Miguel Páez
No sé cual es la opinión de los responsables de esta página, pero personalmente alucino del nivel de participación en estos foros de gente que de una manera u otra estamos vinculados a La Graciosa. Es evidente: necesitamos hablar, expresarnos, comunicarnos, decir aquellas cosas que nos pasan por el cuerpo. Doy las gracias a aquella gente que me ha querido escuchar y a la gente que con sus opiniones han hecho que me cuestione.
Está claro que en el pueblo han ido sucediendo cosas que nos han puesto en alerta y por eso cada uno ha utilizado las herramientas que ha tenido a su alcance para manifestarse y hacerse oír.
Si vivir en comunidad significa compartir un espacio con varias personas, está claro que es importante la opinión de cada uno para tratar de establecer criterios de convivencia. No quiero ser optimista más de la cuenta, pero sí observo en general que se está creando una sintonía interesante entre las personas del pueblo para unir fuerzas y poner en práctica posibles soluciones a las incógnitas que se nos plantean hoy día. Esto es bueno porque si hay comunicación se afianza el tejido comunitario y es posible que se generen reacciones de mayor consistencia y satisfacción.
Se avecinan las elecciones municipales y este pueblo nuestro tiene la posibilidad de dar fe de cuál ha sido su sentir durante estos cuatro años. Supongo que cada uno hará su análisis y tomará una determinación en función de lo que ha visto o vivido en este último periodo. Después de hablar y discutir, se nos presenta una oportunidad clave para decidir quiénes queremos que nos representen en la administración local. Si se hace una “buena” elección y además se sigue alimentando la participación comunitaria, puede ser que se avecinen unos tiempos muy prósperos para La Graciosa.
Saludos grandes, paisano.
Nota: En la vida tienes dos opciones, arriesgar o lamentarte por no haberlo intentado, cada uno elige y asume sus consecuencias.
graciosa hz
13:08 | 4 Mayo 2007 | Permalink
Estoy totalmente deacuerdo con MIguel.Y además es importante que todos podamos expresarnos para que las bases que queremos sean solidas, pues lo peor que aqui ocurre es que vamos la mayoria por libres sin importarnos los demás, es hora de cambiar y consolidar entre todos un nuevo porvenir.Mis felicitaciones a Miguel por lo que haces, los debates son importantes para saber cual es el sentir de la mayoria y aunque algunas veces no estamos deacuerdo , eso es lo importante. Las cosas que se desean cambiar, se puede, solo hace falta gente dispuesta, que es la vida de una persona sin opiniones o sin criterios.
La verdad es que es de agradecer tener espacios como este para que la gente esponga cosas, y es de agradecer a los que intervienen su participación.
SOLO DECIR GRACIAS
Javier Díaz Reixa
13:09 | 4 Mayo 2007 | Permalink
Comparto tu optimismo. ¡Y que yo vea esos tiempos prósperos, Migeel!
miquelpaez
20:03 | 4 Mayo 2007 | Permalink
Seguro que si, el tiempo nos dará la razón o no, pero el hecho de que se produzca un debate y se generen reacciones ya es bueno.
Estoy de acuerdo contigo Graciosera hz, es importante buscar este punto de equilibrio donde todos podamos decir la nuestra ………. aunque tengamos puntos de vista diferentes seguro encontraremos algo en común, podemos aprender a negociar. Tal vez por ahí esté el camino.
A partir de la premisa acierto y error vamos aprendiendo, con el tiempo vamos ganando confianza y al final consolidamos un sistema.
Sea como sea, es muy sano este encuentro.
Silencio
9:59 | 12 Mayo 2007 | Permalink
Y después de la tormenta llegó la calma……… el silencio.
reflexion
15:50 | 12 Mayo 2007 | Permalink
O la reflexion
imágenes
20:08 | 12 Mayo 2007 | Permalink
Las olas dan contra la orilla, el sol cae, la tarde recoge a la gente en sus casas y los chinijos juegan en la arena.
Aparece la isla, casas blancas, matos y arena, al final las conchas, la playa para enamorse.
De la mano nos reencontramos, el silencio nos acompaña, el viento te acaricia y me dice al oido secretos inconfesables.
Quiero imaginarme que me imaginas para recordar nuestras imágenes.
graciosero
19:55 | 13 Mayo 2007 | Permalink
¿Que opinan los gracioseros de la sanidad?
Preparanse, ya está a punto de ignaugurar las nuevas instalaciones sanitarias.
graciosero1
20:46 | 13 Mayo 2007 | Permalink
que estamos dejados de la mano de Dios.
Jose Luis
23:53 | 13 Mayo 2007 | Permalink
ESTAMOS ABANDONADOS DE LA MANO DE DIOS Y QUIEN SABE DE QUE MANO. ESTO ES UNA VERGUENZA.
ACASO VIVIMOS EN UNA REPUBLICA BANANERA.
HAY QUE OIR LO QUE DICEN NUESTROS REPRESENTATES.
DIOS LOS CRIA Y ELLOS SE JUNTAN.
VENGUENZA DEBERIAN TENER.
miquelpaez
0:10 | 14 Mayo 2007 | Permalink
Creo que tener un médico y una enfermera de forma permanente en la isla asegura unos servicios básicos.
Falta mejorar el Centro de Salud y reforzar los servicios en épocas de vacaciones.
Es necesario planificar acciones de evacuación para momentos concretos y facilitar económicamente el traslado a Lanzarote por razones médicas.
Paralelamente creo que hay que trabajar la educación para la salud (deporte, alimentación, etc) y también ofrecer servicios de especialistas periódicamente.
A día de hoy también es necesario ofrecer servicios para la gente mayor a modo sociosanitario, un espacio donde se pueda asistir a rehabilitación, tratamientos, etc.
De todas formas, creo que es cuestión tiempo. Ahora mismo hay servicios básicos pero con los años se supone que irá mejorando, no????
Desde la caletilla
9:26 | 14 Mayo 2007 | Permalink
Graciosero con todos mis respetos y sin ofedender no quiero una polemica de esto que es un debate serio y respetable que conste: pero es que lo tengo que decir hace dias he leido algunos de tus comentarios por encima” y creo que eres la persona mas menos positiva que he visto, deja de quejarte tanto hermano y lucha por tus ideales si de verdad quieres a tu isla sin armar polémica cada vez que se comenta algo no hay que meter tanto fuego hay que apagarlo sino se quema la casa, un saludo.
miquelpaez
18:32 | 14 Mayo 2007 | Permalink
http://www.lavozdelanzarote.com/spip.php?article12110
Si este consorcio llegase a crearse y de verdad se tratasen las cuestiones básicas de la isla creo que podremos seguir caminado hacia un futuro próspero.
graciosera hz
22:47 | 14 Mayo 2007 | Permalink
Bueno parece que ya se ha firmado esta mañana,eso han dicho los politicos esta tarde en el mitin. Me alegro que las cosas valla marchando y la verdad que van mas deprisa de lo que pensaba. La graciosa tiene nuevas miras y sobre todo el consorcio se puede decir que es un hecho .
miquelpaez
22:50 | 14 Mayo 2007 | Permalink
Me parece que este consorcio puede llegar a ser una de las mejores soluciones para la estructura de gestión que hoy día se plantea en la isla.No conozco cuales son sus objetivos y tampoco su organización, se me plantean unas preguntas por si alguien sabe contestarme:
- El Ayuntamiento de Teguise, Cabildo de Lanzarote y Gobierno de Canarias coordinarán su gestión de la isla por medio de este consorcio o podrán seguir actuando individualmente en el territorio?????.
- Este consorcio tiene autonomia de gestión partiendo de unas premisas establecidas por las instituciones?????
- Este consorcio tiene un presupuesto anual para ejecutar programas, proyectos y actividades????
- Qué figuras formarán este consorcio y cuales serán sus funciones????
- Se gestionará la isla de forma integral????? Cultura, Deportes, Educación, Ocio y Tiempo Libre, Fiestas, Sanidad, Pesca, Ganadería, Agricultura, Turismo, Infraestructuras, Industria, Trasportes, Sanidad y Medio Ambiente.
- Se contemplará en este modelo de gestión la participación ciudadana?????
- La sede de este consorcio y las personas que lo gestionen estarán presentes de forma permanente en la isla????
- Cuales podrían ser los retos a corto plazo de este consorcio????
- Significará este consorcio la presencia en la isla de las administraciones locales más próximas????
- Cuando se piensa incluir al Estado en este modelo de gestión??????
Javier, me alegro de verdad de escuchar esta noticia, creo que es necesario la constitución de este consorcio. Si de verdad estas tres instituciones se coordinan y constituyen un órgano de gestión en la isla, las cosas pueden llegar a funcionar de un modo muy diferente.
Me voy apuntando unas cuantas propuestas e ideas.
P.D Esto no quiere decir que con el tiempo podamos llegar a proponer un Ayuntamiento para La Graciosa (por eso de superar el paternalismo).
Javier Díaz Reixa
23:55 | 14 Mayo 2007 | Permalink
Efectivamente, se ha firmado esta mañana el protocolo para la creación del consorcio, y esa es evidentemente una buenísima noticia.
Te contesto, Miguel, porque además creo que no solo tú esperas explicaciones sobre al asunto:
- ¿El Ayuntamiento de Teguise, Cabildo de Lanzarote y Gobierno de Canarias coordinarán su gestión de la isla por medio de este consorcio o podrán seguir actuando individualmente en el territorio?.
Sí, al menos nace precisamente con esa idea, que a partir de ahora el Consorcio realice todas las gestiones que actualmente se reparten las distintas Administraciones, con lo que los gracioseros, para la mayor parte de las gestiones cotidianas, tendrán una sola ventanilla a la que acudir y un sólo órgano al que reclamar. Incluso está prevista la posibilidad de que en el futuro pueda incorporarse la Administración del Estado, y se ha propuesto que el consorcio absorba las funciones de gestión de la Reserva Marina.
- ¿Este consorcio tiene autonomia de gestión partiendo de unas premisas establecidas por las instituciones?
Sí, el consorcio actuará con total autonomía de gestión, con su propio personal (aunque algunos cargos importantes pueden proceder de otras instituciones) y con su propio presupuesto. Cuando se ponga en funcionamiento, se regirá exclusivamente por sus estatutos y por el convenio que sirve de base a la constitución del consorcio.
- ¿Este consorcio tiene un presupuesto anual para ejecutar programas, proyectos y actividades?
Sí, repito, tendrá su propio presupuesto, que será aportado por las Administraciones concorciadas de acuerdo con determinados porcentajes.
- ¿Qué figuras formarán este consorcio y cuales serán sus funciones?
El consorcio tendrá unos órganos rectores y un gerente que será el órgano de gestión cotidiano, y que habrá de estar permanentemente en la sede del consorcio en La Graciosa.
- ¿Se gestionará la isla de forma integral? Cultura, Deportes, Educación, Ocio y Tiempo Libre, Fiestas, Sanidad, Pesca, Ganadería, Agricultura, Turismo, Infraestructuras, Industria, Trasportes, Sanidad y Medio Ambiente.
Eso es lo que se pretende, que el consorcio gestione de forma integral la isla y el Parque Natural. En principio, según el protocolo firmado se encargará de toda la gestión en materia de infraestructuras, transportes, pesca, educación, sanidad, servicios sociales y turismo, además de las funciones del órgano gestor del Parque Natural y funciones urbanísticas. Además, está previsto que pueda abarcar otras funciones en el futuro, lo que decidirán las Administraciones consorciadas, bien en el convenio que tiene que servir de base a la constitución del consorcio, bien en otros convenios futuros. Lógicamente, que el consorcio funcione bien será la base para que en el futuro pueda abarcar nuevas funciones además de las señaladas; y los gracioseros tienen una importantísima función que cumplir para que el consorcio “tome tierra” y funcione bien.
