Dos islas en una

24 de Octubre de 2006 · (Sociedad)

Fernando Marcet Manrique

Nos sorprendió el periódico La Provincia ayer lunes con una noticia de cierto calado. Un ingeniero ha presentado un proyecto para unir Lanzarote y Fuerteventura mediante un puente que incluirá línea ferroviaria. Casi nada. Me gustaría analizar desde un punto de vista bastante mundano las consecuencias que de esta obra faraónica se pueden derivar. Tanto las positivas como las negativas.

Ayer Adrián Rodríguez escribió una pequeña reseña en este mismo medio mostrándose contundentemente en contra, pero sin argumentar su oposición, como si cualquiera con dos dedos de frente no pudiera sino compartir su punto de vista. Yo intentaré razonar un poco más mi opinión.

Ignoro las dificultades medio ambientales que una obra de este tipo puede plantear, pero estoy seguro que no debe ser cosa de risa. Llenar el mar de cemento y maquinaria pesada durante todos los años que dure la obra sin duda perjudicará, de una forma que no podemos imaginar, a todos los organismos vivos que habitualmente se encuentren por la zona o que pasen por allí en determinadas épocas del año.

Por otro lado, según parece, proyectos de este tipo, y aun más importantes, ya han sido elaborados en otros lugares del mundo, por lo que me imagino que la tecnología estará bastante pulida como para que las consecuencias ecológicas sean mínimas.

El coste de la empresa se me antoja que debe ser superlativo. No sé hasta qué punto nos podremos permitir los conejeros y majoreros hacer frente a algo así. Desde luego, si acometer esta obra significa que nos tengamos que apretar el cinturón a la hora de afrontar necesidades más urgentes, como por ejemplo en materia de sanidad o infraestructuras básicas, no me parece que merezca mucho la pena.

Por otro lado se nos dice que para la financiación se recurriría a una concesión a empresas privadas, que serían quienes explotasen el ferrocarril. Además, el paso de una isla a otra supondría el pago de un canon que amortizaría, a largo plazo, el coste de la obra. Además, no estaría mal que por una vez las obras grandes que se hacen en Canarias con el dinero de todos, se acometan en las islas menores y no, como es habitual, únicamente en Tenerife o Gran Canaria.

Un ferrocarril que llegara desde Morrojable hasta Órzola, pasando por distintas localidades de ambas islas, supondría, sobretodo en Lanzarote, cubrir una necesidad imperiosa. A nadie se le escapa que las carencias de nuestro transporte público es la principal razón de que la isla esté absolutamente congestionada por el uso particular de los automóviles. En ese sentido, un ferrocarril de transporte público significaría una importante descongestión. Supondría el primer paso hacia una sociedad sin coches, en la que coger un transporte eficiente, barato y que contaminase lo mínimo, lo viéramos como algo normal y cotidiano.

Entre las ventajas que considero más relevantes está que los conejeros veríamos, de golpe y porrazo, cómo nuestra jaula rodeada de agua aumenta tres veces su tamaño. Se acabó el tener que ir a las playas atestadas de siempre o tener que pagar un dineral para poder ir con nuestro coche a Fuerteventura. El comercio en general de ambas islas crecería de forma muy importante debido al constante trasiego de personas. Los majoreros vendrían aquí para unas cosas y los conejeros iríamos allí para otras. Incluso gracias al tren podríamos plantearnos conseguir trabajo en la isla vecina sin que la distancia fuera un impedimento. Sería como fundir dos islas en una.

En resumidas cuentas a mí me parece que es un proyecto a tener en cuenta, al que no nos deberíamos negar automáticamente, cerrándonos en banda de entrada. El inconveniente más serio que yo le veo es el ecológico, así como el económico, pero las contraprestaciones no son como para despreciarlas sin más. A la espera de voces más contrastadas que la mía y que puedan convencerme de que estoy completamente equivocado, cosa que podría pasar, ésta es mi opinión al respecto, sin que por medio se me pueda acusar de tener intereses ocultos de ningún tipo…, a no ser que estén tan ocultos que ni yo mismo los vea.

