El Parque de las Energías Limpias

4 de Septiembre de 2006 · (Medio ambiente)

Fernando Marcet Manrique

Hace un tiempo que vengo dándole vueltas a la idea de que a Lanzarote le vendría muy bien emprender la ejecución de una gran obra. No se me asusten, yo no hablar con lengua de cemento. No me refiero a una especie de Gran Hotel a lo bestia (más bestia). Ni siquiera hablo de algo como el Gran Faro de Alejandría, el Coloso de Rodas, los Jardines Colgantes de Babilonia, las Pirámides de Egipto o el Partenón griego. Aunque más o menos ése sería el concepto. Como éstas, se trataría de una obra que aunase voluntades, enorgulleciera espíritus, ensanchara corajes, magnificara almas, y atrajera turismo, por qué no decirlo. Pero no solo eso. Voy más allá. Sería una obra que sirviera de inspiración al mundo, que despertara conciencias, que reportara beneficios a todos los niveles, desde todos los puntos de vista.

Ya se le fue el baifo a éste, pensará más de uno, como si no tuviéramos cosas básicas de las que ocuparnos, ahora nos habla de Pirámides. Sólo quiero dar unos pequeños datos en mi defensa, antes que nada. Las grandes obras que he enumerado antes, con todo lo emblemáticas que fueron y aún son, existentes todavía o no, se construyeron hace más de dos mil años, cuando el hombre no conocía portentos como las grúas, los camiones o los tractores de ruedas gordas, que sin duda habrían facilitado en gran medida aquellas tareas. Y fueron hechas en ciudades que por aquel entonces no disponían de mucha más población que la existente actualmente en Lanzarote. Ni andaban mucho más sobrados en lo que a necesidades básicas se refiere. Así pues, de entrada, no nos pongamos modestos diciendo que no podemos o no sabemos o no tenemos esto o aquello.

Antes de que empiecen a lanzarme tomates, porque temo no estar convenciendo a nadie, voy a hablar ya de mi idea. No es mía, en realidad. Porque como digo, aunque llevo tiempo pensando en una gran obra de este tipo, no se me había ocurrido ninguna que fuera lo suficientemente original o que cumpliese los requisitos arriba expuestos. Hasta que leí este artículo de Natalia Marsá, publicado en los Cuadernos del Sureste:

En este buen artículo, extraordinariamente documentado, Natalia aboga por las energías alternativas, particularmente la energía solar, como solución ineludible a la hora de cubrir nuestras necesidades energéticas en un futuro no muy lejano. Especialmente revelador me pareció el siguiente párrafo:

Necesitaríamos una superficie de 1.349.786 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos (0,16% del territorio insular) para alcanzar la producción de Unelco en Lanzarote, que fue de 612.263
megaWatios/hora en el año 2001.

Con paneles de una potencia máxima de 210 Wh por metro cuadrado, que multiplicado por seis horas, treinta días y doce meses, produciría 453,6 kWh.

0,16 por ciento del territorio insular. No me parece tanto, si tenemos en cuenta las contraprestaciones. Nada menos que la independencia total de las energías fósiles. Si sigue pareciéndoles demasiado, les daré un dato. ¿Saben qué tamaño tiene un campo de golf? Medio millón de metros cuadrados como mínimo. Más de un millón si es de los grandes. Es decir, que nuestro Parque de las Energías Limpias no ocuparía mucho más territorio que un par de campos de golf medianos. Y lo que obtendríamos a cambio sería inmensamente más valioso que unos cuantos guiris embocando verdis.

Lanzarote podría ser una isla energéticamente emancipada, una isla con sus emisiones contaminantes reducidas a su parque automovilístico, una isla a la que el mundo miraría de reojo, primero con envidia, más tarde como ejemplo. Casi nada.

Así pues, ésta es la gran obra que propongo desde estas modestas, o inmodestas si prefieren, líneas:

Un inmenso parque insular, visitable, que recogiera todas o casi todas las energías renovables existentes. Un parque temático, si quieren llamarlo así, dotado de museo, restaurante y demás, con aspiraciones de entretener y enseñar a visitantes venidos de todo el mundo, pero sobre todo capaz de generar toda la energía que la isla necesita.

¿Se imaginan?