- ¿Se contemplará en este modelo de gestión la participación ciudadana?
Creo que sí, al menos eso es lo que los técnicos han propuesto, porque así está previsto en el artículo 117.3 de la Normativa del Plan Rector de Uso y Gestión, en el que se exige la inclusión entre los objetivos del Área de Gestión Integrada de “la participación de las poblaciones afectadas por la gestión del Parque”.
- ¿La sede de este consorcio y las personas que lo gestionen estarán presentes de forma permanente en la isla?
Sí, incluso en contra de lo previsto, porque inicialmente el Plan Rector decía que la sede habría de estar en Caleta de Famara. Pero la sede va a estar en Caleta del Sebo, y esto ha sido un empeño personal del Presidente del Gobierno (a este respecto, todo el mundo sabe que no simpatizo con el partido al que pertenece el Presidente, pero ese mérito, por lo que yo sé, es exclusivamente suyo, y procede atribuirselo en exclusiva; yo, al menos, se lo agradezco, porque creo que salda una deuda histórica objetiva del Gobierno de Canarias con la isla de La Graciosa).
- ¿Cuales podrían ser los retos a corto plazo de este consorcio?
Su principal reto es la puesta en funcionamiento del consorcio y ganarse el respeto y la confianza de los gracioseros, gracias a una buena gestión y atención a las demandas y necesidades de los gracioseros.
- ¿Significará este consorcio la presencia en la isla de las administraciones locales más próximas?
Significará la presencia en la isla de un órgano de administración y gestión con incidencia directa en la solución de los problemas y en la mejora de la calidad de vida de los gracioseros. Lógicamente, el Ayuntamiento de Teguise o el de Haría, y el propio Cabildo Insular, habrán de seguir teniendo presencia (todo lo que sea sumar avanzando es bueno), pero la responsabilidad de gestión recaerá exclusivamente en el Consorcio.
- ¿Cuando se piensa incluir al Estado en este modelo de gestión?
Eso dependerá de la propia Administración del Estado; por lo que yo sé el organismo autónomo Parques Nacionales, de quien actualmente depende la isla (en lo que concierne a las competencias estatales y especialmente a la propiedad del suelo) está en la mejor disposición para colaborar con el consorcio, y está previsto en los futuros estatutos del consorcio la participación de la Administración del Estado.
miquelpaez
0:51 | 15 Mayo 2007 | Permalink
Gracias Javier por estas aclaraciones, genial.
Felicidades a la gente que ha pensado en esta idea y también a todos los “amantes” de La Graciosa porque creo que en ese proyecto está el fruto de las múltiples presiones que venimos haciendo hace tiempo para con la gestión de la isla.
Me da igual el color político que pueda tener esta idea, es absolutamente práctica e inteligente. Espero que las palabras no se las lleve el viento y se cumplan los plazos.
Una duda, quién elegirá los gestores de este consorcio?????
Un saludo grande.
graciosero1
21:08 | 15 Mayo 2007 | Permalink
Espero que este nuevo proyecto no quede en el olvido y no quede en el cajón de los recuerdos.
Cuando crearon el Parque Natural el consejero de turno en aquella época también dijo bastantes cosas bonitas y con el paso de los días se olvidaron de todo y la Isla de la Graciosa, como podemos ver día a día esta echa un desastre.
Espero que no sea como la oficina de la Reserva Marina, cerrada a cal y canto. La estación bastante bonita…………. etc.
Espero que este consorcio no sea solo una pataleta y que funcione correctamente por el bien de la sociedad graciosera en general.
Desde aquí les doy animo a los gracioseros que viven día a día, verano e invierno y viceversa, para que luchen por su pueblo y se unan en una lucha comun, por el bienestar de todos los vecinos de esa preciosa isla.
Que les vaya todo bien y que las promesas que se hacen se cumpla.
suerte.
los corrales
10:54 | 16 Mayo 2007 | Permalink
Debemos tener confianza, pero ante todo debemos saber que contiene los estatutos de ese convenio, para poder tener claro en lo que vamos avanzando.
A parte recordar que las cosas cambiaran, nos costara adaptarnos, pero lo importante es el resultado final. A parte de que se gestione en la graciosa me gustaría saber que posibilidades tenemos para participar en este consorcio, y si se gestionara todo desde aquí, pregunto nuestro ayuntamiento con que responsabilidad de la isla se queda, con la misma o será compartido por los tres órganos.
Y me gustaría saber, si solo contaran con el dinero del consorcio o habrán otras posibilidades, la verdad es que me interesa ya que leí que el consorcio se ocupará de todos los campos.
los corrales
10:59 | 16 Mayo 2007 | Permalink
A la participación del pueblo me refiero en los estatutos y cuando todo este aprobado y firmado, se que el prug lo recoge, pero me refiero si solo serán en quejas o abiertamente podamos opinar y decidir en algunas cuestiones importantes .
populacho
19:52 | 19 Mayo 2007 | Permalink
Que es lo que esperan realmente los gracioseros o que les gustaria que ocurriera con ese consorcio. Debe realmente el pueblo estar contento despues de todo lo que ha pasado en ocasiones pasadas
graciosero
20:20 | 19 Mayo 2007 | Permalink
MIENTRAS HAYA GARBANZADAS Y CHULETAS PARA QUE PEDIR MAS.
miquelpaez
2:13 | 20 Mayo 2007 | Permalink
La Graciosa sea como sea necesita una gestión coordinada por parte de las administraciones locales. Si no hay una planificación de los servicios que actualmente se ofrecen en la isla y de los que son necesarios seguramente se contiarán viviendo las situaciones de conflicto y de “decadencia” que se pueden a ver hoy día.
Por eso creo que es necesario un consorcio como este tipo porque se van a aunar fuerzas (en principio teóricamente) y luego se van a establecer estrategias de acción para cubrir las necesidades de la isla. Yo tengo dudas de que esto llegue a funcionar, pero doy mi voto de confianza porque me gustaría mucho que saliese adelante. Creo que es un proyecto muy lindo y que va a repercutir en unos niveles de calidad interesantes.
ELILUSO
10:01 | 20 Mayo 2007 | Permalink
Interesantes preguntas hace el contertuliano, (populacho) cuando pregunta que esperan los gracioseros, referente al nuevo consorcio, plan, proyecto o como queramos manifestar, que el ayuntamiento de Teguise, Cabildo Insular de Lanzarote y Gobierno de Canarias, pretende instaurar para la Isla de La Graciosa; y sin dejar pasar el tiempo y valga la redundancia cuando pregunta y cito textualmente: “Debe realmente el pueblo estar contento despues de todo lo que ha pasado en ocasiones pasadas”.
Antes de que algún participante me recomiende que vaya al juzgado con algunos de los datos que cito, le digo gracias pero mi labor no es esa, ni tampoco crispar sino dar mi humilde opinión o mejor dicho relatar una parte de mi vida en esta islote.
Hablar por hablar, escribir por escribir……………..; y sigo con mi relato, a mí personalmente me parece una golfada que en medio de unas elecciones locales se intenten aprobar un proyecto o consorcio que está destinado al fracaso (para mi es una estrategia o plan) o si no como bien a recalcado un opinante que ha participado en este foro acaso “hay que olvidar el pasado”; creo que el pasado no se puede ni se debe olvidar o acaso queremos tropezar por tercera vez en la misma piedra. Acaso los gracioseros somos un pueblo masoquistas.
Una vuelta al pasado:
PRIMERA PIEDRA: en mayo de 1986 si mi memoria no me falla se aprueba el Parque Natural de los Islotes a bombo y platillo, con muchas mejoras para los gracioseros, (cuando cito gracioseros: a los que viven en la Isla de la Graciosa permanentemente, es decir verano e invierno o viceversa), y como iba comentando, mejorar el medio de vida de los gracioseros y en particular y principalmente salvaguardar la idiosincrasia de la Isla de La Graciosa y de los islote y que no se convierta en un asfalto de cemento y hormigón.
- Que ha pasado con este plan conservacionista: aparte de proteger a las pardelas, nada más se ha hecho. Me parece estupendo que se cuida el medio, tanto marítimo como terrestre.
- Donde están los terrenos públicos para que los jóvenes construyan su primera vivienda. Ojo y no para venderlos o para hacer el trueque, sino para hacer la primera vivienda.
- ¿Por qué se ha construido algunos edificios de tres y dos plantas delante de la playa del pueblo? Y no se ha conservado, culturalmente o patrimonialmente esos terrenos.
- El trafico después de aprobado este plan ha aumentado un 99%, no hay parte de La Isla de la Graciosa o mejor dicho de Venezuela la pequeña donde no se pueda llegar en coche o este grabado en la arena las marcas arrolladoras de un todo terreno, de norte a sur y de sur a norte.
Y digo más.
-SEGUNDA PIEDRA:- En el Año 1995:
- Se crea una reserva marina, para la mejora del medio de vida de los gracioseros y la conservación del medio marino.
- Después de creada la reserva marina ha aumentado la ilegalidad en un 99% por no decir al 100%.
Que después de creado el Parque Natural y la Reserva Marina también se haya hecho algunas cosas es cierto, pero se ve más la mala gestión que las cosas bien hechas.
No quisiera terminar sin lanzar una batería de preguntas:
¿Creen que el Parque Natural está funcionando?
¿Necesita la Isla un consorcio impuesto?
¿Queremos los gracioseros una autonomía diferente, llamase como se llame, es decir Ayuntamiento, Consejo Local, ….. etc?
¿La reserva Marina está cumpliendo sus objetivos?
¿Qué opinan de los terrenos públicos de CALETA DEL SEBO?
¿Le parece justo que esos terrenos estén en manos de unos pocos siendo terrenos públicos?
Y para terminar, NO QUISIERA QUE MI PUEBLO TROPECERA EN ESTA TERCERA PIEDRA, porque según mi humilde opinión este consorcio está condenado al fracaso.
Y acabo dando un voto de confianza sin son los gestores que lleven ese consorcio.
ELILUSO
12:44 | 20 Mayo 2007 | Permalink
Y acabo dando un voto de confianza sin son los gestores que lleven ese consorcio personas nuevas al frente de las instituciones.
miquelpaez
20:54 | 20 Mayo 2007 | Permalink
Ayuntamiento, Consejo Municipal o Consorcio, sea lo que sea pero La Graciosa necesita un órgano de gestión local que sobre el terreno marque las directrices de la isla. Se supone que ya hemos pasado una época paternalista y ahora le toca al pueblo tomar las riendas de su futuro. Supongo que en este órgano de gestión estará representada la comunidad porque todo lo contrario si que sería una imposición o dictatorial.
A mi lo más que me mosquea es la frase que dice “El uso hace el miembro”, si en la isla se están desarrollando una sería de acciones que van en contra de los intereses generales y con el tiempo se hacen “normales” va a ser muy dificil que luego volvamos atrás. Ha ocurrido con el terreno, con los coches, con el tipo de costrucciones, con el turismo de masa y con muchas cosas más.
Es posible funcionar de otra manera pero eso se consigue negociando nuevos hábitos. Alguien tiene que marcar los límites y hacer que se respeten, lo que no vale es que cada uno haga lo que le da la gana apoyándose en no se qué poderes adquiridos.
Alguien se ha preguntado alguna vez porque el 90% de los jóvenes que salen a estudiar fuera ya no vuelven a vivir a la isla?????
porque
22:34 | 20 Mayo 2007 | Permalink
Para que volver piensan algunos, que nos espera, sin trabajo y viviendo en casa de tus padres cuando ya te has acostumbrado a tu intimidad y tu libertad entre comillas.
La verdad que es difícil tener confía, pero el resultado del pasado nos obliga a cada uno de nosotros a comprometernos más con la causa.
No el parque no ha funcionado al igual que la reserva, pero es lo que queremos seguir sin timón a las manos de quien,¿¿¿???
