Respuesta al director de La Isla
Jorge Marsá
El director del semanario La Isla ha tenido el detalle de dedicarme su columna, “Marsá y los comportamientos extremistas”, en el último número de la revista. En ella respondía a mi artículo “Literatura con denominación de origen”, publicado en este blog; parece que no le sentó muy bien lo que allí se decía. Por mi parte, lo primero que quiero es dejar claro que renuncio a plantear mi contestación en los términos en los que lo hace Enrique Bethencourt.
Por lo tanto, no escribiré que el director del semanario se sitúa en «posiciones tan extremistas como faltas de sustento». No diré que «abomina de todo lo que suene a canario» o lo que corresponda, ni que su «última diatriba supera todos los límites». Me guardaré de sostener que su artículo «denigra» nada ni que «resulta ofensivo» y, menos aún, de escudarme en que «algunos me lo han manifestado así». Y tampoco argumentaré que «demuestra muy poco estilo», ni que sea el suyo «un texto construido, además, sobre afirmaciones sin base alguna».
Y no utilizaré ese tipo de calificativos fundamentalmente por dos motivos: el primero, porque no creo que el texto de Enrique Bethencourt sea merecedor de ellos; el segundo, porque me parecería descalificar al autor en lugar de plantear mis discrepancias y discutir sus argumentos. Y procuro huir de la descalificación personal porque pienso que en el fondo no deja de ser una forma de cuestionar el derecho a la libre expresión de las opiniones.
No creo, como he dicho, que Enrique Bethencourt sea un extremista. De serlo, me quedaría yo mucho más tranquilo. El problema, a mi modo de ver, reside en su postura nacionalista –todo lo moderada o ponderada que se quiera, que no lo dudo–, que se trasluce lógicamente en su contestación, en el que considero el párrafo más esclarecedor de su artículo:
Se equivoca quien piense que sólo es un artículo antinacionalista. Va mucho más allá. Es un artículo que denigra lo canario. Que resulta ofensivo, algunos me lo han manifestado así, incluso para gente que no ha nacido en estas islas pero que las ama y las respeta profundamente. Y que demuestra muy poco estilo en quien tan bien ha sido acogido en esta tierra.
Pocas dudas caben de que a Enrique Bethencourt no se le ocurriría pensar que tiene alguna obligación por lo bien acogido que sea en la tierra en la que nació (que en mi caso, hablando de acogida, y como es natural, de todo ha habido). Sin embargo, y a lo que parece, sí le resulta clara mi obligación de agradecer la acogida y la conveniencia de que mi pecado original, mi lugar de nacimiento, me lleve a dar muestras de profundo amor y respeto por estas islas. Y es que no tendría sentido el nacionalismo si no se partiera de la premisa de que hay ciudadanos de primera y de segunda, y ello en base a un hecho tan aleatorio y del que tan escasa responsabilidad tiene cada persona como el sitio donde vino al mundo. El nacionalismo no tendría objeto si no se defendiera que en el espacio público común, en la política, hay una identidad «cultural» que debe primar sobre otras, o sea, ciudadanos con más derecho que otros.
Lo siento por Enrique Bethencourt, pero es diferencia que no reconozco. Para mí no hay ninguna en ese espacio público entre un nacido aquí o un nacido allá. Es más, espero que en el futuro puedan desaparecer las que qhoy sostiene la legalidad vigente entre extranjeros y nacionales, pero comprenderá que me niegue con mayor razón a aceptar las diferencias que ni siquiera vienen avaladas por esa legalidad, sino que son mera aspiración de quienes nacionalistas se proclaman.
Ahora bien, como decía, parece que los nacidos en lugar equivocado pueden lavar su falta por medio de la conversión, declarando un profundo amor y respeto por estas islas, y así encontrarán el perdón. Me veo condenado sin remisión. Lo cierto es que me resulta imposible dar muestra pública o privada de tan profundo amor y respeto por estas islas, en la misma medida en que soy incapaz de hacerlo por el territorio en que nací, Madrid, o por el que los engloba políticamente y que algunos llaman España. No descarto que sea una carencia, pero cuando siento amores y respetos, y más aún si son profundos, nunca es por la geografía; siempre por las personas.