Soñar es gratis. Aunque ya me parece estar escuchando el sinfín de voces agoreras. Eso es imposible. Demasiado caro. Demasiados intereses por medio. Demasiada gente tendría que ponerse de acuerdo.

Pues déjenme discrepar. No me parece algo tan difícil. Si algo ha caracterizado siempre a esta isla es el alto grado de concienciación medioambiental de la población. Quizás ha faltado inteligencia o habilidad institucional a la hora de canalizar esa concienciación, pero las ganas siempre han estado ahí. A lo que voy es a que estoy seguro que si un proyecto así se presentara a la opinión pública muchísima gente se alegraría, muchísima gente participaría. Ya me estoy imaginando las pegatinas: “yo también construí el parque”. Las donaciones serían masivas, todas las empresas insulares colaborarían. El dueño del bar de la esquina, el tendero, el dueño de los supermercados. Todos querrían formar parte.

Recientemente he venido informándome sobre ese otro macroproyecto que lleva tiempo fraguándose en la isla. El proyecto Maretas. De entrada, lo cierto es que a mí me parece una idea extraordinaria. Todo lo que sea invertir en este tipo de cosas me parece genial. Pero la verdad es que puestos a elegir… no hay color. Prefiero un millón de veces, por poner una cifra aproximada, vivir en una isla descontaminada e independiente del petróleo que en una isla con el mejor museo de arte contemporáneo del mundo, suponiendo que el Museo Maretas llegara a serlo. Por otro lado, el proyecto Maretas tiene el gran handicap de que estaría circunscrito a uno solo de los Ayuntamientos, y sabido es que cuando se trata de invertir dineros públicos todos los alcaldes ven cualquier mejora en la casa de los otros como una merma en la propia.

Pero aquí sí que hay un buen motivo para que todas las voces, “intelectuales” o no, para que los siete alcaldes y sus siete municipios, para que todos y cada uno de los lanzaroteños, nos pongamos de acuerdo en algo. He aquí una buena alternativa a los campos de golf. He aquí una inversión inmejorable desde todos los puntos de vista imaginables. Una isla capaz de generar su propia energía y de obtener su propia agua sin necesidad de ayuda externa de ningún tipo. Y sin contaminar. Una isla que, entonces sí, se merecería como ningún otro rincón de la Tierra la denominación de “Reserva de la Biosfera”.

Pero los obstáculos son grandes, nos damos perfecta cuenta. Necesitaríamos no sólo la colaboración de los siete alcaldes o de la mayoría de la población insular. Haría falta alguien más. Por eso me gustaría dirigir unas palabras a personas como Juan Francisco Rosa, o Eduardo Spínola, por mencionar dos nombres que son fácilmente identificables por todos. No se si llegarán a leer este artículo alguna vez, pero nunca se sabe.

Carta a los grandes empresarios insulares:

Supongo que serán conscientes de la cantidad de envidias y otros sentimientos malsanos que sus enormes cantidades de dinero y su forma de usarlo le han valido entre cierta parte de la población lanzaroteña. Y cuando me refiero a la forma de usarlo no quiero decir que haya sido una forma desacertada, no soy yo quien para juzgar eso, sino más bien poco discreta. Sabido es que la envidia, el chismorreo y sucedáneos son actividades practicadas con cierta desmesura por estas tierras. Así pues, tener dinero, independientemente de cómo se use, ya implica ser envidiado. De todos modos me imagino que tampoco les importará demasiado que determinadas personas piensen mal de ustedes, pues probablemente serán de los que prefieren ser estimados por familiares y allegados antes que por el mundo en general. Apañados estaríamos si tuviéramos que caer bien a todo el mundo. Perfectamente lógico.