Que las cosas no funcionen tambien ha sido responsabilidad de todos, o acaso no son de la graciosa los que han manipulado el suelo .
No se si en el futuro me arrepentire pero pienso que ese convenio es bueno, pues al ser en la graciosa, estarán más cerca y creo que con la posibilidad de mejorar, con mas facilidades para todos.
Yo me fui, con mucho dolor,al igual toda mi generación hizo lo mismo, aunque algunos han vuelto por ofertas de trabajo, y se sufre cuando por este motivo dejas de tener los mismos derechos que los residentes. cuando yo no he dejado de ser y sentirme graciosero
`yoyanose
20:28 | 21 Mayo 2007 | Permalink
Las cosas son dificil para los jovenes, tanto pa el que se va como pal que se queda
miquelpaez
22:11 | 21 Mayo 2007 | Permalink
Yo creo que la clave está en el aislamiento, la isla es ideal pero vivir en ella es un acto de renuncia.
Es necesario seguir con ese aislamiento????
Se puede romper ese aislamiento???
Que medidas se podrían tomar para romper el aislamiento sin que eso signifique deteriorar el medio????
miquelpaez
0:04 | 22 Mayo 2007 | Permalink
……………………….. y de la misma manera, no vivir en ella también significa renunciar.
Tal vez se pueda hacer una revolución desde dentro y buscar una salida al tema de la vivienda para la gente jóven, trabajar el desarrollo socioeconómico y altertativas laborales para los jóvenes……… todo esto aderezado con una buena oferta de ocio y tiempo libre puede enriquecer muy mucho la vida en la isla.
uno más
11:56 | 22 Mayo 2007 | Permalink
Lo peor de todo es que el terreno que supuestamente es para las viviendas de los jóvenes (según los mapas de PRUG) ya esta vallado y tiene dueño (según se comenta en el pueblo). Nuestros representantes políticos parecen que nos vacilan, bueno parece no, nos vacilan como les da la real gana. otro ejemplo: el campo de futbol (el de tierra) hace cosa como de dos meses una parte del muro (donde estan las gradas) se vino a bajo y que dice el politico de turno (tirenlo todo!!!!!!!!!!!!!!), vale la seguridad es lo primero. Llo que hay que saber son las segundas intenciones que tienen los señoritos del ayunt. para mi gusto la intención es rodar el muro unos cuantos metros para adentro y el ayunt. repartir q quien a ellos les venga en gana esos cachitos de terreno que son los que nos pertenece a los hijos de la graciosa (y cuando digo hijos me refiero a los que viven aqui “TODO EL AÑO”). espero que mis ideas sean aquivocadas. de todas maneras ya os contaré el rumbo que sigue este “muro” y el gran solar que supuestamente nos corresponde a los jovenes.
SALUDOS……….
graciosa hz
19:04 | 22 Mayo 2007 | Permalink
Esto es culpa de nosotros mismos por que no somos capaces de rebelarnos y unirnos, para el beneficio de todos. Uno en el cargo me dijo que este suelo de viviendas publicas no se podrá edificar sino para ello, ya que en el prug lo recoge así.
Pero que no habían negociado todavia con los dueños, la verdad el cuento de siempre. blablablablabla……………………………………………………………………………..
graciosero
21:32 | 22 Mayo 2007 | Permalink
¿Por qué está pasando que unas pocas personas se queden con la mayoría del suelo o terreno público de Caleta del Sebo?
La respuesta es amplísima, intentare descifrar en pocas palabras mi versión:
1. Los jóvenes de la isla no ejercen una oposición frontal contra los representantes públicos. Llamase “oposición” entre comillas.
2. Las personas mayores no involucran a sus hijos a que se unan los jóvenes, para que luchen por tener un espacio y no solo pasen a un par de manos solamente los terrenos o solares públicos “llamase especuladores”.
3. Dejadez de las funciones de nuestros representantes locales, es decir los que han sustentado el poder en la Isla de la Graciosa.
4. Tambien dejadez de los que residimos en la Isla, por no actuar.
Ahora que vamos a tener el poder por un día tenemos que ser consecuentes cuando vayamos a depositar nuestro sufragio. Ejercer el derecho que tenemos reconocido constitucionalmente y poner en las instituciones a las personas que creamos sean las más idóneas para llevar el timón de nuestro barco durante estos cuatro años.
Ojala que el compañero o compañera: “uno más” este equivocado/a, pero a mí me da que no está pegando tiros al aire; acaba de lanzar un dardo y ha acertado en la diana al 100 por cien.
Estamos dispuestos los que residimos en la Isla de la Graciosa que se sigan cometiendo estos atropellos a nuestro pueblo.
Estamos dispuestos los que residimos en la Isla de la Graciosa que sigan especulando con el futuro de nuestros hijos.
¿Dónde van a vivir nuestros hijos en un futuro? ¿En el camping?
Si los que residimos queremos esto para nuestro futuro, acachemos la cabeza y que el mundo siga con sus movimientos de rotación y traslación.
Nuestros antepasados lucharon con uñas y dientes para que nosotros tuviéramos unos, llamase “privilegios” (entre comillas y lo recalco), que la mayoría de la sociedad graciosera hemos perdido desde hace unos años a pasos agigantados a favor de cuatro señoritos que se quieren quedar con el poco suelo público que nos queda.
GRACIOSERO Y GRACIOSERA ALZA LA VOZ Y NO TE DEJES AVASALLAR.
BASTA YA
SALUDOS………….
miquelpaez
21:52 | 22 Mayo 2007 | Permalink
Porqué se ha permitido a la gente que se le dió un solar venderlo?????
Porqué en lugar de repartir terreno no se hacen viviendas de protección oficial que se les de a gente que realmente las necesita???? No entiendo porque el terreno público puede seguir pasando a manos privadas y además porque se da tanto terreno.
Porqué el Ayuntamiento de Teguise (o nosotros mismos) no ha presentado un recurso o una querella contra el uso fraudulento del terreno público por parte de manos privadas?????
Llegados a un punto la gente se preocupa de lo suyo y trata de vivir, nos hemos acostumbrado a este ambiente “viciado” y es parece que es dificil cambiar las cosas.
Nota: Está claro que la persona que deja de residir en un lugar pierde una serie de privilegios pero me parece muy fuerte que se le deje de considerar “hijo de la isla” o “Graciosero/a”. Muchos seguimos teniendo la isla en nuestros sueños.
ya
9:29 | 23 Mayo 2007 | Permalink
La verdad es que las respuestas no son tan dificiles de contestar, en ningún lado reza que el terreno sea cedido por el ayuntamiento. Al no tener la propiedad registrada, muchos han optado por el expediente de dominio. Podemos denunciar, pero la verdad es que como individuo no te hacen mucho caso. La unión es importante par que nos escuchen y veamos esos cambios.
NO CREO QUE DEJEN DE CONCIDERARLOS GRACIOSEROS, yo creo que cuando se habla de privilegios “se refiere al suelo”, pero en esas mismas condiciones estamos los que vivimos aquí, Se es graciosero dependiendo del sitio en el que viva, ese tipo de argumentos tenemos que empezar a cambiarlo, pues quien no tiene hermanos, primos, sobrinos, tíos, hijos fuera de la graciosa. Son cargas antiguas que se han de dejar en el camino.
La verdad es que el problema del suelo nos atañe a la mayoría, y es una lucha constante y casi sin resultados. Pero hay otras cuestiones igual de importantes, la mala gestión de todos los espacios comunes que tenemos en la gaciosa.El deterioro de las misma es asombroso
(teleclub, c.deportivas, campo de futbol, etc..)
El refugio del puerto cerrado a cal y canto, la cafetería de la cofradia cerrada, los precios de la alimentación por las nubes, lo sucia que esta la isla, no creen que de todo esto que he mencionado no habrían puestos de trabajos para muchos
Desde Lanzarote
9:38 | 23 Mayo 2007 | Permalink
Bla bla bla….. siempre lo misma cantaleta quejarse quejarse… cuantos problemas tenemos en lanzarote tambien cuantos…. si tuvieramos todo resuelto seria aburrido
ya
10:05 | 23 Mayo 2007 | Permalink
Ya……………, yo no estoy nombrando los problemas de la islas pues sería una lista más larga al igual que en otros lugares, es una pequeña reflexión de lo que podemos mejorar por nosotros mismos desde la reivindicación, ya que el tema estaba centrado en el suelo y trabajo en la isla. La verdad, es que en lanzarote no se quejan??????
LOs problemas son mejorables o es que acoso tú no lo crees??????
sisisisi
10:08 | 23 Mayo 2007 | Permalink
No solo es un problema, además es la necesidad, lascosas deben mejorar
graciosero
20:12 | 23 Mayo 2007 | Permalink
En primer lugar, un cordial saludo Miguel Páez, seguidamente una pequeña respuesta a tu primera pregunta: Porqué se ha permitido a la gente que se le dió un solar venderlo?????
Porque a las personas que hemos elegido para que nos represente nuestros intereses, llamase representantes municipales, cabildicios, regionales, estatales, etc….. No han estado a la altura de las circunstancias y han mirado hacia otro lado; y digo más lo único que han hecho es tener ellos también una parcela de terreno en la Isla para pasar el mes de Agosto.
A tu segunda pregunta, en el que comentas porque no se hacen viviendas de protección oficial y que se las den a la gente que las necesitan, yo te contesto con otra pregunta ¿Quién de los que residen en la Isla de la Graciosa, pueden aspirar a tener una vivienda protegida?
El terreno público está pasando a manos privados, porque dos o tres avispados llamase “gracioseros” entre comillas, los vende sin ton ni son.
La pregunta más interesante seria: ¿Qué responsable político ha cedido los terrenos púbicos en Caleta del Sebo?
Los que tenemos que presentar un recurso o una querella contra el uso fraudulento del terreno público en general , somos los propios perjudicados; es decir, los que vivimos día a día en la Isla de La Graciosa (y con esto no quiero excluir a los gracioseros/as que por motivos de trabajo, temas personales, etc…. Han tenido que cambiar de residencia). Los gracioseros tendríamos que pedir asesoramiento legal: sea al defensor del pueblo o al Diputado del Común, o bien a personas que se dedican al derecho. Que como bien creo que sepas que la justicia es lenta y cara.
En lo referente a tu nota: te comento con el corazón en la mano, las personas que por alguna circunstancia se traslada de su lugar de origen para residir en otra parte (que por cierto, está en todo su derecho a residir donde le venga en gana) no puede tener los mismo “privilegios” que los que residen en el mismo lugar; en lo que no estoy de acuerdo contigo es que se les dejen de llamar Graciosero/a porque son tan gracioseros o gracioseras como los que residen en la Isla de la Graciosa.
Y para terminar, creo que eres más graciosero, que muchos que se jactan de decir que son gracioseros. Animo y un saludo, y a seguir aportando ideas.
miquelpaez
23:59 | 23 Mayo 2007 | Permalink
Supongo que es cuestión de tiempo pero hay muchos temas que hay que poner sobre la mesa y, aunque ya conocidos, son claves para poner un poco de orden en la gestión de la isla:
- Trasporte de personas dentro de la isla. Coches.
- Gestión de los Residuos. Recogida de Basuras, Limpieza de playas, costas y del pueblo.
- Gestión de los terrenos de Agricultura.
- Servicio de Agua, Luz, Gas, Teléfono (Internet).
- Zona de Ganadería.
- Transporte interinsular: Personas y materiales.
- Calidad en la atención al cliente en los servicios de la isla: Restaurantes, Bares, Farmacia, Supermercados, Banco, Correos ………..
- Educación: Educación de Adultos, Educación Infantil y Primaria, Continuidad de estudios en Lanzarote.
- Ocio y Tiempo Libre: Centro Sociocultural.
