Miguel Ángel Leal o la política basura (y II)

24 de Octubre de 2006 · (Política)

Javier Díaz Reixa

Siendo doña Nuria concejal de Urbanismo y miembro de la Comisión de Gobierno, ¿por qué razón no ha iniciado un expediente de recuperación de oficio de los bienes de dominio público supuestamente usurpados? ¿Y por qué razón no ha iniciado un expediente de disciplina urbanística respecto de las naves a las que tan veladamente se refiere? Porque sabe que no tiene dónde apoyarse. Pero, si tiene alguna duda, y cree posible encontrar algo, que le acompañe la alcaldesa en una visita como la recientemente realizada a ciertos inmuebles de la calle Real, sobre los que tendremos ocasión de hablar mucho en el futuro próximo.

Más preguntas: ¿puede el PSC permitirse el lujo de consentir que un cargo público y orgánico arremeta de esta forma contra un grupo y contra una agrupación empresarial de este modo, en lugar de acudir a los procedimientos administrativos correspondientes? Si es así, me parece un indicio realmente inquietante, no sólo porque revela un ejercicio arbitrario del poder político, sino porque, en vísperas de la campaña electoral, permite atisbar también otro tipo de poderes más prosaicos.

¿En la “escuela de formación de cuadros” del Partido se aprende a contestar las críticas públicas así, o ésta es una habilidad personal del señor Leal? ¿No convendría, en estos cursillos de formación acelerada, enseñar buenos modos e, incluso, para quien lo necesite, a escribir dignamente? ¿Todo esto no es un lamentable caso de utilización indebida de información privilegiada, obtenida por causa del ejercicio de cargos públicos, para arremeter contra un periodista?

Terminamos, de momento, con otras tres preguntas: ¿se trata de una “carta” animada por un calentamiento súbito o de un mero exceso verbal, en el contexto de una discusión vehemente? No, se trata de una carta pensada, planificada y fríamente ejecutada, aunque con la tosquedad habitual, y recopilando información con los métodos primitivos de Miguel Ángel Leal, ese “boca a boca por las cafeterías”. Segunda pregunta: ¿han leído don Miguel Ángel y doña Nuria la puntualización de doña Margarita Aparicio? Sí, con toda seguridad, porque ha sido publicada en los mismos medios que la “carta” puntualizada. ¿Han rectificado tras caer en la cuenta de que su estrepitoso error les ha hecho incurrir en una falsedad manifiesta? No, Miguel Ángel Leal se chulea con sus leales, valga la redundancia, por los bares y calles de Arrecife, presumiendo de haber golpeado a Mario Alberto en “la línea de flotación”, y de tener más munición contra él.

A mí, qué quieren que les diga, este lenguaje de reminiscencias bélicas, no me parece propio de la política, pero me complace en grado sumo que le guste jugar a los barquitos, porque yo tengo el mismo vicio: ¡E5, tocado!, ¡E4, agua!, ¡F5, hundido! Además, cuando oigo estas cosas, me acuerdo de un amigo palmero, cazador por más señas: “A este conejo, matarlo, no lo mato, pero lo saco de la isla a tiros, ¡pum, pum!”.

Y me he puesto rápidamente a las tareas de espionaje que son inherentes a cualquier batalla que se precie. A mí los barcos grandes, no me asustan, porque como dice un marinero amigo mío, “el que alcanza, gobierna”. Para empezar, leo en los blogs de la prensa digital conejera (¡ah, la prensa, el viejo perro guardián!) que a este señor se le ha acusado de “puro egoísmo, ruindad en estado puro, miseria moral”, de él se ha dicho que “siempre he pensado que se dedicaba a la política por interés personal, porque en la política tenía los privilegios que nunca podría tener en una empresa privada”, y que representa “el entendimiento de la política en su dimensión más despreciable”; y veo también que de ambos se ha dicho que “doña Nuria y su marido han hecho del Partido Socialista su cueva del tesoro emulando el personaje de ficción Ali Babá sin ladrones, ya que ellos solos se bastan”. ¿Por qué razón don Miguel Ángel Leal y doña Nuria Cabrera no han reaccionado hasta ahora contra tan duras afirmaciones? ¿Son inmunes a las críticas, o no les importa el desprestigio que supone para ellos y el daño que representa para su Partido? ¿Hasta cuándo consentirá el Partido Socialista que se siga extendiendo esta nauseabunda mancha de aceite?