8 Comentarios

  1. Jorge Marsá

    7:16 pm · 24 Octubre 2006

    Cuando leí ayer la noticia en La Provincia, me pareció curiosa, aunque me sorprendió que le dedicarán dos páginas a la curiosidad: el proyecto de un ingeniero para construir un puente que uniera las dos islas y un trazado de ferrocarril que las recorriera. Desde luego, que me parece un ejercicio de ingeniería que tiene, como decía, su gracia.

    De piedra me ha dejado que el personal se lo haya tomado en serio, y que hoy nos encontremos con otra página del diario dedicada a las reacciones. Dejando a un lado el que dé la impresión de que todos nuestros políticos sean militantes ecologistas, y contesten que su gran preocupación reside en los posibles impactos ambientales del proyecto, lo que extraña es que ninguno parezca tener conocimiento suficiente de su actividad, la política, para descartar el proyecto por lo que es: irrealizable en la práctica.

    Y no por su impacto ambiental, que sería de calado, sino por su astronómico coste económico. Resulta irrisorio que alguien pueda pensar que una obra de este tipo, que costó lo suyo aprobar para unir lugares mucho más poblados que estos (Gran Bretaña-Francia, Dinamarca-Suecia o Italia-Sicilia –en el Estrecho de Gibraltar continúan los proyectos para ver si en unos 30 años fuera factible–), pueda sufragarse para unir dos islas con poblaciones que apenas superan los cien mil habitantes.

    Insisto: como ejercicio teórico, vale; como chiste, no está mal; pero tomárselo en serio indica un completo desconocimiento del coste que supone el proyecto que se plantea. Pensar en acudir a la iniciativa privada para sufragarlo no deja de ser una muestra de ingenuidad superlativa: la iniciativa privada no invertirá en un proyecto del que jamás podría obtener beneficios, porque lo escaso de la población hace que, cobrando el peaje, no saque ni para pipas.

    ¿De cuánto estamos hablando? Pues resulta difícil saberlo siquiera con aproximación. Aunque, si la cosa iba en serio, no hubiera estado de más que el ingeniero nos hubiera proporcionado una aproximación. Pero arriesgándome a dar una cifra, y que se entienda, imagino que el coste del proyecto sería muy superior a, pongamos, los presupuestos del Cabildo de Lanzarote para los próximos 20 ó 30 años.

    Por supuesto que un proyecto así comportaría notables beneficios para los habitantes de las dos Islas, pero seamos serios y hablemos con un mínimo conocimiento de causa, o dejemos claro que se trata de un mero ejercicio sobre literatura utópica.

  2. chino cudeiro

    7:46 pm · 24 Octubre 2006

    Hoy en día el mayor impacto medio ambiental que sufren las islas procede de los tubos de escape de los coches. Dejando a un lado lo del puente, que se mire por donde se mire no tiene por donde cogerse, yo me quedaría con la idea del ferrocarril. Un tren eléctrico que se autoabasteciera con energía fotovoltáica y recorriera la isla podría ser una solución eficaz para paliar el humo que expulsamos todos los días.

  3. otra lola

    8:00 pm · 24 Octubre 2006

    Parece que además de antinacionalista Marsá es ingeniero. Pues digo yo que el hombre ese que presentó el proyecto no dedicaría tanto tiempo para hacer algo que no tiene ninguna posibilidad. Además parece que no es ningun novato yque ha hecho varias cosas antes.

  4. Juan Tormento

    8:06 pm · 24 Octubre 2006

    Eso que hablan fue un trabajo-proyecto de fin de carrera de un ingeniero. Puestos a elegir yo prefiero ir a Fuerteventura a través de un túnel, que no tiene impacto visual, o con un transbordador espacial, subiendo hasta la ionosfera, menuda vista para sacar fotos.