- Deportes: Instalaciones Deportivas y Campo de Lucha.
- Pesca: Parque Natural y Reserva Marina (Zonas, Época, Artes de Pesca, Tipo de Captura). Cofradía de Pescadores. Cámaras Frigoríficas. Servicio de puertos.
- Gestión Insular: Ayuntamiento, Consejo Municipal. Consorcio…………….
- Seguridad: Policia Municipal, Cruz Roja.
- Sanidad: Centro de Salud, Operativo de Emergencias, Farmacia, Educación para la Salud, Centro de Día para Mayores.
- Turismo: Información, Calidad en la atención al cliente. Apartamentos, Playas Nudistas, Actividades Alternativas. Trasporte insular e interinsular. Camping.
- Cultura: Fiestas, Artesanía, Gastronomía, Música y Baile, Literatura,
Religión………………..
- Infraestructuras: Licencias y proyectos, tipo de construcción, ceción del terreno, irregularidades. Mantenimiento de las instalaciones públicas.
- Parques y Jardines: Mantenimiento de los actuales y posibilidad de crear nuevos espacios en el pueblo.
Animo a elegir cualquiera de estos temas u otro que se les ocurra para analizarlo y aportar ideas o estrategias para posibles políticas de intervención en el espacio.
joven
9:09 | 24 Mayo 2007 | Permalink
a graciosero:
Sin entra en polémica te quiero contestar a tu pregunta ¿quien de ………………..vivienda protegida?
–Creo que todo aquel que en este momento no tiene residencia, sabes que es formulismo puro porque la mayor parte de ese terreno tiene dueño. Que crees que todos los de la graciosa estamos ricos, yo en lanzarote conozco a matrimonios donde los dos trabajan cobrando más de 1000 euros cada uno y viven en casa de protección. Tú si eres de la graciosa o tienes un buen chabolo o no eres de aquí.
Pero en algo importante estoy de acuerdo contigo va siendo hora de que nos unamos y vallamos al defensor del pueblo.
A MIGUEL
_seguridad: policía municipales, creo que la isla necesitamos otro policía municipal no solo en verano .
cruz roja..una isla que tiene tantas playas , porque no hay vigilantes o socorristas, ni personas que estén en activo sin ser voluntarios. en la graciosa no hay servicios de nada, y creo que debemos exigir algunos de estos…………………….
__cultura, es un camino muy amplio, creo que se debe recuperar el espíritu de nuestras fiesta, pero al mismo tiempo innovar en ellas, que no sea siempre lo mismo. Se debería dedicar un día para los más jóvenes con un concierto o con actividades relacionadas con lo que a ellos les gusta con lo fácil que seria preguntar…….. Dedicar un espacio a todas esas personas donde se quieran formar o desarrollar una actividad artesanal o impartir clase de lo de siempre gorro, empleita, artes etc…..
De todos estos temas se podrían sacar mil ideas ………………………………
Desde Lanzarote
12:45 | 24 Mayo 2007 | Permalink
Gracias ya me lo has aclarado un saludo.
el maestro del bolg
21:04 | 25 Mayo 2007 | Permalink
Busca pan para mayo y leña para abril, y échate a dormir
Uno mas
0:43 | 26 Mayo 2007 | Permalink
Wenas a tod@s ,aunque procedo de la graciosa y no vivo en ella creo que puedo opinar al respecto de muchas cosas ,respecto a si soy de la graciosa aunque no vivo en ella ,creo que me concidero de la graciosa porque ese hecho se otorga a que todos mis antepasados desde el comienso han vivido en esa isla y yo naci ahi por lo tanto procedo de la graciosa, y es mas tambien procedemos de Maguez, Haria ,Ye,Arrieta,Orzola Teguise ETC ,creo que tod@s saben a lo que me refiero.
Respecto a los solares que parece que preocupa (este tema es muy largo)Al principiomas cada cual fabricaba donde le parecia y las familias se dividieron mas o menos los lugares de alrrededores a estas fabricaciones ,luego sobre los años 20,30,40,o mas los sedia el ayuntamiento a los hijos barones del pueblo despues del serbicio militar y asi constan en mucho documentos pribados ,luego los daban los politicos de turno a sus compañeros de partido pero pa rejistrar habia que hacer espediente de dominio se dio solares a personas que no vivian en la graciosa pero si que lo hacian sus padres y que botaban en la graciosa (les interesaba esos botos)casi todos esos solares fueron bendidos para comprar en lanzarote,pero tambien decir que ahi solares de muchos metros que se rejistraron por personas ajenas a la graciosa mediante espediente de dominio y que el ayuntamiento nunca rechazo estos espedientes porque esos solares no pertenecian al municipio segun ellos , cuando desde hacia casi cien años nos lo estubo haciendonoslo creer que el ayuntamiento hera quien los gestionaba y repartia para los hijos del pueblo ,ahi rejistros que se hacen diciendo que se los dio fulano o mengano y ha cido rejistrado y admitido por el ayuntamiento,y yo digo si el ayuntamiento no hera nadien en eso como dicen ahora porque hantes si lo hera , si no heran de nadien como es que no se los cojio hacienda y si que se cojio el resto de la isla (incluso terrenos pribados que no se habian rejistrado como algunas aljibes y heras,) tambien ahi papeles de que las fincas fueron cedidas por el ayuntamiento para el cultibo y habia que pagar una cantidad de dinero a dicho ayuntamiento por su hutilizacion quienes son los que han mentido.
Sobre este tema podemos aportar todos muchos datos sobre todo si perguntan a los mallores bueno no me quiero estender mas .
Un saludo Para tod@s
espero se me corrija para yo tambien estar mas y mejor informado o que se aporte mas datos
gracias
Javier Díaz Reixa
1:55 | 26 Mayo 2007 | Permalink
Viendo la preocupación de algunos contertulios, creo que puede ser conveniente que colguemos aquí un texto extraído del escrito de alegaciones hecho por los vecinos de La Graciosa al Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural del Archipiélago Chinijo, al que le hemos hecho algunos retoques para facilitar su lectura:
“En lo que concierne a la Administración del Estado, resulta incomprensible su desinterés y pasividad por conocer el estado de los terrenos originariamente segregados del dominio público estatal, y entregados al Ayuntamiento de Teguise para que atendiera las necesidades del crecimiento natural de la población de Caleta del Sebo (309.624 m2) y Pedro Barba (80.736 m2).
Sobre terrenos pertenecientes al dominio público no cabe la constitución de derecho de propiedad privada alguno, debiendo quedar condicionado el título de ocupación al cumplimiento estricto de la finalidad para la que se concedió. Por el mismo orden de razones, no puede existir poder de disposición sobre dichas porciones, y el título de ocupación no podría contemplar la posibilidad de transmitirlos a terceros sin la autorización previa del titular del dominio público (Administración del Estado).
Esta cuestión se plantea porque está directamente relacionada con la disponibilidad de suelo vacante para los residentes juveniles que lo vienen demandando, y que temen ver frustrada su legítima expectativa de que se les asigne y adjudique un solar para edificar su primera vivienda, existiendo una manifiesta desinformación y un evidente secretismo sobre la disponibilidad de terrenos para esta finalidad.
Aunque esta cuestión concierne a la Administración del Estado, incumbe al Gobierno de Canarias promover la solución de los conflictos que plantea esta cuestión, porque no existe otro lugar en el archipiélago canario donde se plantee una anomalía histórica como la señalada (el único caso similar es el famoso problema de los “quintos” en Garafía, en la isla de La Palma, que fueron redimidos precisamente por una actuación directa del Gobierno de Canarias).
Los problemas que plantea la falta de disponibilidad de suelo para acoger la expansión natural de la población residente, traen al primer plano las cuestiones relativas al dominio público de los terrenos de la isla de La Graciosa, cedidos por la Administración del Estado al Ayuntamiento de la Villa de Teguise, y a la propiedad privada de las parcelas entregadas en su día a los residentes que querían edificar su primera vivienda.
La isla de La Graciosa fue inicialmente cedida al antiguo Cabildo de Lanzarote para “propios”, según reza la documentación histórica, aunque en realidad su uso efectivo es asimilable al de los bienes comunales. Al producirse la división de la isla en municipios, probablemente el hecho de ser Teguise la antigua capital insular permitió su “apropiación” por el Ayuntamiento de la Villa, que, sin embargo, admitió pacíficamente las actuaciones de la Administración del Estado desde mediados del siglo XIX (básicamente las concesiones a determinadas personas o empresas para la creación de factorías de pescado).
Entonces estaba vigente la Ley de 9-16 de mayo de 1835, relativa a los bienes que corresponden al Estado en concepto de mostrencos, que son aquellos bienes que no tienen dueño conocido, pero aparte de aquellas manifestaciones de dominio (otorgamiento de concesiones para factorías pesqueras) la Administración del Estado no adoptó en esa época decisión formal alguna de apropiación de la isla.
Después de un primer intento entre 1919 y 1934, la Administración del Estado inicia en la década de los sesenta del pasado siglo el procedimiento de investigación que culmina con la declaración de la isla de La Graciosa como bien integrante del dominio público estatal, que se produce en 1965, fecha en la que asimismo se hace efectiva la cesión de terrenos en Caleta del Sebo y Pedro Barba para acoger la expansión natural de la población.
Aunque no se conocen con exactitud los términos de la cesión realizada en favor del Ayuntamiento de Teguise, parece ser que se vinculaba la asignación de solares a la residencia efectiva en la isla. En esa fecha se encontraba vigente la Ley 89/1962, de Bases del Patrimonio del Estado, cuyo texto articulado fue aprobado mediante Decreto 1022/1964, de 15 de abril.
Según los artículos 21 y 22 de la referida Ley, pertenecen al Estado como bienes patrimoniales los inmuebles que estuvieren vacantes y sin dueño conocido, así como los bienes inmuebles detentados o poseídos, sin título, por Entidades o particulares.
Los artículos 74 y siguientes de la referida Ley regulan la cesión gratuita de bienes inmuebles integrantes del Patrimonio del Estado, para fines de utilidad pública o de interés social, cuando su afectación o explotación para otros usos no resulte previsible, debiendo formalizarse la cesión en documento administrativo, que será título suficiente para la inscripción en el Registro de la Propiedad, precisando el artículo 75 que las cesiones podrán realizarse a favor de las Corporaciones Locales para el cumplimiento de sus fines.
Respecto de las condiciones de la cesión, el artículo 78 de la Ley establece que el Ministerio de Hacienda adoptará las medidas oportunas para vigilar la aplicación efectiva de los bienes cedidos a los fines expresados en el documento de cesión, disponiendo el artículo 79 de la propia Ley que si los bienes cedidos no fuesen destinados al uso previsto, se considerará resuelta la cesión y revertirán los bienes al Estado, que tendrá además derecho a percibir el valor de los detrimentos o deterioros que las pertenencias del dominio público pudieran haber sufrido.
Por tanto, el marco legal vigente en el momento de producirse la cesión al Ayuntamiento de Teguise descarta rotundamente la posibilidad de que hayan podido consolidarse derechos de propiedad sobre pertenencias del dominio público estatal. Téngase en cuenta que el Ayuntamiento de Teguise estaba y está legalmente impedido para modificar las condiciones del título de cesión, que las pertenencias del dominio público no pueden transmitirse a terceros, y que, en cualquier caso, la cesión originaria a favor de residentes en la isla de La Graciosa deriva de un título administrativo específico, que descarta la posesión de buena fe y con justo título que reclama el ordenamiento jurídico español para la prescripción adquisitiva o usucapión (adquisición de la propiedad por el uso continuado).
Sin embargo, es evidente existen solares inscritos en el Registro de la Propiedad del Puerto del Arrecife, y un mercado inmobiliario relativamente dinámico, en el que tienen un importante protagonismo personas que no residen en La Graciosa y que, al menos en el plano teórico, no podrían haber consolidado derechos de propiedad sobre los terrenos destinados a solares para los residentes.