Pero de todos modos, no me irán a negar que, llegado el día, no preferirían que la gente, las generaciones futuras y aun las presentes, les recordaran como grandes hombres, figuras emblemáticas que hicieron algo de verdad importante, aparte de construir hoteles o edificios de aparcamientos. Repito que no es mi intención faltar al respeto: los aparcamientos y los hoteles son cosas hasta cierto punto necesarias; no hay un ápice de recriminación o de acritud en mis palabras, faltaría más. No se trata de discernir si lo hecho ha estado mal hecho, sino de pensar en lo que se puede hacer a partir de ahora. ¿Imaginan una forma mejor de reconciliarse con el mundo que invirtiendo decididamente en un proyecto como el del Parque de las Energías Limpias? Las generaciones futuras vivirían en una isla limpia y sostenible, verdaderamente sostenible, gracias a ustedes. Cada vez que alguien enchufara un ordenador, o calentara el agua o viera la tele, lo estaría haciendo sin dañar el medio ambiente, sin emitir gases ni humos perniciosos. Y se lo deberían a ustedes. Sería gracias a que ustedes un día apostaron por ello. Porque sabemos que una obra de este tipo jamás se hará solamente con el apoyo de los Ayuntamientos o de la población en general. Hace falta dinero, muchísimo dinero, además de tierras y considerable influencia mediática. Indudablemente ustedes son de los que más tienen tanto de lo uno como de lo otro aquí en Lanzarote. Reflexionen acerca de sus proyectos futuros y piensen si realmente hay entre ellos alguno que aúne más beneficios que el que aquí ofrezco. Porque no se trata sólo del medio ambiente, no es una simple obra benéfica. Estamos hablando de algo tan grande que se convertiría en una atracción turística sin parangón en el mundo. Una atracción turística que llenaría hoteles y restaurantes. Una atracción turística que ocuparía un lugar señalado en las agencias de viajes del mundo, al lado de la torre Eiffel, al lado de la presa de las Tres Gargantas. Una obra cuya mera existencia sería motivo de orgullo, no sólo para la isla de Lanzarote, sino para la humanidad en su conjunto. Y no ya por su tamaño enorme o siquiera por sus funciones implícitas o explícitas, sino por su extraordinario valor simbólico en un mundo como el que se nos avecina. Una isla capaz de vivir energéticamente emancipada sería símbolo de esperanza mundial, pues emitiría un mensaje inequívoco: “Podemos vivir sin petróleo; Hay futuro más allá del petróleo”. Si una isla puede, ¿por qué no el planeta entero?.

La verdad es que cuanto más lo pienso mejor idea me parece. Es una pena que César no esté vivo. Porque probablemente la idea le gustaría, y sin duda a él se le escucharía mucho más de lo que jamás se me escuchará a mí, por ejemplo. Es una tremenda lástima que muchas buenas ideas se pierdan por la falta de carisma de sus promotores, pero es lo que suele pasar.

También me gustaría recalcar que ni yo ni familiar o conocido nos dedicamos a la venta de paneles solares o similares. Investigando acerca del proyecto Maretas me di cuenta de que una de las grandes pegas que se le pone es que puede beneficiar a aquellos que lo promueven. Personalmente es éste un sentimiento que no comparto. Cuando algo beneficia al conjunto de habitantes de un lugar, es lógico que aquellos que lucharon por conseguirlo se beneficien de algún modo. Si no fuera así, si ese aliciente egoísta no existiera, tampoco existiría lo que ha permitido progresar a la humanidad durante todo este tiempo. Es una de las escasas virtudes del capitalismo, sería absurdo negárselo. De todos modos, ya digo que éste no es mi caso. De hecho, mi implicación en este proyecto acaba con el presente artículo. Lo ideal sería que ahora lo cogiera alguien con verdadera voluntad para hacerlo, con tiempo y dinero disponibles, alguien que esperara obtener beneficio personal con ello y que por tanto no viera como desperdicio dedicarle una cantidad de horas al día considerable. Si alguien así hace este proyecto como suyo, puedo asegurar que yo seré el primer defensor del susodicho. Por más que se enriqueciera con esto, los beneficios para la isla serían de tales proporciones que quienes trabajaran por sacarlo adelante merecerían cuanto consiguieran con ello, por mucho que fuera.

Lanzarote, la isla emancipada energéticamente. El agua dulce la sacan del mar gracias a potabilizadoras, y la energía de las potabilizadoras la obtienen únicamente mediante energías limpias y renovables. No me digan que no se trata de un sueño. Pero un sueño realizable. Un sueño caro, sí, costoso, desde luego, pero no tanto como podría suponerse. Estoy seguro de que si se hiciera el proyecto en serio, por caro que resultara su presupuesto, podría ser abordable por todos los residentes en Lanzarote. Por no hablar de las ayudas que sin duda conseguiríamos de la Unión Europea o del Gobierno central. Las subvenciones existentes en torno a las energías limpias no son cosa de risa, como los de la trama eólica saben. Del Gobierno de Canarias yo no esperaría gran cosa, la verdad, pero aun así, creo que podríamos abordarlo si lo presentáramos precisamente como una obra de todos, realizada por todos. Y además, piensen que por caro que resultara, a la larga ese precio quedaría ampliamente amortizado gracias a lo que nos ahorraríamos en derivados del petróleo o gas, que debido a nuestra condición insular pagamos a precio de oro. No se si sabrán que nuestras facturas “de la luz” son de las más caras de España.

