de causa?. Creo disponer de información privilegiada para aclarar ese entuerto …
Lacatus
6:12 pm · 18 Octubre 2006
Estimado Javier:
Parece que fue ayer en un programa de tv que responde la nombre de “si le digo le engaño” (litera) donde el consejero Carlos Espino manifestó que el hotel los Fariones entre otras razones seguía en pie porque El Guincho no había solicitado la ejecución de la sentencia que declaraba su ilegalidad, jamás lo solicitó dijo.
Salvo mejor interpretación de las palabras del Sr. Espino ayer, creo que fue lo que manifestó.
Espero ansioso sus aclaraciones en pro de resolver el asunto de por qué sigue en pie la ilegalidad urbanística citada y declarada judicialmente.
Saludos.
Javier Díaz Reixa
7:26 pm · 18 Octubre 2006
Bien, si eso dijo el señor Espino, tengo que decir que es rigurosamente cierto. El Guincho nunca solicitó la ejecución de la sentencia, la directiva actual sabrá por qué (aunque tengo mi propia opinión al respecto, que, de momento, me reservo para mejor ocasión).
No se me esconde que si se solicitara la ejecución de la sentencia, sería extraordinariamente difícil, aunque no imposible, conseguir el derribo del aparthotel Los Fariones. Pero lo que no entiendo es que quienes pueden hacerlo, ni siquiera lo intenten, y que, además, le achaquen su propia responsabilidad a Carlos Espino o al sursum corda. Pero, bueno, ya lo intentaron hacer conmigo … así que tampoco tiene mucho de extraño. Quien tenga que explicarlo, que lo explique, pero que no le eche el muerto a nadie.
María P.
10:02 am · 19 Octubre 2006
Buenos días
Efectivamente, fue en televisión cuando el Sr Espino dijo eso.
Lo cierto es que en el mismo programa se aclaró, cuando el consejero de Alternativa citó al abogado del Cabildo, que habló en la ponencia de legalidad y urbanismo.
Se le preguntó por el hotel, y dijo: era competencia del ayuntamiento solicitar la ejecución. Claramente.
Es una pena que el Sr. Alcalde de Tías nunca aparezca, porque podríamos preguntarle algunas cosillas. y no sobregargar al Sr. Espino.
Javier Díaz Reixa
12:46 am · 20 Octubre 2006
Tengo gran respeto profesional por Agustín Domingo Acosta, a quien, por cierto, hay que felicitar públicamente por el ímprobo trabajo que está realizando. Pero en este caso, si ha dicho lo que afirma María P., sin duda, se equivoca, quizá porque no conoce los detalles del caso. Veamos, la ejecución de las sentencias suele pedirla quien gana el pleito, ¿o alguien conoce a una persona o entidad que pierda el pleito y pida la ejecución contra sí mismo?. O sea, pierdes un jicio de desahucio, y vas tu ,y en lugar de esperar a que el juez te requiera para abandonar tu casa, pones tus muebles en la calle. Ya, muy ingenioso, pero no cuela.
Pero, en fin, a pesar de esta perogrullada, concedámosle a María P. el beneficio de la duda, y supongamos que también el Ayuntamiento de Tías habría podido pedir la ejecución. En tal caso, su pecado consistiría en no pedir la ejecución de una sentencia que le perjudica, lo cual es bastante comprensible, sobre todo teniendo en cuenta que en tal caso probablemente tendría que afrontar una cuantiosa inmdenización, por haber concedido una licencia indebidamente.
¿Acaso eso reduce la responsabilidad de la directiva de El Guincho, que también tiene la opción de pedir la ejecución, y no lo ha hecho? ¿Acaso eso reduce o limita la desfachatez de quien pretende ocultar sus propias carencias disparando en otra dirección?
En este asunto, como también el el caso del deslinde de Los Pocillos, el mentiroso compulsivo tiene dos opciones: o ejercer sus responsabilidades y solicitar la ejecución de la sentencia, o callarse y dejar que ese asunto pase a mejor vida, en lugar de pedirle a la Fiscalía Anticorrupción o al sursum corda que haga lo que el no ha sido capaz de hacer
Javier Díaz Reixa
8:02 pm · 20 Octubre 2006
Parece que a alguien le mordió la lengua el gato?… Con afirmaciones tan claras (y demostrables) y a cara descubierta, ¿por qué no da la cara y contesta el adalid de la causa de los pueblos? ¿Ya se diluyeron sus principios o sus mentiras han quedado en evidencia?