Jueves, 26 de Octubre de 2006

¿Por qué sigue habiendo hambre en el mundo?

Natalia Jiménez Marsá

Hoy producimos en nuestro planeta la cantidad suficiente de alimentos y tenemos los medios para poder cubrir las necesidades de todos los seres humanos. Como decía Gandhi: “En el mundo hay bastante para satisfacer las necesidades de todos, pero no para saciar la codicia de unos pocos”.

Según el Premio Novel de Economía, Amartya Sen, igual que la democracia está ligada a la prosperidad, hay un vínculo entre tiranía y hambre. Si en una democracia hubiera una hambruna, lógicamente el gobierno perdería las siguientes elecciones. La primera razón que explica por qué hay hambre en el mundo es la incompetencia de los gobiernos de los países que la sufren. En la mayoría de los casos, la incompetencia va de la mano de la corrupción: se gobierna para el enriquecimiento propio, de familiares y amigos y no para el bienestar del resto de la población.

La segunda razón y la peor suerte que te podría tocar es vivir una guerra. La guerra en Sudán es el ejemplo más claro. Un conflicto que enfrenta al gobierno de Jartum de etnia árabe con los rebeldes del sur de etnias africanas. El gobierno, apoyado por las milicias musulmana (yanyauid), arrasa los pueblos de los africanos, quemando cosechas, robando ganado y esclavizando a sus habitantes. La guerra, desde 1983, ha dejado dos millones de muertos y cinco de desplazados, cuya única esperanza es la ayuda internacional.

Otro problema que impide salir de la pobreza son las enfermedades, que no permiten a los adultos trabajar para alimentar a sus familias. Las personas mal nutridas están más expuestas a enfermedades como el cólera, la malaria, el SIDA, etc.

Los países ricos, por medio de los organismos internacionales, como El Banco Mundial para el Desarrollo o El Fondo Monetario Internacional, obligan a los países pobres a que sus mercados estén abiertos a los productos occidentales. Además, los países ricos dan subsidios a su producción agrícola. Teniendo en cuenta que en los países pobres más del 80% de la población vive de la agricultura, las ayudas que los gobiernos de Estados Unidos (4.000 millones de dólares) y Europa dan a su agricultura hacen que sus productos sean más baratos que los del Tercer Mundo a pesar de que esta producción es mucho más cara. Es por ello que los países pobres no pueden competir y se arruinan. Los 900 millones de campesinos de esta espalda del mundo no pueden vivir de su trabajo.

¿Qué está haciendo la comunidad internacional?

La Ayuda Humanitaria Internacional que debería ayudar a resolver estos problemas sólo parece efectiva en las grandes crisis, después de un tsunami o cuando una guerra es noticia, pero en el día a día llega con cuentagotas o no llega. Además, en algunos casos crea dependencia, gente que se acostumbra a malvivir de la Ayuda y no busca medios alternativos para la subsistencia.

En el año 2000 la Organización de Naciones Unidas (ONU) se propuso un plan que llamó los Objetivos del Milenio. Con él se pretendía que en el año 2015 se pudiera reducir la mortalidad materna e infantil, la pobreza y el SIDA. Y ampliar la educación básica, mejorar la salud, el acceso al agua potable y la calidad medioambiental. Seis años después los Objetivos del Milenio parecen lejanos.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) pide 160.000 millones de euros más para corregir el desastre sanitario. La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) necesita 5.400 millones cada año para alcanzar la educación primaria universal en 2015, cuando no recibe de la Ayuda Internacional más que 1.160 millones de euros.

Estas cifras parecen astronómicas, pero no lo son tanto si las comparamos, por ejemplo, con los gastos militares de los países ricos. Estados Unidos dedica 500.000 millones de dólares. Cantidad que es igual a la suma de todos los gastos militares del resto de los países del mundo. Sólo en la guerra de Irak, EE.UU. ha gastado 100.000 millones de dólares.

El gasto militar supone el 5% de la riqueza de Estados Unidos (PIB) y el 2% de Europa. Sin embargo, USA sólo gasta el 0,16% en Ayuda al Desarrollo (18.000 millones de dólares); en Europa, un poco más, el 0,4%. Todo ello muy lejos del 0,7% que están pidiendo las organizaciones humanitarias.