En este caso ni siquiera los propietarios de las gasolineras se pueden oponer, ya que aquí no estamos hablando de que los coches vayan a pilas, de modo que su negocio no se vería afectado de ninguna de las maneras. La gran perjudicada sería Unelco, pero siempre se podría conseguir que quienes trabajan en esta empresa ocuparan puestos en el Parque. O incluso que sus directivos llevaran la gestión del nuevo centro. Cualquier esfuerzo por llegar a acuerdos sería pequeño, considerando la magnitud del proyecto.

¿Necesitan más razones? Podría hablarles de las injustas guerras que se están librando por apurar las últimas reservas petrolíferas. Podría decirles que de un modo u otro tendremos que enfrentarnos a ese día en el que la energía la habremos de conseguir de otros sitios. También podría mencionar que una de las principales causas del calentamiento global es el dióxido de carbono, y que si el planeta se sigue calentando nos quedaremos sin playas, por hablar de lo menos grave. En fin, podría decirles todas esas cosas que me harían quedar como un ecologista alarmista más o menos radical, o un antiglobalización, o un individuo de esos a los que les gusta combatir contra todo lo que suene a “sistema”. Así que me ahorraré tales argumentos y me centraré en aquello respecto a lo que casi todos estamos de acuerdo. El Parque de las Energías Limpias sería una inversión que redundaría en beneficios no sólo ecológicos, sino también económicos. No sólo significaría calidad de vida, sino también imagen de cara al exterior.

Si piensan que les estoy vendiendo la moto, debo decir que sí. Es cierto, les estoy vendiendo la moto descaradamente, pero no me negarán que se trata de toda una señora moto. Además, la moto no es mía, en realidad no es de nadie, pero podría llegar a ser de todos nosotros y de quienes nos sucedan.

No es tan difícil. Realmente lo único que necesitamos es estar todos de acuerdo, como siempre; desear hacerlo, pues en asuntos de este tipo, más que en cualesquiera otros, querer es poder.

¿Qué opinan? ¿Queremos?

10 Comentarios

  1. Anabel Medina

    12:07 pm · 4 Septiembre 2006

    Opino que se trata de una idea excelente que debería involucrar a toda la sociedad y sus instituciones.

  2. Yo quiero

    12:18 pm · 4 Septiembre 2006

    Eso, que por mí vale.

  3. EL GRILLO

    12:20 pm · 4 Septiembre 2006

    COMO LOS DE REPSOL LEAN ESTO CREO QUE VAN A MANDAR A QUE DESAPAREZCAS DEL M APA, Y NO TE DIGO NADA DEL AMO DEL MUNDO EL SR BUSH

  4. Jorge Marsá

    12:40 pm · 4 Septiembre 2006

    No sólo se trata de una idea excelente, sino que además constituiría un reclamo turístico de primer orden (”La isla de la energía limpia”) y una contribución de importancia en el intento de paliar la principal amenaza que pende sobre Lanzarote y su economía: el cambio climático. Claro que un proyecto de ese calado requeriría de unos representantes políticos con una cierta amplitud de miras, es decir, que fueran capaces de mirar más allá de mayo de 2007, y de llegar a semejante acuerdo con sus adversarios. Cuesta creerse que eso sea posible, pero hace bien Fernando Marcet en proponerlo, porque bien está poner a los políticos en el compromiso de ser mínimamente consecuentes con lo que predican, y porque siempre tiene interés ir avanzando ideas que hoy resultan descabelladas para algunos (no es mi caso) y que mañana pueden resultar evidentes para muchos. Al fin y al cabo, de eso debería ir la política, no tanto de aceptar lo que piensan o quieren los ciudadanos, como de plantearles alternativas que no se han planteado y tratar de hacerlas triunfar en el espacio público. El Parque de las Energías Limpias es un buen ejemplo, un proyecto necesario aunque no figure entre las preocupaciones de los ciudadanos el problema energético.

