Jorge Marsá
[Publicado también en Basta Ya]
Si dejamos a un lado la metedura de pata estrella –la de las 125 propuestas de Juan Fernando López Aguilar copiadas a Ciudadanos de Cataluña–, obligado es reconocer que el líder de Coalición Canaria se ha convertido en el centro de la campaña electoral en el Archipiélago con sus repetidas propuestas de conceder privilegios a los canarios frente a los foráneos, hasta el punto de atreverse con una idea de infausto recuerdo: el control de la población.
El lunes nos ofrecía el diario Canarias7 otro destacado de Paulino Rivero en la misma dirección: “El trabajo, primero para los canarios”. Como se ve, las numerosas críticas –que aluden a la xenofobia, a la irracionalidad económica e incluso a la ilegalidad de casi todo lo que viene proponiendo– no han arredrado al presidente de Coalición Canaria. Y se entiende. Porque, de hecho, lo que se le está criticando a Paulino Rivero es que sea nacionalista, y que proponga en consecuencia. Y coherente con el ideario, el aspirante a la Presidencia del Gobierno va acercándose cada día un paso más al eslogan electoral con el que otro nacionalista, Le Pen, hizo su fortuna política en Francia: “Los franceses, primero”. Y es que de semejante forma se resume a la perfección el primario mensaje de los nacionalistas. Y como Paulino Rivero presume de tal, nada debería extrañar que lo haga suyo: los canarios, primero.
Donde sí puede y debe hablarse de incoherencia, y no se ha hecho, es cuando Paulino Rivero insiste en que considera canarios a todos los residentes en Canarias. ¿Entonces? ¿Qué fue de la identidad cultural? ¿Lo mismo vale para un nacionalista canario que la identidad provenga de Telde o Garachico que de Valladolid, Bogotá o Dakar?
Se comprende que el presidente de Coalición Canaria no haya querido diferenciar entre los ciudadanos que podrían adscribirse a una “auténtica” identidad canaria y los que obviamente no entrarían en ese cupo, y sobre todo en un momento en que muchos de los que se quedarían fuera van a ejercer su derecho al voto. Y se comprende porque, en una sociedad mestiza como es la canaria –y como lo son todas las que en España son, incluida la española, claro está–, vincular la ciudadanía con determinada identidad cultural se demuestra incompatible con el ejercicio de la democracia, puesto que supone dividir a los ciudadanos según su proximidad a la identidad que se considera genuina, lo que equivaldría a atentar contra la idea misma de ciudadanía, contra la igualdad de todos los ciudadanos –que tienen o pueden tener identidades distintas– en el espacio público.
La incoherencia de Paulino Rivero, y por consiguiente de su partido, no reside tanto en que en este momento no consideren pertinente referirse a lo que tanto se refieren en otros, a la defensa “de lo nuestro”, sino en que, si renunciaran definitivamente a considerar la identidad cultural como sustento básico de su apuesta política, estarían renunciando, en realidad, al nacionalismo.
La contradicción de Rivero no es fácil de resolver: lleva su tiempo darse cuenta de que resulta tarea complicada ligar el nacionalismo y la democracia, de que, en el fondo, quizá lo contradictorio sea hablar de nacionalismo democrático.
YOVOTOENBLANCO
9:03 | 3 Mayo 2007 | Permalink
Lo vuelvo a repetir, “lo nuestro” es lo ” de ellos” ( Las Palmas y Tenerife), nacionalismo en canarias no existe, existe caciquismo trasnochado, existe un robo hacia nuestra isla, ¿en dónde estan los dineros que por tres veces nos ha prometido el Gran Mauricio?, lo único que sé es que llevamos 12 años gobernados por estos caciques y ya ves cómo nos vá, me refiero aquí en Lanzarote, no veo super auditorios no trenes ni puertos independientes, lo que si veo son a los políticos de aquí vendidos a los de allí, porque casi todas las listas electorales se confeccionan en las provincias y no aquí, asi que nos espera más de lo mismo.
uno mas
11:18 | 3 Mayo 2007 | Permalink
Si defender la identidad cultural de un pueblo va contra la democracia, yo ya no entiendo nada.
Sergio Chueca
11:28 | 3 Mayo 2007 | Permalink
De acuerdo, da miedo el mensaje de Paulino Rivero, pero a diferencia de los franceses la economía de las islas no pueden mantener un discurso de esa índole, sobre todo cuando la riqueza en las islas se la debemos a los turistas, a Madrid y a Europa (el costo de la insularidad, como le gusta hablar a los de CC).