Esta cuestión tiene importancia por las enormes dificultades de acceso con que se están encontrando aquellos residentes de la isla, que desean que se les asigne un solar para la construcción de su primera residencia, mientras que numerosas personas no residentes en la isla han adquirido viviendas o apartamentos, o promueven construcciones que con toda evidencia no se destinan al uso residencial.
Hemos calificado esta situación como auténtica anomalía histórica, puesto que se da la paradoja de que personas no residentes en la isla tienen inscritos sus supuestos derechos en el Registro de la Propiedad, y disponen de ella libremente para venderla, hipotecarla, etc., mientras que muchos residentes en la isla, contando con idénticos derechos, carecen de título que les permita el acceso franco al Registro de la Propiedad.
Constituye, por ello, un clamor la demanda de la población graciosera de que se clarifique y regularice la situación de las pertenencias del dominio público y de los “títulos de propiedad” o de ocupación de los residentes, bien manteniendo la condición de dominio público, bien procediendo a su entrega gratuita a favor de sus actuales poseedores, bien mediante cualquier otra solución estable, permanente e igualitaria.
Naturalmente, esta cuestión incumbe a la Administración del Estado, pero el Gobierno de Canarias tiene la obligación de promover e impulsar una solución definitiva para esta anomalía histórica, porque de lo contrario no podrá resolverse uno de los principales problemas de la isla, ya que la expansión natural de la población requiere ineludiblemente la disponibilidad del suelo necesario para acogerla”.
Si alguien tiene interés en saber más del asunto, podemos ampliar la información, bien colgándola aquí, bien remitiéndola por correo electrónico a quien la desee, bien contestando a nuevas preguntas sobre el asunto.
Uno mas
8:46 | 26 Mayo 2007 | Permalink
Un saludo Javier esta parte no la conocia ,he leido por aguna parte que el marquez de
gines
11:04 | 26 Mayo 2007 | Permalink
Hay una intervencion en este debate que me llama poderosamente la atencion,por cuanto trata de iniciar la historia y los problemas de la isla en una fecha concreta,
(Una vuelta al pasado:
PRIMERA PIEDRA: en mayo de 1986 si mi memoria no me falla se aprueba el Parque Natural de los Islotes a bombo y platillo)
como si antes de eso ya particulares e instituciones no vinieran actuando sobre esta isla,la historia incluida la historia de la especulacion y los poderes de unos sobre otros viene de mucho antes,lo mismo que la de tantas y tantas cosas increiblemente maravillosas que esta pequeña isla lleva a sus espaldas.
Aqui va un aperitivo, hay mucho mas, tanto mas que desde la asociacion cultural y deportiva CULDECASE nos hemos puesto las pilas para que sea lo mas publica posible,y nos ayude ha situarnos en el espacio tiempo hacia el futuro.
ENTRE LA TIERRA DEL COMÚN Y LA MAR DE TODOS: UNA CUESTIÓN DE ECONOMÍA POLÍTICA Y ECOLOGIA HUMANA (LA GRACIOSA, ISLAS CANARlAS)
José Alberto Galván Tudela
Laboratorio de Antropología Social
Universidad de La Laguna
INTRODUCCIÓN
La presente comunicación pretende analizar un caso de gestión de recursos comunales en el contexto histórico y geopolítico de una isla, mostrando la estrecha dependencia que dicha gestión tiene no sólo de los recursos naturales, sino también de la reproducción de las relaciones sociales de producción y de la articulación del sistema económico local con el sistema geopolítico. Indudablemente, el estatuto de bien de propios facilitaba cierta versatilidad en la gestión y asignación de los recursos para una explotación diferenciada de los grupos sociales. En este caso, el papel jugado por los regidores de la isla debió ser decisivo. Los intereses comunales locales y los insulares entraron en contradicción cuando se crearon los municipios en 1812. Asociada dicha gestión a una economía basada en la recolección y explotación ganadera, en la segunda mitad del siglo XIX se favorece, a través de concesiones reales, el asentamiento permanente de población para desarrollar una factoría de salazón de pescado. Desde finales del siglo XIX los intereses agrícolas entran en juego, proyectándose la instauración de colonias, el desarrollo de pequeñas infraestructuras hidráulicas… que culminará con la concesión de tierras para los nuevos asentados y su inscripción definitiva en el registro de la propiedad. La propiedad de la isla deja de ser insular, pasando a ser del Estado, siendo gestionada no por el Cabildo sino por el municipio de Teguise, al que pertenece la vecindad de La Graciosa. El suelo urbano aún es colectivo, y su acceso es privativo para los vecinos de La Graciosa, circulando como mercancía sólo y parcialmente los inmuebles construidos, antes de la última década.
En 1986, aprovechando las transferencias del Estado, el Gobierno Regional declara parque natural a los islotes de La Graciosa, Alegranza, Montaña Clara, Roque del Este, Roque del Oeste y los acantilados de Famara (Lanzarote), así como las masas de agua existentes entre los islotes, comprendidas en la delimitación de las aguas interiores del Archipiélago Canario. En 1992 está avanzado el decreto sobre Zonas de Protección y Regeneración de los Recursos de Litoral, convirtiéndose el denominado archipiélago Chinijo en reserva marítima.
Como podremos apreciar, La Graciosa ha pasado de propiedad señorial a bien de propios del Cabildo Insular, de ahí a propiedad estatal y regional con gestión municipal, posibilitando la coexistencia de la propiedad colectiva del suelo urbano y el dominio útil por parte de los vecinos de La Graciosa de ciertos espacios agrícolas, así como la privatización y circulación capitalista de la construcción urbana. Aunque la declaración de parque natural imposibilitará el desarrollo turístico abusivo de la isla, tal como determinados proyectos animados por el Ministerio de Turismo pretendieron en los años sesenta, lo que parece decisivo es la participación real con los contradictorios intereses de los habitantes de la isla.
En la presente comunicación pretendo mostrar la necesidad de analizar el problema de los recursos comunales y de su gestión colectiva en una perspectiva histórica, mostrando sus variaciones temporales que revelan cambios en los intereses de los grupos sociales. En este sentido, parece imprescindible mostrar lo comunal, en este caso un bien concejil, a través de una visión dinámica no reificando lo común, como si siempre hubiera sido igual a través del tiempo. Por otra parte, ésta es la única forma de establecer una teorización de las condiciones de reproducción y transformación de las formas de propiedad y gestión de los recursos naturales.
UNA ISLA DE ESCASOS PERO VARIADOS RECURSOS NATURALES
La isla de La Graciosa constituye, junto a Alegranza, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste el denominado Archipiélago Chinijo. Situada al noroeste de la isla de Lanzarote, se encuentra separada de ésta por el estrecho del Río, que tiene aproximadamente una milla de ancho (2 Kms.), constituyendo un magnífico fondeadero de 5 a 15 brazas de profundidad. Tiene en su mayor longitud, desde la Montaña Amarilla al sudoeste hasta la punta de Pedro Barba al noreste, un total de 5 millas (10 Kms.), sin exceder las dos millas de ancho (4 Kms.). Su extensión aproximada es de 27 kilómetros cuadrados, siendo la única que ha estado poblada permanentemente desde finales del siglo pasado. Por el sudeste la costa es pedregosa, baja y fácilmente accesible, siguiendo una planicie ligeramente ondulada hacia el norte y el sudoeste. Hacia el noreste el litoral es mucho más escarpado, rodeando grandes masas de basalto la ribera y tres conos volcánicos (Montaña Amarilla, Montaña del Mojón, Montaña de Las Agujas).
La isla de La Graciosa es abundante en plantas arborescentes o “matos”, pero no dispone de bosques. Después de las lluvias de otoño se cubre de plantas herbáceas, que se desarrollan rápidamente, entre las que destacan diversas variedades (salado, corazoncillo, patilla, escarchosa, clavellinas de la Madera…) de barrilla (Kali-Salsola) y cosco o cofe-cofe (Mesembryanthemum nodiflorum, Lin.), que nacen y se multiplican en terrenos costeros, areniscos y salobres a la vez, y de las que por incineración se obtiene la piedra de soda y cenizas alcalinas, útiles en las fábricas de jabones, cristales, tintes y en química y farmacia. Durante el siglo XIX se sembraron diversas variedades traídas de Madeira y del Cabo de Buena Esperanza, cuyo destino era la exportación. Tanto en La Graciosa como en Alegranza abundan pájaros marinos y aves, tales como la pardela (Sterna), de las que en este archipiélago y en el de las Islas Salvajes de propiedad portuguesa se han aprovechado la carne, el sebo, grasa o aceite para alumbrar y medicina, y muy particularmente la pluma de las más jóvenes (Viera y Clavijo 1866).
La Graciosa es la más próxima a las pesquerías de la Costa de África, tiene un magnífico clima para el secado y jareado del pescado, y es el puerto más inmediato a Cádiz. En las faldas del risco de Famara en Lanzarote existen unas salinas construidas desde el siglo XVI. No obstante, la isla no tiene manantiales ni cursos de agua continua, llevándose tradicionalmente a pastar en invierno los rebaños de cabras y ovejas no envasadas en régimen de suelta, celebrando ajuntas o apañadas del ganado cada mes. En verano, el ganado era recogido y trasladado a Lanzarote. Sólo dos fuentes o manantiales, ubicados en el risco de Famara, constituían junto con algún pequeño aljibe del común, la única agua potable disponible tanto para pastores como para el ganado hasta mediados del siglo XIX, y para los pescadores que se asentaron permanentemente a finales de este siglo.
La isla, por tanto, ha presentado siempre altas constricciones ecológicas, especialmente la ausencia de nacientes de agua potable, un difícil acceso a la isla de Lanzarote a causa del farrallón rocoso de Famara, y sobre todo una fuerte erosión eólica, agravada por una incomunicación intermitente durante los meses de invierno.
DE PROPIEDAD SEÑORIAL A BIEN DE PROPIOS DE CARÁCTER INSULAR
Según indica el historiador Viera y Clavijo en su obra Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria, publicada entre 1772 y 1783, Diego de Herrera y doña Inés Peraza dejaron a principios del siglo XVI a Sancho de Herrera, su hijo, el pequeño señorío de la isla de Lanzarote y de los islotes de Alegranza, Graciosa, Lobos y Santa Clara (1982, 1: 727). D. Agustín de Herrera y Roxas, conde y marqués de Lanzarote, nieto de aquel, se apoderó a finales de siglo de la isla de La Graciosa, “una de las desiertas, (donde) se habían abrigado cuatro embarcaciones inglesas, y que su equipaje trabajaba en la construcción de una galera armada de catorce remos por banda” (1982, 1: 734). Por otra parte hizo merced del dominio útil de la isla de Santa Clara o Montaña Clara a Juan de León Monguía, de Alegranza a Diego de Cabrera y de la isla de 1,a Graciosa al cabildo de Lanzarote para propios (1982, 1: 745). Al parecer, los documentos de cesión, junto con otros múltiples relacionados con bienes privados y públicos, se destruyeron en ocasión de las razzias piráticas berberiscas (Tabam Arraez y Soliman) en 1618, debiéndose proceder a nuevas testificaciones y registros.