Y por supuesto, no por todas. Se podría entender que el texto significara que a quien debiera yo amar y respetar fuera a las personas que viven en estas islas. Pues que no, que me sigo viendo condenado, que yo amo y respeto a algunos canarios y maldito el amor y el respeto que siento por otros, esto es, que me pasa lo mismo que con los madrileños o con cualquier grupo humano que se defina por su adscripción a un territorio, que unos me caen bien, algunos regular y otros francamente mal.
En fin, que me niego a admitir el recurso de Enrique Bethancourt de sacar a pasear mi lugar de nacimiento para resolver una discrepancia que nada tiene que ver con él, porque mi postura sobre la literatura o la cultura local es exactamente la misma si hablamos de la canaria, la madrileña o la gallega, algo que quedaba lo suficientemente claro en mi artículo como para que no venga a cuento eso de que «denigro» o «abomino» de lo canario. Yo no denigro ni abomino, simplemente doy mi opinión sobre lo que considero el anacrónico resurgir en las últimas décadas del localismo provinciano en este país, y respeto, por mucho que me asombre, que a Enrique Bethencourt le parezca la positiva corrección de «una situación injusta».
Y como la cosa se alarga, dejo la literatura para mañana.
Carlos Díaz
9:38 am · 22 Mayo 2006
Para mí que Marsá le ha dado una buena lección al director de la revista, sobre todo por el tono que usa y por dejar en evidencia el que usaba el otro. Además, que es verdad que no venía a nada lo de si se le había acogido bien o mal o si era de aquí o no si se estaba hablando de literatura.
Asimétrico
10:12 am · 22 Mayo 2006
Desde luego que no tenía nada que ver con el artículo original, otro panfleto de mal gusto y argumentos demagógicos de Jorge Marsá. Ni uno ni otro.
Ahora bien, lo de cultura provinciana será para ti Jorge, que como siempre, sigues haciendo gala de tu COSMOPOLITISMO PALETO. Que de eso tú sabes más que nadie. Bienaventurados los resentidos porque de ellos será el cielo marsiano.
Rosa Vega
10:46 am · 22 Mayo 2006
Eso es lo hizo Marsá llamar cultura provinciana a la canaria, así que denigró lo canario y no es la primera vez, entonces lo único que tenía que haber hecho es pedir disculpas por haber faltado al respeto a nuestra cultura y lo demás es lo que no viene a cuento.
Segismundo
11:26 am · 22 Mayo 2006
Es que cada vez que leo lo de localismo provinciano y su resurgir, me pongo como una moto. Voy a dejar de hablar español, me paso al inglés. OK. A partir de ahora…. no leeré más al mierda provinciano ese de Víctor Ramírez, ni a Millares, ni a Alonso Quesada ni a Pedro García Cabrera. Todos pertenecen al imaginario colectivo de esos capullos nacionalistas y su localismo provinciano. Somos del mundo mundial, de algo abstracto, de lo mundano, de la coseidad. No pisamos las calles, no mamamos la realidad que nos circunda. Somos apátridas, no tenemos cultura. Viva el individualismo, el bon sauvage, la civilization. Entes abstractos, sin raíces, sin cultura, sin recuerdos. Viva la coseidad, lo formal, la Belleza. Abajo la sensualidad y la fiesta.
Al final tu discurso es castrado y castrati al mismo tiempo.
Saludos,
Sigmund.
Mati
1:06 pm · 22 Mayo 2006
Me parece perfecto lo que dice Marcet en el otro sitio sobre Marsá y la literatura canaria, pero lo que más llama la atención es que todos estos nacionalistas se nieguen a entrar en lo que Marsá dice en su respuesta, en si es un ciudadano de segunda por no haber nacido en Canarias, como piensa el de la isla y todos los nacionalistas. No quieren explicar su posición porque es demasiado chunga.
