El cáncer que no se ve
Ángel Tristán Pimienta
[La Provincia, 1 de octubre de 2006]
Piensa Antonio Castro Feliciano, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, que el caso de las islas no es comparable al de Marbella; que aquí los episodios de corrupción son puntuales, nada que ver con la inmoralidad tan extendida que se ha descubierto en uno de los municipios emblemáticos del ´glamour´ de la Costa del Sol. Este veterano magistrado, a quien los que le conocen le adjudican el título de entrañable, siempre fue una persona bienintencionada y algunos dicen que ingenua. Porque sus reflexiones en voz alta, con ocasión de la apertura del Año Judicial, contrastan con un asombroso documento que ha llegado a manos de los periodistas, y que se está publicando por fascículos: las transcripciones literales de los ´pinchazos´ policiales a elementos vinculados con la llamada ´trama eólica´, así como referencias de las grabaciones y declaraciones de los implicados en el ´caso Faycan´.
Más allá de las imputaciones concretas, del grado de enmierdamiento particular, lo que apabulla es la madeja. El juez Parramón comenzó a tirar de un hilo, y ese hilo ha ido destejiendo una tela de araña. Otra vez el ejemplo del aloe vera: cada día se le descubren nuevas propiedades. Aquí aparecen docenas de listos en busca de un chollo; innumerables individuos, zafios y vulgares en el hablar, para los que, como la telepizza, el secreto está en la pasta.
Todo empezó, es cierto, con el concurso eólico; y hay un hecho probado: que muchos supuestos empresarios y un número significativo de técnicos - dato importante- apostaron por el atajo: el puro y simple tráfico de influencias para lograr tratos o informaciones privilegiadas. Lo que asombra es que esas prácticas corruptas se tienen por algo normal. Nadie ve delito ni pecado en lo que, desde luego, es anormal cuando no puramente delictivo. Es insultante para la inteligencia el compadreo, los sobreentendidos, el sugeridor ´ya tu sabes´, que si al principio se relaciona con el negocio de las concesiones para los aerogeneradores y megaturbinas luego se extiende a otras actividades: hay referencias claras a otros posibles chanchullos de la más diversa especie. Planes generales y puertos deportivos, se mezclan con el viento y las aspas. Y el lenguaje. Las referencias impúdicas a los billetes, al borrado de pruebas, de cualquier manera, al uso de documentación pública. Dicho con la mayor naturalidad.
Y el ´caso Faycán´, con la corte de los milagros del jorobado de Notre Dame, una Marbella en miniatura, solo con la diferencia cuantitativa de la rapiña y los métodos más sofisticados del emporio turístico mediterráneo. Gentes con lengua de verdulera y modales de chulo playero, parientes que abusan de los bienes de la administración, y que sacan pecho con el clásico ´usted no sabe quien soy yo´, populistas de tres al cuarto que compran votos con el paternalismo más hipócrita … Plenos que causan vergüenza ajena. Pícaros a lo Rinconete y Cortadillo, incompetentes sin remedio, aprovechados que ponen la mano a ver si cae algo. Todo bien mezclado, como un revuelto de ajetes, trigueros y gambas.
Hay demasiados personajes. Unos cuantos protagonistas estelares, Celso Perdomo, Willebaldo, la concejala Toñi Torres y su marido, la también edil Guadalupe López y el suyo, y su colega Lali Sánchez, …… y una abigarrada tropa de extras deseosos de compartir el estrellato. Y la conciencia de que así y todo solo estamos ante la punta del iceberg, quizás porque las escuchas se hicieron tarde, o porque muchos, ciertos empresarios entre ellos, cortaron sus móviles en cuanto trascendieron las primeras informaciones periodísticas.
Pero estos sucesos prueban que en otras ocasiones la cosa no llegó a tanto porque los jueces no creyeron necesario ordenar este tipo de pesquisas. ´Cuando el río suena…´ El rumor de que las extorsiones, sobornos y compadreos está a la orden del día, y corroe como un cáncer el subsuelo de la sociedad canaria, no es una idea descabellada. Si uno se fija, en los últimos diez o quince años ha habido numerosos procesos, aunque a lo mejor, uno a uno no se percibe la gravedad del conjunto.
La conclusión obligada de las operaciones ´Eolo´ y ´Faycan´ es que más allá de estos árboles concretos hay un bosque. La lectura de los cientos de folios de los dos sumarios provoca una impresión sobrecogedora. Dicen los policías que la droga aprehendida es un cinco o un diez por ciento de la que circula. La estadística pone los pelos de punta.
LZ-III
10:03 am · 2 Octubre 2006
Pues claro que no es comparable lo de Marbella con lo que ocurre en Canarias. ¿Es que Tristán Pimienta no está enterado de que existe la identidad cultural? Lo que pasa en Marbella es producto de su identidad cultural y lo que sucede en Canarias de la nuestra, completamente distinto… aunque a algunos les cueste tanto encontrar la diferencia.