De este modo, la Graciosa pasó de propiedad señorial a bien de propios, propiedad del Cabildo, con sede en la Villa de Teguise, para uso del común de los vecinos de la isla de Lanzarote, mientras que las de Alegranza y Montaña Clara pasaron a ser de propiedad privada. Tal situación quedó confirmada cuando en 1631 la marquesa Dña. Mariana Manrique Enrique de la Vega, madre del segundo marques de la isla, quiere posesionarse de los beneficios de La Graciosa, aprovechando para sí las pardelas y la grasa para alumbre. El Cabildo se opone, haciendo constar en el Cuadernos de Acuerdos (1631-1634) que:
“Los dichos regidores Rodrigo de Barrios y Andres de Armas, ambos conforme, habiendo visto lo propuesto por su merced el Alcalde Mayor en cuanto a la isleta de la Graciosa, dijeron que atento que es notorio ser de los vecinos y pueblo, y este Cabildo toca su administración, son del parecer y por tal lo votan y acuerdan que la dicha Isleta se arriende a la persona que más echare y pagase en ella debajo de tres pregones para echar en ella ganados por tiempo de un año con condición que el tiempo que es costumbre el ir a cazar las pardelas ques por el mes de octubre puedan los vecinos ir libremente todos los que quisieren a la dicha Isleta de la Graciosa a cazar dichas pardelas y hagan grasa de ella y pescar en el tiempo que se ocuparen en la dicha caza sin que por ello paguen cosa alguna ni poner impedimento la persona a quien se rematase por que con esta condición se manda arrendar y no de otra manera”
De este modo se aprecia que el Cabildo podía conceder que todos los vecinos de la isla en octubre pudieran pescar y recoger pardelas, sin ser obstáculo para el arriendo de los pastos, cuyos beneficios fueran para el común de la isla de Lanzarote. En 1638, debido al arriendo de los pastos, el cabildo establece que nadie pase con ganados a la Graciosa sin licencia.
En este sentido, el Cabildo gestionaba la explotación de diversos recursos naturales, tales como pastos y pardelas, indicando, asimismo, las fechas en las que pescar y echar el ganado. Todos los vecinos de la isla tenían derecho a tal uso y usufructo, pero debían estar dotados de licencia, quedando en manos de la institución la potestad de subastar públicamente la explotación parcial o total de los -recursos naturales de la isla o de privilegiar por razones de catástrofe el uso y usufructo de los mismos. Esto último sucedió en 1730, en ocasión de las explosiones volcánicas en la zona de Timanfaya, estableciendo el cabildo que La Graciosa debía dedicarse prioritariamente para los pastos del ganado del municipio de Yaiza, que agonizaba a causa del calor y las cenizas. Los bienes de propios constituían un tipo de bien o recurso que era gestionado por una entidad colectiva, en este caso el cabildo insular, cuyos frutos derivados de su arriendo, concesión o privilegio… tenían como destino el interés común. Por tanto, como tal bien de propios, no constituía un recurso de libre acceso, sino que por el contrario estaba regulado a través de un conjunto de normas y estatutos, de los que desgraciadamente para ese período carecemos de ordenanzas, privilegiando la explotación vecinal y regulando el acceso a los diversos recursos naturales de la misma.
UNA ISLA CON SINGULAR VALOR ESTRATÉGICO
Durante el siglo XVIII esta idea de propiedad común y bien de propios nunca fue puesta en entredicho.
En 1764, un viajero y comerciante inglés, George Glas, que tenía intenciones de instalar en las costas occidentales de Berbería, exactamente en el Puerto de la Mar Pequeña de África, una factoría donde intercambiar productos ingleses y europeos por goma, pieles y otras cosas del país, escribe un libro denominado Descripción de las Islas Canarias y subtitulado historia moderna de sus habitantes, sus costumbres, vestidos, comercio… En el capítulo dedicado a la descripción de Lanzarote y de las islas deshabitadas, este autor expone con una gran precisión cuál era la situación y características de La Graciosa, El Río y el Risco de Famara. Pero, a su vez, queda explícito lo que considera esencial, definitorio: la importancia y limitaciones históricas de La Graciosa desde una perspectiva regional. La Graciosa es considerada junto con Arrecife, uno de los dos mejores puertos de Lanzarote, y con alto valor estratégico desde una perspectiva militar:
“En la punta norte de Lanzarote hay un amplio puerto, llamado El Río, que forma un estrecho canal, y que separa la isla de Lanzarote de la isla de La Graciosa deshabitada. Un barco de algún tonelaje puede penetrar en este canal por un lado y salir por el otro; si se mantiene a mitad de distancia de las dos islas, siempre tendrá seis o siete brazas de agua. Pero si un barco desea un lugar seguro en tanto sopla el alisio, debe, al entrar en el abrigo desde el este, navegar dentro un gran trecho, sobrepasar un punto poco profundo que se encuentra a la derecha, teniendo cuidado de darle una buena entrada, lo cual puede hacerse fácilmente acercándose a dicho puerto menos de cuatro brazas; una vez pasado este, puede acercarse a Graciosa, y anclar en cualquier profundidad conveniente de agua; pues disminuye hacia la orilla, en donde hay dos brazas.
Es este un lugar adecuado en otoño para el carenado de grandes barcos; si se tratara de un barco de guerra de cualquier país que estuviera en guerra con España, podría venir aquí y descargar sus abastecimientos todos, y en La Graciosa prepararlo todo para limpiar… Al hacer lo cual no deben tener ninguna oposición por parte de los habitantes, pues no hay castillo alguno ni habitante cerca de este puerto”.
El texto de G. Glas viene acompañado de dos mapas en los que se indican las diferentes profundidades de El Río, la situación de las salinas, el único punto de agua potable, la fuente de Guza, y el único camino del risco de Famara. Además en dicho libro, G. Glas indica que la isla está deshabitada y es árida, careciendo de agua. Tiene aproximadamente tres millas de largo por dos de ancho, y durante el invierno los “indígenas” de Lanzarote envían allí cabras y ovejas a pastar, llevándolos de nuevo a Lanzarote en verano, cuando no hay lluvia y el pasto está seco y mustio.
Todo esto revela su importancia estratégica desde el punto de vista militar y expansivo. La Graciosa ya había sido la cabeza de puente, previa al Rubicón, de la colonización franco normanda de la isla de Lanzarote. Por otra parte, por su cercanía a África y sus grandes pesquerías, y por ser el puerto más seguro y próximo a España fue codiciada por piratas, berberiscos e ingleses, y como zona de refugio (Rumeu de Armas 1974).
EL ASALTO A LA GRACIOSA. DE LA EXPLOTACIÓN DE LA BARRILLA A LA CREACIÓN DE LAS PESQUERÍAS
El siglo XIX constituye un verdadero asalto a la isla de La Graciosa, reapareciendo los problemas derivados de los niveles de competencia (Cabildo Insular, municipio, Estado-Ministerio de Marina) agravados, por una parte, por la Ley de Municipios de 1812 y, por otra, por los que atañen a la multiplicidad de usos del suelo: explotación ganadera, sembrado de barrilla y plantaciones de cochinilla hacia el interior de la isla y factorías de salazón de pescado en la costa sur.
Durante la primera mitad de este siglo, los problemas afectaron fundamentalmente a la propiedad de la isla, a la explotación masiva y adulteración de la barrilla. En 1808 una Real Gracia de Carlos IV concede de forma indebida al coronel D. Francisco de la Cruz Guerra, por servicios prestados, la propiedad de La Graciosa. La reacción no se hizo esperar, siendo una de las causas principales de las revueltas de 1810. Tras un voluminoso expediente, el 28 de agosto de 1816 el dominio útil como bien de propios por parte del Cabildo General es reafirmado por Orden Real. En 1834 el Marqués de Santa Coloma, que se titulaba también corno marques de Lanzarote, intenta apropiarse de La Graciosa, quien al parecer aducía que el Rey le había hecho concesión de la misma en 1808. Se reafirma la propiedad del Cabildo y se obtienen nuevos documentos que lo corroboran. Los ayuntamientos de Arrecife, Haría, San Bartolomé, Tias, Tinajo y Femés, excepto el de Yaiza, apoyan tal decisión. En un borrador de correspondencia, fechado el 15 de junio de 1837 y dirigido a la Excma. Diputación Provincial (Archivo Histórico de Teguise), el nuevo alcalde del Ayuntamiento de Yaiza critica la decisión anterior, por no atender a los verdaderos intereses del pueblo del Rubicón:
“Esta era en aquel momento la única dehesa que les quedaba para pastar los ganados y para el aprovechamiento de las demas producciones con que se alimentan muchas familias pobres de la isla. Si los individuos del Ayuntamiento de Yaiza, no el pueblo, no necesitan como suponen de estos recursos ¿cómo han podido desentenderse de que desde tiempo inmemorial cuando faltaban los pastos en aquellas costas y términos, que entonces eran muchos destinados únicamente a pastos, ponían los vecinos los ganados en La Graciosa como los demás pueblos de la isla? ¿Cómo desentenderse de que en la actualidad con motivo de que con las roturaciones de aquellos términos sobre los que hay un sinnúmero de expedientes van escaseando los pastos? ¿Cómo olvidar el porvenir? ¿Cómo olvidar que hasta el año próximo anterior los vecinos del Rubicón han llevado sus ganados a la Graciosa a usar del aprovechamiento del común?”.
Según este texto, en cierta medida la isla de La Graciosa constituía una zona de reserva, no sólo para los ganados del Concejo, sino también para los ganados de los pastores de la isla, especialmente los pobres. El Ayuntamiento de Teguise el 20 de febrero de 1877, escribe a la Excma. Diputación en los mismos términos, indicando que el primer marqués de Lanzarote había cedido, al igual que a otros particulares otras islas del archipiélago Chinijo, el dominio útil a
“… nosotros por derecho de vasallaje, cuyos descendientes hoy gozan la posesión del mismo dominio útil sin título por las mismas ocurrencias y quemas, de la misma manera lo hacen los vecinos de Lanzarote de la isleta de la Graciosa, la cual no se ha trasmitido a nadie por herencias u enagenaciones porque siendo el pueblo de Lanzarote un común el agraciado de este dominio, ninguno podía disponer de el en favor de otro particular, pues el pueblo es menor y tiene su administrador que lo es el Ayuntamiento, bajo cuya tutela se halla la dehesa de La Graciosa”.
Se articulaban de este modo los intereses de los Regidores, que ponían en subasta los pastos, y los intereses de los-pastores de la isla, especialmente de los que carecían de pastos ante el avance de las roturaciones y privatizaciones de los baldíos comunales, en toda la isla de Lanzarote. Téngase en cuenta que Yaiza se encuentra al sur de esta isla, debiendo cruzarla longitudinalmente, bajar el risco y vadear el Río para alcanzar con los ganados La Graciosa. Se trataba, por tanto, de unos recursos comunales separados físicamente de la zona habitada de la isla de Lanzarote, y de los que disfrutaban los vecinos de ésta.
La situación se complicaba progresivamente. Al cuestionamiento de la propiedad se le añadían los abusos derivados de la caza de pardelas y de conejos con hurones y del aprovechamiento de la barrilla, que hizo florecer la ciudad de Arrecife (Millares 1982). La explotación de los diferentes recursos debieron entrar en conflicto, especialmente los de la barrilla por la utilización de cenizas obtenidas de otros matos y el de la caza con perros tanto con los ganados como con los sembrados de barrilla. Se decide establecer la caza de conejos “a partir del 15 de junio y el tiempo oportuno” para la de las pardelas.