  5. Fernando Marcet Manrique

    1:23 pm · 4 Septiembre 2006

    Grillo, sin duda los de Repsol y el resto de empresas petroleras no son tan tontas ni tan malvadas como parecen. Ellas son las primeras que saben que el petróleo tiene sus días contados. Lo que pasa es que es justamente ahora cuando ellas deben aprovechar, pues su producto no dejará de encarecerse a medida que escasee. Sin embargo, seguramente ya estarán investigando energías alternativas, para que cuando el petróleo se agote del todo ellas no pierdan su cuota de mercado.

    En mi opinión esa es la gran razón de que Estados Unidos no firme el protocolo de Kioto. No les preocupa el medio ambiente porque saben que en un par de décadas el petróleo dejará de ser un problema, simplemente porque no habrá. Pero hasta que ese momento llegue tienen que apurar las últimas reservas del oro negro.

    Si este análisis es correcto, no creo que les importe demasiado que una pequeña isla deje de depender del petróleo para obtener electricidad, mucho más si tenemos en cuenta que la principal demanda del petróleo insular es el que concierne al parque automovilístico. Incluso no me extrañaría que vieran con buenos ojos que las nuevas tecnologías en este campo fueran introduciéndose poco a poco en el mundo. De forma gradual, para que ellos puedan todavía explotar sus últimas reservas de petróleo, pero sin pausa. No creo que los dueños del mundo dejen nada al azar.

  6. EL GRILLO

    2:02 pm · 4 Septiembre 2006

    FERNANDO TIENES TODA LA RAZON, PUESTOS A SOÑAR, YO SUEÑO MUCHAS VECES QUE EN UNA ISLA COMO ESTA LA ENERGIA DEBERIA DE SER GRATIS PUESTO QUE LA PODEMOS CONSEGUIR DE MUCHAS FORMAS, COMO EOLICA, SOLAR, LA FUERZA DE LA MAR, EL CALOR DE TIMANFAYA, Y CREO SINCERAMENTE QUE ESO NO LO VEREMOS NI TU NI YO NI NUESTROS NIETOS, ESPERO EQUIVOCARME DEL TODO.

  7. Mi apoyo

    12:31 pm · 5 Septiembre 2006

    Ahí va mi firma de apoyo al proyecto:

    Rodolfo López Toledo ………………… 45.566.431-F

  8. Es Posible

    1:56 pm · 5 Septiembre 2006

    Parque de la Energía y la Naturaleza de Castropol

    Parque de las Energías Renovables de Amurrio

  9. La Opinión de Lanzarote » Un proyecto llamado Maretas

    9:32 am · 12 Septiembre 2006

    […] NOTA: Este artículo lo escribí hace unos días, siendo anterior en el tiempo al titulado “El Parque de las Energías Limpias” (en su última versión). En dicho artículo mantengo que, puestos a elegir entre el parque y las Maretas, no habría ninguna clase de color. Desde luego, para mí una isla limpia y emancipada energéticamente siempre será preferible al mejor museo del mundo. Pero creo que me equivoco al insinuar que o bien se hace lo uno o bien lo otro. Ambos proyectos podrían ser perfectamente compatibles y asumibles si todos los empresarios y ciudadanos tiráramos del mismo carro y en la misma dirección. Sinceramente creo que Arrecife se merece algo como el proyecto Maretas, del mismo modo que la isla de Lanzarote también se merece algo como el Parque de las Energías Limpias. Todos saldríamos beneficiados… ¿Unos más que otros? Sin duda, pero yo ya me daría con una piedra en los dientes. « El tirachinas […]

  10. La Opinión de Lanzarote » Un Plan para el siglo XXI

    12:11 am · 22 Septiembre 2006

    […] Hace días publicaba Fernando Marcet un interesantísimo artículo en este blog titulado “El Parque de las Energías Limpias” que, mucho me temo, pasará desapercibido, pese a que apunta a uno de los grandes problemas que afectarán en un horizonte temporal no muy lejano al conjunto del planeta y a Lanzarote particularmente: el uso de energías fósiles. […]

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