Opa de Mauricio

19 de Octubre de 2006 · (Política)

Francisco J. Chavanel

[Canarias Ahora, 18 de octubre de 2006]

Mauricio va tan en serio como en las anteriores presidenciales. Como cuando apartó a Lorenzo Olarte de su último sueño de gloria, o cuando fulminó a Román Rodríguez a un paso de su encumbramiento. Ahora le toca a Adán Martín y lo misterioso es cómo el presidente de una parte de Canarias no se ha dado cuenta hasta el preciso instante en el que el pulgar de su consejero de Economía le apunta a la sien.

Su respuesta a las tesis mauricianas recogidas en la entrevista de La Provincia del pasado domingo –a) yo no seré candidato; b) lo cual no implica que no haya que aplicar la vieja ley de la Alternancia a favor de una candidatura grancanaria; y c) si no se aplica habrá que ir a una votación interna y ganarla por 3/5, con la erosión que eso significa para una organización desprestigiada como CC- es la de un hombre descuadrado, pillado en la sorpresa, que sabe sin embargo que el suelo se abre a sus pies.

Todos los pasos últimos de Martín son justos los contrarios de un personaje público antes de su retirada. Tras las vacaciones su actividad es musaráñica: acaba de negociar con el Estado acuerdos esenciales en materia inmigratoria; viene de Bruselas de contarle a los parlamentarios europeos lo que es ser frontera en el sur del continente; viene de Venezuela de rebozarse de vítores, aplausos, manos tendidas, y promesas de nuevos ricos; ha hecho esperar 24 horas a toda una ministra de Fomento a causa de un retraso suyo, lo que no obstó para que Magdalena Álvarez prolongara en un día su visita a Canarias para que Martín le escuchara decir que los socialistas le apoyarán hasta la muerte en la construcción del puerto de Granadilla y en la segunda pista del Reina Sofía; y termina de abrazarse a otra ministra, Cristina Narbona, la cual, completamente ausente como el poema de Neruda, le hizo saber que en el asunto de las prospecciones de Repsol lo que él quiera, congelación al canto y que no se inquieten ni Lanzarote ni Fuerteventura, todo lo que tenga que pasar sucederá en el próximo cuatrienio.

Vale que parte de estos méritos haya que adjudicárselos a la posición estratégica que de nuevo, momentáneamente, ocupa CC al necesitar los socialistas sus votos para aprobar los presupuestos 2007, pero, en cualquier caso, ¿es éste el perfil de un señor al borde del adiós? ¿Acaso en cada una de sus conquistas diplomáticas no hay algo que esté enlazado íntimamente con votos y apoyos para lograr su reelección? ¿No hay un guiño permanente a la circunscripción tinerfeña a la cual tranquiliza de la “invasión de los cayucos”, la ilusiona con su inmediato futuro (Granadilla y aeropuerto), no hay incluso un deseo de traspasar la frontera de su islote y acercarse a las taifas majoreras y conejeras en caso de que precisase su calor en el momento definitivo? ¿No está bien claro que Martín quiere seguir, que cree que su obra no ha terminado, que tanto él como los que le rodean desean aprovecharse de la debilidad grancanaria, de la contundente hegemonía tinerfeña, para evangelizar las Islas según las ideas primigenias de ATI?

Hace falta saber si todo ATI está de acuerdo y, sobre todo, si a aquellos que de verdad han luchado desde CC, y desde Tenerife, en pos de lograr una realidad regional basada en el equilibrio, les encaja el papel de don Tancredo que pretenden adjudicarles, y si la amputación de la Alternancia es esta vez, al mismo tiempo, la amputación del proyecto nacionalista y supone el regreso a las cavernas, a la hora de Tenerife, al grito de Manuel Hermoso en el 87.

La clave final no la posee en su totalidad Mauricio, desde luego, pero sí Paulino Rivero, sus conocidas influencias, y el sentido común. Y si hay que buscar un candidato de consenso, aceptado por la mayoría, ese que materialice la mayoría de los 3/5, ahí está María del Mar Julios, discretita y trabajadora como un asceta de la antigüedad, utilizada en contra de su voluntad antiprotagónica en una opa de ida y vuelta, resultado del desastre de la operación Dimas Martin de 2003 que, oh paradoja, condujo bajo palio al poder a Adán, sin que éste haya sido agradecido con los que combatieron en su nombre. Ahora tocan a rebato en su puerta y le reclaman la deuda que no pagó.

1 Comentario

  1. Pedro G

    9:54 am · 19 Octubre 2006

    Se habla mucho de la capacidad de Mauricio, de este político nato, se dice. Sin embargo, me parece a mí que Mauricio se caracteriza por otra cosa, por la misma que la del caballo de Atila, que donde pisa no crece la hierba. Esa es la historia de Mauricio, que prácticamente todas las organizaciones que ha dirigido han quedado maltrechas, que se han roto a causa de encarnizadas luchas intestinas. La situación de CC en Gran Canaria, que terminó con la escisión de la mayoría y el montaje de Nueva Canarias, no es sino el último ejemplo del poder destructor de este personaje, que parece más capaz para destruir que para construir. Si este es el ejemplo de político nato, apaga y vámonos.

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