Asimétrico
1:12 pm · 22 Mayo 2006
Estimada Mati: los derechos son de las personas. Por eso mismo desde mis posiciones nacionalistas, digo que Marsá es un PALETO, ilustrado, pero un paleto. Porque hay que ser paleto para victimizarse de esa manera. ¡Como le gusta inmolarse en nombre de los Derechos de los Ciudadanos!
Lola
1:42 pm · 22 Mayo 2006
Lo que Marsá es de primera es un provocador, de lo demás es de segunda.
De un tonto.
1:55 pm · 22 Mayo 2006
Tontos que somos por hacer esto que yo hago que es esconderme en anónimatos. Somos rematadamente tontos y me avergüenzo un poco por no haber nacido en París, para no compartir tanta ñoñez con mis paisanos. Mirándonos el ombligo andamos enfrascados en los supletorio dejando que lo importante lo administren nuestros paisanos ilustres que hacen de las islas un dolor de patria. Son los de siempre que no quieren que quienes piensan bien tengan reconocimiento. Muchos Marsás querría en mi vida, para avanzar algo, como quien dice.
Andrónico
6:33 pm · 22 Mayo 2006
Un madrileño como Jorge Marsá tiene tanto derecho como un grancanario o canarión como Enrique Betancort a escribir en una revista de Lanzarote. Un semanario por cierto que desde que llegó Enrique se ha cargado casi toda referencia conejera,pues ya casi no queda ninguna pluma lanzaroteña en sus paginas, y eso que las habia muy buenas hasta hace muy poco ¡Viva el nacionalismo! Sin embargo, tenemos empacho semanal de Roman Rodriguez, que a los conejeros nos importa una pepino, que habla igual de politicamente correcto que el que le escribia sus discursos:NIÑOS Y NIÑAS, CIUDADANOS Y CIUDADANAS y demás estomagantes, cargantes e insufribles frases hechas que atentan contra cualquier mínimo ritmo literario. Me quedo con la opinion libre y personal de Marsa que con la opinión vicaria, oficialista y estrecha -por nacionalista- de Enrique. Además, Marsá al menos escribe con gracia… toda la que le falta a Betancort.
Antonio Suárez
6:41 pm · 22 Mayo 2006
Creo que Marsá se equivoca al no ser más cuidadoso con la cultura canaria y con los sentimientos de identidad de mucha gente en Lanzarote. Yo no soy nacionalista, pero sí que la identidad cultural y la diversidad de las culturas son valores que hay que defender. No creo que sea incompatible la defensa de la identidad cultural con el internacionalismo, porque aunque seamos internacionalistas somos también de una cultura particular y todas hacen la cultura universal.
Pero tampoco es que haya despreciado la cultura canaria, leo su artículo antentamente y no creo que sea para ponerse como se han puesto algunos, por lo que no comparto que se dediquen a atacarle con tanta saña. Lo que pienso es que los ataques no son por ese artículo, sino que vienen de lo que Marsá ha escrito durante muchos años y sobre todo de lo que escribió sobre El Guincho y Alternativa Ciudadana. Se ve que hay personas resentidas con él y a las que se les hace muy duro aceptar su derecho a expresarse, y creo que deberían aflojar un poco, que ya vale.
Isabel Hernández
6:43 pm · 22 Mayo 2006
Prefiero la buena literatura universal a la mala literatura, por muy localista o localizada en Canarias que esté. Lo que se está haciendo en Lanzarote con el Servicio de (auto)Publicaciones del Cabildo es obsceno. Con el dinero de todos los lanzaroteños se editan libros del director del mismo (”fichaje de relumbrón” de Coalición Canaria, para variar) y sus amigotes, como el que van a sacar del hijo de Nicolás de Paiz, un chiquito que apenas alcanza a hacer rutinarios reportajes televisivos con una prosa no precisamente rica y variada. Y después, también con nuestro dinero, se les organizan presentaciones o rutas por La Graciosa para que los privilegiados firmen sus futuros (je,je) “best sellers”. Todo queda en casa, y los libracos se acaban pudriendo en estanterías oficiales o en las escuelas que se ven obligadas a adquirirlos. Pero todo se hace,claro, en nombre de la literatura canaria, con lo cual el derroche está excusado. Esto es el nacionalismo de CC, de NUeva Canarias y Viejas Cacicadas. Se pueden quedar con el los que no sientan arcadas o nauseas ante tamaña desvergüenza.