Quizá hubo una metedura de pata con un documento previo, el de las 125 medidas, que nada tiene que ver con el Programa Electoral (ver la página WEB http://www.psoecanarias.org/index.php ); eso si, tengo claro que el PSOE frente a CC puede abanderar unas listas frescas, sin imputados en sus filas, a diferencia que la mayor parte de formaciones políticas.
Desde formaciones como el PSC-PSOE se defiende la identidad cultural propia, ejemplo visto en la reforma de Televisión Española en Canarias y como programas al estilo de “Tenderete” se han mantenido, y como se ha mantenido cierta capacidad en las islas de producción. La defensa de la identidad no es proclamar, el trabajo para los canarios (sobre todo cuando en muchos sectores, gracias a las políticas de CC en educación, no hay gente formada en las islas para ocupar esos puestos).
Plácido
11:43 | 3 Mayo 2007 | Permalink
En campaña definitivamente se pierden los escrúpulos: Paulino con las proclamas xenófobas y el PSOE sacando también la bandera (o banderita, mismo da) de la defensa identitaria.
Tino
15:56 | 3 Mayo 2007 | Permalink
Cuando no le demos a los colombianos, marroquíes, peruanos, etc trabajo para que construyan los edificios y hoteles de los amigos de la asociación político-empresarial CC, limpien las cocinas y hagan de cocineros, saquen de paseo y hagan compañía a nuestros mayores, ¿harán ese trabajo Paulino, Adán, los transfugas del PIL y los cientos de millones de canarios que habitamos las islas? (pregunto anodadado)
Carmen
19:51 | 3 Mayo 2007 | Permalink
Yo pienso que es posible defender nuestra identidad cultural y ser tolerante con la de los inmigrantes que tienen otras identidades, así pienso que debe ser que nos respetemos la diversidad cultural que tenemos en Lanzarote, pero lo que tampoco entiendo es que se diga que los nacionalistas no son democratas, no lo entiendo porque me parece una barbaridad.
Jorge Marsá
21:23 | 4 Mayo 2007 | Permalink
El sueño político de ZP
Antonio Elorza
[El Correo, 4 de mayo de 2007]
Nada refleja mejor el estado de la cuestión vasca que la fotografía del ex terrorista de primera señor De Juana paseando con su novia por los alrededores de la clínica donde felizmente se repone de su órdago al Estado. Lo que en principio iba a ser, y algunos nos lo creímos, una medida humanitaria dentro de la ley para evitar la muerte del interesado por huelga de hambre, se transformó inmediatamente en una ilustración triunfal del viejo ‘Hatoz hatoz Euskadira, hatoz etxera’. Y lo que a continuación debía consistir en la forma de prisión atenuada propia de una hospitalización se transformó en un cheque en blanco para que, aprovechando las consultas externas, supuestamente imprescindibles, nuestro hombre hiciera unas pequeñas compras. Ahora en fin, como ninguna cosa es mejor que pasear al aire fresco, y hacerlo en solitario es cosa bien triste, ahí le tenemos sonriente dando vueltas en torno a la clínica en un crepúsculo al lado de su simpática pareja, bajo las bendiciones de la directora de Instituciones Penitenciarias y de acuerdo con la explicación autoritaria de Diego López Garrido para justificar lo injustificable. Es claro que si el médico no le receta la asistencia a los partidos de la Real es para que no sufra con el mal juego del equipo donostiarra. Como remedio urgente, yo sugeriría una chuleta de buey de tamaño mediano -no hay que excederse-, en una buena sidrería, para que la recuperación se acelerase, los contribuyentes pudiéramos ahorrar lo que nos cuesta la buena vida vigilada de este ciudadano ejemplar y el interesado pudiera reemprender sus patrióticas tareas.
En una palabra, algo que pudo parecer una medida discutible pero inteligente para desactivar el reto del veterano etarra, ha desembocado en una espectacular burla a la justicia, que tal vez el Gobierno, una vez tomada la primera decisión del trato benévolo, no pudo impedir, pero que en cualquier caso se encuentra obligado a lamentar y a limitar dentro de lo posible.