Durante los últimos mandatos, especialmente en Arrecife, el Partido Socialista ha dado a muchos de sus votantes cientos de razones para no volver a votarlos, ya que se ha empecinado en halagar los oídos de aquella parte de su electorado con la que menos nos identificamos muchos de sus votantes, ese sector vocinglero, revanchista y cascarrabias que hace cualquier cosa menos política socialista.

El exabrupto, el infundio, la descalificación, han sustituido a la persuasión, a los argumentos y a las propuestas. Frente a cualquier crítica pública, la respuesta es la descalificación, la insinuación malévola, el escarnio y el desprestigio del adversario, siempre con un lenguaje bélico que habla de “machacar” y de “eliminar”. Este tipo de dialéctica personalista, con claros ribetes de perreta infantil, y de soberbia ante estos ciudadanos ingratos, que no comprenden los ímprobos sacrificios que los cargos públicos hacen por ellos, enrarece y encanalla el debate; mientras las salpicaduras afecten solamente a don Miguel Ángel Leal y a doña Nuria Cabrera, que cada palo aguante su vela; el problema es que además empiecen a erosionar las posibilidades electorales del Partido o que acaben generando procedimientos judiciales de impredecibles consecuencias.

Puede que en el seno de su partido y de su murga, estas formas de actuar tengan mucho éxito. A mí, en cambio, no me hacen gracia las bufonadas del señor Leal y sus acólitos. Creo que eso tiene que ver más con las vísceras que con el cerebro, y creo que eso no es hacer política de izquierdas, ni es hacer política progresista, incluso creo que no tiene nada que ver con la política. Detrás de ese barullo, de ese mar de infundios y sospechas, no se alcanza a escuchar una sola propuesta rigurosa; detrás de ese permanente cacareo, no puede oírse nada consistente, sino que por el contrario se refuerza la impresión de que Berto le ha dado a alguien en la “línea de flotación”.

Debe haber otras formas de ganar el favor del electorado, formulando propuestas que hagan visible esa “otra forma de ser, otra forma de gobernar”, en lugar de insultar la inteligencia de la ciudadanía. En otro caso, no estaría yo tan seguro de que este permanente ejercicio de demagogia vaya a dar resultados en las urnas, porque esa actitud no transmite confianza, ni permite ganar sectores del electorado muy críticos con la política del Partido, ni revela capacidad para ejercer el gobierno de la ciudad.

Si se habla de regeneración democrática y de recuperación de la dignidad de la política, estos personajes necesitan un reciclaje urgente, porque llevan demasiado tiempo haciendo gala de las formas más innobles y mezquinas del ejercicio de la actividad política, y de un desconocimiento profundo de las reglas más elementales de funcionamiento del sistema democrático. Por su tosquedad política, y su aparente aceleración y deterioro mental, no creo que nadie pueda a estas alturas corregir tan innobles y mezquinos métodos, así que no voy a intentar convencerles de que lo hagan.

Pero sí conviene recordarles que, además de las reglas de la política, existen otras reglas que establecen ciertos límites que no se deben traspasar, como la honorabilidad de las personas, o la raya que delimita los comportamientos admisibles en un debate político. Cabe dentro de lo posible que en cualquier momento alguien se canse de ser el gratuito objetivo de los odios y obsesiones del señor Leal y la señora Cabrera, y que opte por corregir su verborrea y reducirla a los límites constitucionales de la libertad de expresión, que no ampara el derecho al insulto. De este modo, si no les convencen las invocaciones a la nobleza de la política para abandonar la senda del insulto, del exabrupto y de la descalificación, habrá de ser el recordatorio que se le hace a cualquier impúber sobre los límites que no deben traspasarse para mantener relaciones civilizadas. Y es que hay cosas que o se aprenden a determinadas edades, o ya no tienen remedio, y entonces han de ser las bofetadas de la vida el único mecanismo disuasorio.

9 Comentarios

  1. Pedro G

    10:03 am · 24 Octubre 2006

    Las formas de hacer política de las que se habla en este artículo ponen de relieve no sólo el fracaso del llamado proceso de renovación del PSOE emprendido hace seis años, sino que el éxito era imposible. Y es que ese proceso se hizo con Miguel Ángel Leal al frente, de hecho, el fue el que le dio la secretaria general a Manolo Fajardo. Así que estamos ante un proceso que fue liderado y controlado por alguien cuyas formas de hacer política parecían más propias del PIL que del PSOE. Y no sólo las formas, sino que Leal se ha inclinado siempre al pacto con el PIL y ahora con los Tránsfugas, porque es con la gente que se entiende. Por lo tanto, lo que está sucediendo es lo que podía esperarse, aunque es verdad que también podía esperarse algo más de la pareja Fajardo-Espino, o algo sin más.