colgao
9:02 pm · 22 Mayo 2006
creo que yo soy de esta tierra, lo creo que porque nací en ella. pero lo que no tenía ni idea de es que hubiera tanto cabreao y con tan poco sentido del humor. como se ponen con el marsá, me gusta el tío, pa mi que este sí es un ciudadano de primera. digo pa mi, que no se me cabreen más hombre, que la vida son dos días.
Bencomo Cabrera
10:25 pm · 22 Mayo 2006
No Marsá, no pasa nada. Se puede ser de Madrid en Canarias sin dar las gracias a los canarios. No nos debes nada. Es más, se puede ser de Madrid y ser dirigente de revistas en Canarias, y dirigente ecologista. Y además se puede ser de Madrid y criticar a todos los que no crean en el PSOE ni quieran pactar con el PSOE. Incluso se puede ser de Madrid y pontificar sobre cómo deben de actuar los ecologistas canarios, o los partidos canarios, o los gobernantes canarios. Incluso se puede ser de Madrid y decir que Benito Pérez Galdós, Pedro García Cabrera, Alonso Quesada, Agustín Millares Sall y tantos y tantos que se estudian en facultades de literatura de varios países del mundo son producción “local”, pertenecen a la “cultura provinciana”. Se puede hacer todo eso y no ponerse colorado, y no pedir perdón. La prueba es que tú lo haces sin ponerte colorado, Marsá, y hay gente que te lee, incluso hay gente que se puede creer tu discurso “nacional y universal” ¿se dice así, no, querido ciudadano abierto al mundo? Perdona que me dirija a tí desde mi estrechez de miras provinciana ¿por qué no decir colonial …? No pasa nada, a lo mejor la policía de la Metrópolis no me detiene.
Bencomo Cabrera. (Perdona mi nombre “provinciano”, o “indio”)
Hitz Egin
7:45 am · 23 Mayo 2006
Isabel Hdez. no caiga usted en el error de criticar libros sin haberlos leido. Porque si no empezaremos a creer que no sabe leer.
Honorio Peplo
1:49 pm · 23 Mayo 2006
JAJAJA. No te preocupes Isabel Hernández, era de esperar que si te atrevías a criticar a determinadas personas o instituciones locales (y encima usando tu verdadero nombre, ¡qué osadía!) saltase la “alarma de pensamiento independiente” personificada en este fulano de aquí arriba. Lo que has dicho es una verdad como un templo. Ay querida, sí tan solo se usasen nuestros dineros para editar las obras de hippies de boutique como el hijo del señor de Paiz (la edición es bastante pobre), pero la lista de gastos es tan larga….. La verdad es que lo he leído y tengo que decir que estoy ansioso por conseguir un ejemplar de su próxima obra: El primero no es lo suficientemente ancho para calzar mi sofá.
silvestre
8:12 pm · 15 Agosto 2006
la cultura canaria es provincial o comunitaria o isleña, porque canarias es provincia, comunidad o isla. si son poetas digan universal si mas gusto asi les da.
el nacionalismo es puro odio.
yo soy nacido en lanzarote. mi familia es de lanzarote por una rama desde 1406 y por la otra desde 1592 y todavía hay gente que porque no tengo acento cerrado me dicen que soy godo, que no soy de aqui. nacionalismo = a ignoracia = a rechazo.
gines
11:09 am · 16 Agosto 2006
Benito Pérez Galdós, Pedro García Cabrera, Alonso Quesada, Agustín Millares Sall. Alguien podía hacer el esfuerzo de sintetizar lo que pensaban estos hombres sobre estos asuntos. La referencia de ellos viene de un comenterio anterior.