Viernes, 28 de Julio de 2006

Los guanches: ¿los orígenes?

Jorge Marsá

Hubo coincidencia ayer en la prensa regional para destacar el acontecimiento del día. Canarias7 comenzaba de esta forma: «La Cueva Pintada de Gáldar fue inaugurada hoy por el presidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín y el del Cabildo de Gran Canaria, José Manuel Soria, que reconocieron al historiador Celso Martín como impulsor de la recuperación de este yacimiento único en España y que refleja “la identidad de los canarios”». Y La Provincia abría con una gran fotografía en portada y este titular: «Regreso a los orígenes». Parece haber acuerdo en que los guanches fueron los primeros canarios, y por lo tanto constituyen los «orígenes» de «la identidad de los canarios». Sorprende realmente que ni se discuta semejante falsedad.

Resulta lógico pensar que estemos ante una muestra de que se han ido imponiendo el acostumbrado intento de los nacionalistas de reinventar la historia y el de conferir a la geografía la capacidad de conformar y determinar a los individuos para fundar sobre tan discutibles premisas su proyecto político. No es característica exclusiva de los nacionalismos hispánicos, se generalizó en la universidades estadounidenses a partir de los años 60 con la expansión de los llamados cultural studies. Fue en ese país donde comenzó a ser habitual referirse a los indios como los auténticos o verdaderos americanos.

Debería resultar obvio que cuando se habla de identidad cultural no puede estar referida al territorio sino a la sociedad que lo ocupa. Esto es, que por «americanos» se entiende, o se debería entender, a los individuos de esa sociedad que denominamos Estados Unidos. Y esa sociedad no procede de las tribus comanches, kiowas o sioux, sino de los «padres fundadores» y los colonos ingleses que se establecieron en aquellos territorios en el siglo XVII. Es decir, que la sociedad originaria provenía de la inglesa, aunque posteriormente se incorporaron personas procedentes de otros países europeos, de África, de Asia, de América y los propios indios de las tribus que poblaron ese territorio antes de la llegada de los europeos.

En realidad, esos indios son «americanos» porque pasaron a formar parte de la sociedad estadounidense que alumbraron los europeos, como ocurrió también con los descendientes de los negros que llegaron allí como esclavos. No es el territorio el que conforma la identidad cultural, sino la sociedad, y la aportación de los indios a la sociedad norteamericana fue bien escasa. Sobre todo porque bien podría decirse que una de las características de dicha sociedad fue que se constituyó, entre otras cosas, sobre el exterminio de los indios norteamericanos. Así que resulta de dudoso gusto que algunos pretendan ahora atribuir a los masacrados los valores constitutivos de su identidad.

Caso distinto, por ejemplo, es el de México, porque la sociedad mexicana tiene dos fuentes claras: la colonización española y las sociedades anteriores, especialmente la azteca, que no fueron anuladas por la colonización española ni exterminados los individuos que las conformaban (eran demasiados). Así que en México sí puede hablarse de los aztecas como uno de los orígenes de la identidad cultural de la sociedad sin faltar al rigor histórico.

No obstante, mal que les pese a algunos, el caso de Canarias tiene escasa relación con el de México; resulta notablemente similar al de los Estados Unidos (aunque es cierto que allí quedan indios). Así que el único componente originario de la sociedad canaria que efectivamente tiene relación con los guanches es el hecho de su exterminio (aquí sí, completo). Y tiene bemoles que los herederos de los exterminadores se complazcan ahora en buscar sus orígenes identitarios en la cultura de los exterminados.

La sociedad canaria es desde sus orígenes, tras la conquista de las Islas y el exterminio de sus anteriores pobladores, el producto de los emigrantes de la Península, a los que se añadieron individuos de otras procedencias europeas y sus correspondientes influencias. Con razón se utiliza del calificativo de prehispánicas para referirse a las culturas de las tribus que habitaron en las Islas, es decir, anteriores a la conformación de la muy hispánica sociedad canaria y, en consecuencia, no puede residir en esas culturas, que los primeros canarios extinguieron, el «origen» de «la identidad de los canarios».

Que la Cueva Pintada sea un yacimiento arqueológico valioso es una cosa, que allí se encuentre el origen de la sociedad canaria, es otra, y es una falsedad. Como lo sería decir que el origen y la identidad de los actuales españoles de la Península viene de las Cuevas de Altamira. Sin embargo, la obsesión por encontrar algo que nos diferencie de nuestros vecinos es tal que este tipo de burdas manipulaciones terminan por aceptarse como si fueran auténtica Historia.

Así que, en mi opinión, menos inexacto resultaría decir que los orígenes de la identidad cultural de los canarios pudieran encontrarse en la masacre de quienes habitaron la Cueva Pintada. Puestos a conmemorar; porque la identidad cultural de la actual sociedad canaria tiene muy poco que ver con aquello, se cuente como se cuente, y casi todo con lo que ocurrió en los cinco siglos siguientes. Pero resulta más sencillo construir la diferencia –la nación, la nacionalidad o la realidad nacional– en base al mito prehispánico que a cinco siglos de una historia que poco separa del resto de los españoles.