  2. P. Iglesias

    10:21 am · 24 Octubre 2006

    El PSC, puede permitirse, y se permite que un cargo público arremeta contra quien quiera, y no uno, sino dos cargos públicos. El PSC, lo permite con su silencio, que resulta demoledor para la opinión pública. Las razones estriban, con seguridad, en que nadie quiere significarse ni a favor ni en contra de los Leales con el fin de tener oportunidad de tocar poder en 2007. Todo esto dice mucho del partido, y tanto que lo lamento, abriéndole las puertas a alternativa.

  3. Al autor

    10:26 am · 24 Octubre 2006

    Su artículo es un lujo: en el tono, en la forma y en el contenido.
    Espero fervientemente que le cunda la cacería.

  4. Socialista55

    10:50 am · 24 Octubre 2006

    Una cosa quiero decir Miguel Angel Leal y su mujer no es todo el psoe hay bastantes cargos publicos y organicos, afiliados y simpatizantes con una seriedad sin lugar a dudas, asi que les ruego que cuando tengan que referirse a estos dos ejemplares no nos metan a todos en el mismo saco, aunque pienso tambien que Manolo Fajardo se tendrian que replantear lo de llevar a Miguel Angel en la lista al Cabildo, ya que está descartado que Enrique lleve a Nuria o por lo meneos eso espero.

  5. Paulino

    10:53 am · 24 Octubre 2006

    Uno de los recursos más facilones para arrojar la piedra y esconder la mano consiste en que “El exabrupto, el infundio, la descalificación” no sean de cosecha propia, sino citas convenientemente entrecomilladas de terceros: “a este señor se le ha acusado de, etcétera, etcétera, etcétera”.
    Es lo que se podría llamar un ataque limpio, ya que permite hacer lo mismo que se denuncia, aunque se mantiene la apariencia de estar por encima del mal. Una pena, porque esta práctica señala la falta de rigor intelectual, descalifica a quien la emplea y tira al piso los argumentos empleados.

  6. Tercero

    12:07 pm · 24 Octubre 2006

    Paulino,el entrecomillado parece hacer alusión al sentir de terceros, no creo que Díaz Reixa actue a la ligera ni que su excelente artículo quede descalificado, si es a esto a lo que te refieres.

  7. Javier Díaz Reixa

    12:40 pm · 24 Octubre 2006

    No me siento concernido por su crítica, Paulino. Sin duda, el artículo tendrá muchos defctos, no menos que los míos, pero desde luego de lo que no se puede hablar es de “tirar la piedra y esconder la mano”. A diferencia de los textos entrecomillados, yo firmo lo que digo, con mi nombre y apellidos, y no me escudo en esos textos citados: los traigo a colación únicamente para preguntar al Partido Socialista si puede seguir soportando esta erosión cotidiana. Lo demás es ver gigantes donde ni siquiera hay molinos.

    Y, desde luego, yo no meto a nadie en el mismo saco; ese saco existe, no lo he creado yo artificialmente. Y me consta que hay un montón de gente honrada, coherente y valiosa dentro del Partido Socialista. Es más, si leen ustedes el artículo sosegadamente, creo que eso se ha puesto de manifiesto expresamente en el texto.

  8. Anonadado

    12:37 am · 26 Octubre 2006

    Pero el que pacto en dos legislaturas consecutivas con el PIL de Dimás Martín no fue el socialista Enrique Pérez ? que permitió los desmanes de Leal, la ruina de INALSA Y LOS CACT, ETC ETC. Me parece que hay demasiada gente despistada por ahí, o se cree alguien que la peña es tonta. Se refieren a Enrique cuando hablan de toda esa gene válida del PSOE, si Enrique Pérez no se enriqueció personalmente es lo de menos. Por acción u omisión está tan desligitimado como Leal para administrar los destinos de esta isla.

  9. Javier Díaz Reixa

    12:47 am · 26 Octubre 2006

    Pues yo, más que anonadado, estupefacto, porque no puedo entender la pirueta dialéctica de Anonadado. No sé como ha podido colegir que yo me refería a Enrique Pérez Parrilla cuando hablaba de gente válida en el PSOE, y por qué arremete contra él, en lugar de hacerlo contra mí, defender a Miguel Ángel Leal o manifestar lo que tenga por conveniente sobre lo que se está debatiendo. Creo que probablemente se ha dejado llevar por la guerra de trincheras de Arrecife, y ha decidido colocarme en uno de los dos bandos. Pero yo solo estoy en un bando: el de quienes estamos contra la política basura, sea quien sea el que la practique, y sea cual sea el partido al que pertenezca.

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