A partir de 1835 comienzan a aparecer numerosos fraudes relacionados con la falsificación de la barrilla. Ello se llevaba a cabo quemando conjuntamente cebas del mar, matos y otros arbustos, contraviniendo las disposiciones que sobre el particular se habían establecido. Tales fraudes afectaron a la isla de Lanzarote, especialmente en la costa de Sóo y Bajamar, y a la isla de La Graciosa. En 1857 nueve vecinos de la Villa de Teguise y seis de Haría, todos ganaderos, comparecen ante el Ayuntamiento de la Villa para denunciar los abusos que se están cometiendo desde hace diez años en La Graciosa, incidiendo “en la criazón y ocasionando un decremento importante en la riqueza pecuaria”. Tal situación era producida por la caza de perros, sacar ganado, coger cosco y cortar matos para hacer ceniza, “lo cual destruyen y aniquilan los pastos, que son el sustento de los ganados”… Por otra parte, según estos ganaderos, el desmonte, ya para hacer ceniza, ya para arrancar el cosco, producía perjuicios ecológicos en la isla de Lanzarote, derivados de que
“… removiéndose la arena de jable rojo que abunda la Graciosa, viene enseguida a salir por la Caleta de Famara, de donde se esparce luego con los vientos e inunda muchos terrenos fructíferos”
Todos estos acontecimientos derivaron en la necesidad de crear una Junta Administrativa que regulara a través de un Reglamento (6 de agosto de 1861) “el cuidado y aprovechamiento común de los productos del islote de la Graciosa”. El Reglamento con alguna variación fue de nuevo aprobado por la Diputación el 13 de mayo de 1871.
Tal Junta Administrativa estaba compuesta de un representante por cada uno de los Ayuntamientos de la isla de Lanzarote, bajo la presidencia del Alcalde Presidente del de Teguise, en el cual residía la facultad de hacer cumplir el Reglamento y los acuerdos que aquella tomara en referencia al aprovechamiento de coscos y otros casos no previstos, así como la de nombrar comisionados celadores y delegados que les sustituyan.
Por el Reglamento quedaba fijada la caza de conejos para antes del último día del mes de octubre, debiendo pagar multa de cinco pesetas los propietarios de perros que permanecieran en la isla de La Graciosa después de esa fecha. La caza de pardelas debía comenzar el primero de agosto y terminar el último de octubre, con prohibición de coger otras que no fueran los pichones de la cría nueva y de inutilizar los nidos ni puntos donde los fabrican. Para ambas actividades era preciso la correspondiente licencia.
Existía absoluta prohibición de roza del mato, ramo y demás arbustos, con el objeto de quemarlos para obtener la ceniza. En algunos años de fuertes inviernos el aprovisionamiento de cosco debía ser llevado a cabo cuando la Junta estimase conveniente y tras haberse comunicado a todos los pueblos de la isla. Esto era debido, según el Reglamento, a un intento de que el beneficio reportara a las clases más pobres del común. Por ello, debía notificarse a los pastores a través de los respectivos ayuntamientos, que sacaran si les convenía los ganados de la isla.
La entrada de los ganados en la isla de La Graciosa no podía efectuarse sin el permiso escrito del Presidente de la Junta, indicando el total de reses que se introducían en la misma, no pudiendo sacar o introducir más de las referidas en el parte. No debían sacarse reses de La Graciosa salvo en los tres primeros días de cada mes, para lo cual tenían que entrar los ganaderos en los tres últimos días del mes anterior. Para hacerlo debían juntarse un total de seis pastores o ganaderos, de los que tenían allí sus rebaños. Si un menor número de aquellos practicasen alguna saca de ganados sin la licencia especial quedaban responsables mancomunadamente de las reses que echasen de menos en sus rebaños los que no hubieran concurrido, a menos que justificasen mediante terceros o por otras causas la desaparición de algunas reses. No obstante, siempre en número de seis u ocho ganaderos podían solicitar del Presidente licencia para ir a ver el estado de sus ganados.
Cuando introducía los ganados en La Graciosa, cada pastor podía permanecer en la misma un total de tres días, a fin de “acostumbrarlos a beber en el algive e internarse en el terreno”. Fuera de ese tiempo, los rebaños se dejaban allí en completa libertad y nadie podía pastorearlos. Cuando se sacaban de La Graciosa “algunos ganados que hubiesen parido, cada uno de éstos se debían de sacar con la res que busque como madre”, debiendo los ganaderos obtener la pruebas de la filiación.
Los patrones de barcos de pesca, mariscadores, cazadores de conejos y pardelas, ganaderos y “cogedores de cosco”, que concurrieran en La Graciosa y dieran muerte a alguna res que no les perteneciera deberían pagar a su dueño el valor de esta y un tercio más, si justificaran que la necesidad de alimentación les obligó a matarla. Si no mediaba esta circunstancia, se le consideraba reo de hurto, era expedientado, y procesado por delincuente, además de pagar las reses. Asimismo, eran multados los patrones de pesca que pasaran a ganaderos y cazadores a la isla de La Graciosa o los que transportaban ceniza del islote en ambos casos sin licencia, duplicándose la multa si era efectuado por los que estaban al servicio de los faros o de cabotaje.
Nadie podía hacer “actos posesorios de labores, señalamientos… para aprovechar cosco, hoyos para uso particular de aguas, algives ni nada análogo”. Asimismo, se prohibía totalmente que nadie se estableciera “en la isla con el objeto de disfrutar de sus ganados, formando ranchos y pastoreándolos, pues el aprovechamiento de pastos se ha hecho siempre con el solo objeto de que los ganados permanezcan allí enteramente a su libertad”.
Los pastores o ganaderos debían cuidar de la conservación y limpieza del aljibe de La Graciosa, prohibiendo entrar al año siguiente a la isla los ganados de aquel que no concurriera a los trabajos necesarios. Un ganadero debía ponerse al frente de los trabajos, pudiendo cualquier pastor costear la prestación mediante alguna cantidad para el pago de peones.
A pesar de tal Reglamento, la situación debía ser la misma, pues en 1877 se sigue denunciando la tala de matos, y las incidencias ecológicas que producía. En abril de 1892 se comisiona a D. Antonio Morales Curbelo, de La Graciosa, patrón de un barquito pequeño, y lo mismo a D. Domingo Fernández en 1902 para que vigile y denuncien la entrada en la isla con perros para cazar conejos, estropeando a la vez los ganados que allí se hallan. A su vez, en esta misma fecha aumentan las peticiones de ganaderos que precisan de varios aljibes, pues la mareta existente no da para abastecer a sus ganados, “ya que por lo regular su duración después de la estación lluviosa es a lo más de un mes…”, teniendo que pasársela de la fuente de Guza de debajo del risco”. Pretenden construir los algibes sin gravar en nada las acogidas de la mareta, y que “a la vez participen de este beneficio todos los demás ganaderos que utilizarla quieran, puesto que el que expone comprende que por dicha concesión nadie puede tener derecho exclusivo”.
Otras peticiones inciden en el interés de construir estos algibes o cisternas, ya que
“… las personas que ha dicha isla van, a pescar, cazar u otras faenas para proporcionarse el sustento, como otras que lo hacen por recreo, se ven muchas veces sin agua para apagar la sed, pues esta agua se lleva de esta isla (Lanzarote) y los malos tiempos hacen que no pueda atravezarse el río, o brazo de mar que las separa”.
Con ello se aprecia que en determinados años los ganaderos pretendían que sus reses permanecieran durante algún mes del verano en La Graciosa, forzando la non-nativa existente de reducirse a la época estival.
A partir de 1861, a pesar de dicho Reglamento, comienzan a efectuarse múltiples peticiones como la de la Viuda de Cappa y Maqueda, empresa angloespañola de salazón. En 1866 las de D. Antonio María Manrique o la de Eduard Belknap solicitaban un arriendo para poder ensayar en La Graciosa el cultivo de la cochinilla. Este último solicitaba el arriendo de la isla
“… durante 18 años por la renta de mil escudos a contar desde primeros de julio de ese año, prorrogables según las parles contratantes les conviniere y bajo la condición de que durante el periodo de arrendamiento no se ha de consentir ganado en el expresado islote, sin que por parte del arrendador sé ponga impedimento a los otros usos de que los vecinos de Lanzarote habían estado en goce, siempre que no causen daños ni perjuicios a los plantíos, aguadas u otros objetos, siendo cláusula precisa del arrendamiento el abono de las bienhechurías, en el caso de que se rescinda el contrato vencido el primer período y no renovándose por otro término mayor o igual a aquel a gusto de los contrayentes, pues dado este ensanche, dichas bienhechurías quedaran a beneficio de la localidad, debiendo ser las de más entidad para el riego de los nopales. En consideración, pues, del desprendimiento que hace mi podermandante del valor de dichas obras en el caso ya estipulado, es de esperar en justicia y así se solicita, que al renovar el contrato, fenecido el primer periodo, u otros sucesivos, no se aumente la suma por la cual queda hecho desde el principio el arrendamiento. También ofrece y promete mi podermandante que todos los operarios que necesite para el cultivo y demás trabajos anexos han de ser de esta isla, o de las otras de esta provincia en el caso de no haberlos aquí, exceptuándose de esta condición la parte de domésticos que necesitare para el servicio de su casa y familia. Por tanto: Suplica a V. que en consideración a las grandes ventajas que van a responder a estos naturales con la empresa indicada por razón de los grandes capitales que han de invertirse y circular en necesidad de la misma, se sirva de contribuir a que se acceda a la solicitud, avisándome la decisión que se tome, para en el caso de ser contrario a los deseos del Sr. D. Eduardo Belknap, procurar el arriendo de terrenos en otro punto de estas Yslas que le han sido indicados como muy apropiados, y con la ventaja de agua para el riego, según me tiene encargado”.
La Corporación acordó, a pesar de la ausencia de la mayor parte de sus miembros, no aprobar tal petición
“… por la razón de que desde tiempo inmemorial el Islote de La Graciosa pertenece exclusivamente a los vecinos de esta Isla para el común aprovechamiento de los mismos, de cuyo derecho ningún Ayuntamiento, ni autoridad alguna puede privarles”.
Esta petición constituía un verdadero ataque a los principios básicos de la “propiedad comunal”. Por una parte, es cierto, el Cabildo podía arrendar las tierras, dedicando sus beneficios al común, característica de los bienes de propios. Pero, por otra, se entregaba a un extraño las tierras para plantarla de nopales, contraviniendo la costumbre tradicional de dedicar aquellos a los pastos, a pesar de que la solicitud aceptaba todos los usos tradicionales en la explotación de los restantes recursos naturales de la isla (pesca, caza de conejos y pardelas … ) con tal de que no afectasen a los cultivos. Todo ello mostraba que en situación de multirrecursos naturales, la explotación de éstos presentaba una cierta articulación como un sistema, pues dejando aparte la pesca y la caza de las pardelas, el resto constituía un verdadero sistema, afectando la explotación de unos la viabilidad de los otros. Por otra parte, sin duda, la introducción del nopal y del sistema asalariado privaba a los ganaderos y especialmente a los más pobres de un recurso básico para su subsistencia, generando además una población estable en la isla. En relación con esto se encuentra, sin duda, la reafirmación de la Junta Administrativa y de su Reglamento en 1871 (Archivo Histórico de Teguise).