Lo peor no es que semejante disparate haya podido suceder, sino la actitud de Poncio Pilatos que en éste, como en todos los últimos temas relacionados con ETA y Batasuna, viene adoptando el Gobierno, por obra y gracia de su presidente. Una vez que queda de manifiesto el pésimo resultado de sus decisiones o la imposibilidad de aplicar con todo su rigor la Ley de Partidos ante el juego inteligente de los adversarios, nadie puede esperar una explicación del Ejecutivo, en el primer caso, o una respuesta en forma de insistencia a fin de lograr el cumplimiento de la ley o de adecuación de las medidas políticas a las estratagemas de los seguidores de ETA. Florencio Domínguez acaba de recordarlo, apoyándose en el episodio de la legalización otorgada a Herri Batasuna: Felipe González no tuvo otro remedio que acatarla, pero antes hizo cuanto estuvo en su mano dentro de la ley, para que los tribunales la impidieran. En una situación similar, Zapatero se niega incluso a comentar lo ocurrido, como si las decisiones judiciales no impidieran la valoración política, y centra sus esfuerzos en satanizar a aquel que emite una crítica, con el PP en primer plano. Todo indica que nuestro presidente está dispuesto a tragarse cuanto sea necesario para que ETA no se irrite, cometiendo alguna barbaridad que le estropee las elecciones, a efectos de mantener abierto el camino para ese ‘diálogo’ que tan fructífero viene resultando (para los terroristas).
En una palabra, tal y como nos temíamos desde hace tiempo, en la partida iniciada en marzo del pasado año ETA va ganando sin problemas, a pesar de la pobreza de su juego inicial, porque en todo momento conoce las bazas de que dispone el adversario y cuáles son sus intenciones (y su voluntad de ceder). Zapatero salva la cara día a día, que es lo suyo. El que venga detrás que arree, como dice el refrán, tanto en Cataluña como en Euskadi, lo que es decir en el conjunto de España. Llegará un momento en que tras lograr su objetivo de salvar mediante un rodeo la Ley de Partidos, con Batasuna más fuerte que nunca por su demostración de habilidad política al seguir a ETA y presentarse como heraldo de la paz al mismo tiempo, la banda planteará de nuevo el órdago de sangre si sus deseos de siempre no son atendidos.
A modo de última barrera defensiva para que los costes del fracaso no recaigan sobre él, Zapatero proclama una y otra vez en los mítines la necesidad de mantener la unanimidad en apoyo de la política antiterrorista llevada a cabo por el Gobierno. Olvida precisar que el Gobierno en estos momentos no tiene ninguna política antiterrorista. Todos sabemos, y el Gobierno no ignora, que ANV es el último testaferro político de ETA, de manera que la conciencia de las dificultades para ilegalizar a este muerto viviente de la política vasca no debería impedir una puesta en práctica de la voluntad de lograrla. Otra cosa es aceptar de nuevo, como en las autonómicas de 2005 con los comunistas extraterrestres, jugar la partida en el terreno que te propone el autor del fraude, y más aún si quien lo comete es el brazo político de ETA. En términos políticos, la presencia de batasunos en las listas de un partido prácticamente inexistente que no iba a presentar candidaturas de ser aceptadas las de Batasuna, más los documentos previos que anuncian la jugada, son pruebas mucho más fehacientes de que estamos ante un partido-testaferro que la inclusión de militantes que hubieran podido hoy dejar de serlo para invalidar las listas una a una. No se trata aquí de que ANV sea Batasuna, sino que como previene el artículo 9, 3. e) de la Ley de Partidos, existe supuesto de ilegalización por «ceder a favor de los terroristas o de quienes colaboran con ellos, los derechos y prerrogativas que el ordenamiento, y concretamente la legislación electoral, conceden a los partidos políticos». Más claro este caso, agua.
Si el Gobierno elige la vía que ha de permitir a ANV-Batasuna asentarse en las instituciones por medio de una serie de candidaturas, sin emprender la acción contra la falsa ANV, cabe suponerle otras razones políticas no explicadas, igual que en 2005. Es el estilo de un político, que no sólo se proyecta sobre la política vasca o en las relaciones internacionales.
Incidentalmente, José Luis Rodríguez Zapatero acaba de darnos una prueba inmejorable de su personalidad en un terreno muy alejado de la política, con la carta abierta dirigida al último ‘cervantes’ desde las páginas de ‘El Mundo’ (29 de abril). ZP muestra su entusiasmo por un confuso poema del galardonado, gloria de León, que lleva por título ‘El ferrocarril de Matallana’. La carta ofrece un texto cargado de provincianismo engolado en el plano cultural y de decisionismo en el psicológico. Una vez proclamado el tal ferrocarril «el mejor poema que he leído», ni más ni menos, escribe Zapatero al vate leonés «desde mi condición de presidente del Gobierno de España» y piensa que a través del premio tanto León como «nuestro poeta» se hacen universales. «La poesía es un faro -nos dice ZP en agotadora frase-, porque su cuerpo está constituido de la materia del sueño de la esperanza». De esa misma ‘materia del sueño de la esperanza’ se encuentra nutrida la estrategia de nuestro presidente en relación a ETA. Lástima que sea más difícil convertir ese sueño en realidad que hacer de un escritor de su tierra figura universal.