  5. resma

    8:28 pm · 24 Octubre 2006

    Lo que tiene de posible, discrepando con Marsá, es que es tan astrómicamente caro, que se empeñarán en hacerlo, y si no llega a construirse, harán los estudios, anteproyectos, y todos los “ante” que se les ocurran, a los cuales, como Tindaya, adjudicarán una pasta para la fase de mamoneo.Me sorprende que a Marcet no se le ocurra que todos los bichos que allá pudiera haber, se pueden desplazar por carretera y, al menos, preocuparnos. Me parecen mayores los incovennientes que las ventajas, y repartir lo que cuesta en inversión sensata para ambas islas, arreglaría algunos problemas, y si hablamos de sensatez, no se pondrían ricos algunos con dinero público.
    Dejamos nuestras playas atestadas, y nos atestamos con los mismos, pero en Fuerteventura. Vendría el tren y montón de coches, y turistas de un día, como se viene haciendo, pero a lo bestia.
    No sé como se le dedica tiempo a opinar de algunas cosas, tal y como yo mismo hago, con este asunto. Creo que he perdido la cabeza.

  6. solosino

    8:34 pm · 24 Octubre 2006

    Si es que es discutir por discutir. A mí lo que me mosquea es que leyendo la provincia hoy el único que parecía estar de acuerdo con todo esto era josé francisco reyes. Da que pensar.

  7. EL GRILLO

    8:09 am · 25 Octubre 2006

    LO MAS GUAY ES LA NOTICIA DE HOY EN LA PROVINCIA ” MADRID Y EL GOBIERNO DE CANARIAS FINANCIARA EL TREN DE LA LAGUNA A SANTA CRUZ SIN COMPENSAR A LAS DEMAS ISLAS “, Y DESPUES DICEN QUE SI NO EXISTE CANARIOS DE 1 Y CANARIOS DE 2 Y CANARIOS DE 3, VAYA MIERDA DE NACIONALISMO.

  8. José Trujillo

    11:11 am · 25 Octubre 2006

    Aunque el sr. Marcet reconoce inconveniente serio el ecológico, así como el económico, no parece que los considere tan serios como a mí me lo parecen. Coincido con Marsá en que el verdadero motivo por el que nunca se realizará este proyecto es el económico. Por tanto, no puedo compartir lo esgrimido en el artículo que supondría un transporte eficiente y BARATO. Creo que es evidente que la iniciativa privada no abordaría la financiación de esta tremenda infraestructura. Lo que se apunta en la noticia respecto a iniciativa privada parece que se refiere a explotación posterior, es decir, lo verdaderamente importante del coste (la obra) que lo pagen las administraciones (todos nosotros) y los costes de explotación y los posibles beneficios, para la inicitiva privada.
    Supongo que al calificar de barato ese transporte el sr. Marcet sólo imputa el precio del billete que se le cobraría por trayecto, que aunque no se ha anunciado, lo intuye más barato que el de las líneas marítimas+gastos de su vehículo. Aún siendo así, no debería olvidar que si la infraestructura corre a cuenta de las administraciones, a menos que el sr. Marcet no pague impuestos, también debaría imputar la parte proporcional que sale de su bolsillo.

    Es tónica general no tener en cuenta todos los costes reales de cualquier proyecto, actividad, etc. Respecto a este tema, recuerdo al propio director general de calidad ambiental del gobierno de Canarias defendiendo los combustibles fósiles y rechazando energías renovables esgrimiendo que el costo de las últimas todavía era demasiado elevado con respecto a las primeras. Está claro que sólo tenía en cuenta el coste de producción y distribución de las empresas petroleras, olvidando completamente los costes ambientales. No estaría mal sacar la cuenta de cuanto nos están costando los efectos del cambio climático, los accidentes de petroleros,etc.

    Para terminar, creo que el ingeniero este desconoce la influencia de las navieras en las administraciones canarias.

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