No obstante, esto no impidió que en las costas se instalase una factoría para la pesca, secado y salazón. El primer caso, como hemos indicado más arriba, es la petición de Rafael Cappa y Maqueda, quien obtiene una Real Concesión de 17 de Abril de 1861 para emprender la pesca a gran escala en los mares de las Islas Canarias y costa de África. Esta concesión llevaba anexa el usufructo de una parte de la isla para establecer los edificios destinados a salar y curar el pescado. En octubre de 1861, la Junta Administrativa indica al apoderado de la empresa que notifique el Reglamento del Islote a los súbditos extranjeros asentados en la isla de La Graciosa, a fin de evitar conflictos y eventuales responsabilidades. La empresa en 1865 ya había construído casas, almacenes y otros útiles indispensables para el servicio y buen desempeño de la misma, si bien por esta fecha abandonan la explotación de la misma. No deja de ser significativo que tanto la petición de Belknap como la de Cappa fuera realizada a través del Vicecónsul Británico en Arrecife. En 1868 se le autorizó a Doña Francisca Gascón para plantear un establecimiento de salazón en la isla y embarcar maestros extranjeros en los buques pescadores. Según Silva Ferro, la concesión caducó dado que en la autorización no se designaba el plano de trozo de playa que deseaba utilizar y porque, como mujer, carecía de los conocimientos prácticos en la pesca, las embarcaciones, la marinería… D. Ramón de Silva Ferro (1875: 136) solicita del Almirantazgo el 9 de octubre de 1871 una concesión de terrenos en La Graciosa con objeto de llevar adelante la empresa de pescar en la Costa de África. No pudiendo realizar la empresa obtiene una nueva concesión en 1876 y una prórroga en 1879, constituyendo en 1880 las Pesquerías Canario-Africanas S. A. con 26 accionistas peninsulares que se repartían 1000 acciones de 500 pesetas cada una. El proyecto comprendía la compra en Inglaterra de 8 buques de vela de 40 a 50 Tms. cada uno, más 8 de vapor del mismo tonelaje, que hicieran las funciones de barcos nodriza, traslado del pescado hasta La Graciosa, y eventual remolque. El personal de la factoría lo estimaba así: 1 director de la factoría, 1 administrador, 1 capitán de pesca y marinería, 2 dependientes de escritorio, 1 contramaestre, 4 maestros de salazón, 1 maestro en reparación de redes, 1 maestro tonelero, 1 maestro carpintero, 1 maestro calafate, 2 almaceneros y estibadores, 8 operarios en redes, 8 operarios toneleros y 50 operarios, hombres, mujeres y niños. Un total de 82 personas. Se eligió un terreno en la parte oriental de la isla “que forma el canal del Río, y que es el más accesible, más llano y mejor situado bajo el punto de vista hidrográfico, para que los buques de la empresa fondeasen en las cercanías, y también para construir un pequeño muelle, en caso de necesidad, para facilitar el tráfico”. Con fecha de 5 de junio de 1881, se reúne la Junta Administrativa a fin de analizar dicha concesión, resolviendo que
“… mirando que las ventajas que de la mencionada concesión pueda reportar esta isla, siempre que tenga debido cumplimiento su objeto, compensaran sin duda y quizás con exceso los perjuicios, que puedan originar, por unanimidad acuerdan que se esta en el caso de ocurrir al expresado Gobierno superior por medio de una reverente y sentida exposición, con el fin de que se digne adicionar la antes citada Real Orden, con la condición expresa y terminante de que el concesionario sea obligado a respetar y observar con puntualidad y exactitud los preceptos todos del antedicho Reglamento y demás medidas reglamentarias, que por la repetida Junta administrativa se hayan tomado respecto de aquel referido territorio, sujetándose a las penas allí establecidas y a los efectos ulteriores que procedan y reconociendo la autoridad y facultad de esta propia Junta representativa al mismo tiempo de los derechos ya mencionados que pertenecen a estos habitantes sobre aquel islote, debiendo acompañar a dicha instancia copia autorizada de los expresados reglamentos y medidas reglamentarias acordadas”.
Pero la experiencia fracasó en el contexto de recesión del Imperio Español, pero también posiblemente debido a la escasez de agua, y sobre todo a que la especie similar al bacalao (brota, curvina, cherne…), al no tener el mismo nivel de grasa, se pudría fácilmente a pesar de la salazón. En 1884, cuando muere Silva Ferro en el abordaje del bergantín “Pelayo”, ya ha desaparecido la Compañía Canario-Africana, que había obtenido una concesión por 90 años. El 23 de agosto de 1899 se edita la Orden Real declarando caduca la concesión a Silva y a la Compañía. El 5 de enero de 1901 D. Rafael Fernández de la Guerra y Noda obtiene una nueva concesión para una factoría de conservas y secado de pescado.
Como podemos apreciar, todas las concesiones solicitadas hacían referencia a playas o marismas de libre disposición, obteniéndose del Gobierno Español a través del Ministerio de Marina. En tanto estas concesiones eran obtenidas de una instancia superior, y sobre terrenos de la isla de libre competencia del Estado, se salvaba las posibles objeciones que la Junta Administrativa y el Reglamento hablan instituido. Pero es a través de estas factorías como comienzan a aparecer cambios internos en el dominio útil del suelo insular. Las factorías traen aparejado el asentamiento de población fija en la isla, y es partir del fracaso de aquellas como se crean las condiciones para acceder a terrenos agrícolas espacio adentro de la isla, y en beneficio ahora de los habitantes de La Graciosa, y no de los vecinos de Lanzarote, como sucedía antaño. La Junta administrativa, en la que ya en 1877 existía un representante de la isla de La Graciosa (D. Manuel de Paiz) siguió funcionando hasta principios del siglo XX. Los últimos documentos que se conservan respecto a ella no van más allá de 1906, fecha a partir de la cual el ayuntamiento de Teguise pasa a ocuparse en solitario de su funcionamiento. Desde los primeros decenios del siglo XX, la pedanía de La Graciosa enviaba su representante a las salas capitulares de Teguise.
La segunda mitad del siglo XIX mostró una vez más el interés geopolítico y económico de La Graciosa, no ya como antaño para la expansión y colonización del archipiélago, sino desde una perspectiva regional, por su cercanía a Europa, a África y a sus pesquerías. Un ejemplo de ello, es el interés de los americanos, en 1873, por comprar La Graciosa en 20 millones de reales vellón, con el propósito de fundar un establecimiento de preparación y salazón del pescado. Asimismo, en 1893 un rico capitalista norteamericano pretende de nuevo la sesión de la Graciosa.
Como indica en su obra Silva Ferro (1875: 128-129), después de la Paz de Tetuán se celebró un Tratado de comercio con el Emperador de Marruecos con fecha de 20 de noviembre de 1861, ratificado el 20 de marzo de 1862, por el que se confirmaba para los españoles el derecho de pescar en las costas africanas pertenecientes a Marruecos, que alcanzaban hasta Cabo Juby, excluyendo por tanto las de pescar hasta Cabo Blanco en la costa del desierto del Sáhara. Los españoles hablan perdido los derechos ganados por Carlos V, a pescar en Túnez y Terranova. De este modo se avivan desde esa época los intereses por La Graciosa en el contexto geopolítico.
HACIA LA CREACIÓN DE COLONIAS AGRÍCOLAS
La continuidad de los intereses pesqueros en La Graciosa y el crack de la cochinilla, que tuvo un efecto devastador en Lanzarote, generando uno de los mayores procesos migratorios a América de su historia insular, favorecieron el asentamiento permanente en el denominado barrio de La Sociedad y en Caleta del Sebo de una parte de la población contratada por Silva Ferro, a quien su apoderado años después de su muerte, al liquidar la empresa, donó sus instalaciones, entre los que se hallaba un aljibe. En abril de 1906 se indica que el encargado del aljibe, denominado La Sociedad, no permita en los sucesivo extraer de la isla más de dos garrafones de agua o catorce cuartillos diarios..Más tarde en 1938 el aljibe de La Sociedad debía encontrarse en estado ruinoso, porque a José Hernández Luzardo, vecino residente en La Graciosa, se le da autorización para reedificar y disfrutar por 5 años de dicho aljibe con la condición de proporcionar el agua necesaria a los alumnos de la escuela, al tiempo de las horas de clase, así como a cualquier persona que por asuntos de la corporación municipal tuviera que trasladarse a la isla de La Graciosa.
En 1910, según el Nomenclátor del I.N.E, existían ya en La Graciosa un total de población de 169 habitantes de hecho y 180 de derecho, ocupando un total de 23 chozas y 5 casas de pescadores. Si bien se han perdido los padrones de esa época, según la tradición oral y el trabajo de reconstrucción genealógica, sus primeros habitantes fueron siete familias (Betancor, Álvarez, Batista, González, Hernández, Morales y Páez) y procedían de la Villa de Teguise y Haría (Arrieta). Ellos constituyeron la base de la población actual graciosera, a los que se les añadieron nuevas familias (Toledo, Guadalupe, Romero, Martín…) procedentes de Arrecife. Se importaron camellos de Lanzarote y África, que servían de animales de carga (en las labores de construcción) y de transporte. Entre 1900 y 1918 abundan los decretos relativos a sacar los camellos de las aguadas e incluso de la isla, manteniéndolos cerca del poblado o en las gañanías construidas ex-profeso para ellos. Se mantenía, por tanto, el aprovechamiento comunal de una isla de propios mediante la ganadería, la caza de pardelas y conejos, la recolección de cosco y mariscos, y la pesca.
El asentamiento permanente desde finales del siglo XIX creó la necesidad de resolver el dilema de producir en La Graciosa o importar desde fuera el componente calórico de carácter agrícola necesario para la dieta alimenticia (papa, verduras, granos), necesidad agravada con el aislamiento intermitente debido al estado de la mar en invierno. El componente proteínico quedaba asegurado por la pesca y el jareado en seco del pescado, por las cabras que cuidaba en común un pastor, y las aves de corral que se mantenían con los desperdicios de la comida y los alrededores de las casas. La situación debía ser inestable y difícil. Entidades culturales de Arrecife y administrativas de la isla solicitaban equipamientos mínimos para La Graciosa (cementerio, escuela e iglesia) en 1919. Por otra parte comienza el litigio sobre la propiedad de la isla, que a partir de 1812 había quedado anexionada al municipio de Teguise, cuando en 1919 “la Dirección General de Propiedades e Impuestos solicita de la Delegación de Hacienda de Tenerife la confirmación de si los terrenos de La Graciosa son propiedad del Estado y, en caso de ser así, se incaute de ellos la administración” (Hernández Delgado 1989). En 1930, el Ayuntamiento de Teguise contesta indicando que desde tiempo inmemorial fue “un bien de propio, de aprovechamiento comunal”. Tales solicitudes parecen tener relación con la aparición de solicitudes para la creación de colonias agrícolas. Así el 15 de junio de 1900 Antonio Franquis Socas, de Haría, solicita al “gobierno de su Majestad” fundar dos colonias en La Graciosa en:
“… los terrenos que confinan por el naciente el mar, o más bien dicho arenales inmediatos a la zona marítima; por poniente los terrenos que lindan con la expresada zona; por el norte las faldas de la Montaña denominada Bermeja y arenales, y por el sur las faldas también de las montañas denominadas Mojón, Agujas y Agujas Pequeñas, cuyo trozo de tierra mide aproximadamente 400 hectáreas y en la que, haciendo los trabajos necesarios, por hallarse baldío y erial en la actualidad… construyendo vallas para impedir que el ganado cabrio que suelen poner allí pueda pastar libremente sin causar daño en los plantíos que se hagan…”
Antes de dirigirse al Gobierno, Antonio Franchy Socas solicita el parecer de la Junta Administrativa, que contesta revocando y anulando una actitud de apoyo a la solicitud en sesión anterior. Es interesante anotar la contraargumentación del solicitante, un mes después de recibir la negación de su petición:
“El movimiento colonial iniciado últimamente en nuestra Nación, que como se sabe va en aumento después de la pérdida que desgraciadamente hemos sufrido de nuestras posesiones de la América, hicieron concebir al exponente el proyecto de colonizar una pequeña parte de los terrenos baldíos y desiertos de la mencionada isla; pero atendiendo siempre a no menoscabar o perjudicar los intereses de los ganaderos, limitó su pretención a pequeñas dimensiones, puesto que aquella se compone de 27Kms. cuadrados y lo solicitado apenas llega a 3,5 kms, dejando fuera los abrevaderos del ganado.
La isla Graciosa está declarada como bienes de propios y, como sabemos que estos no pueden existir después de las Leyes de Desamortización, claro está que la misma está incluida en los Bienes Nacionales, como lo justifican las concesiones que el Gobierno ha hecho en ella a dos sociedades industriales; y como tales bienes, según la ley que hoy rige, debe publicarse en el Boletín de Venta de Bienes Nacionales para su enajenación en pública subasta. Haciéndose cargo de lo expuesto, esa Junta debe comprender que la repetida isla está a merced de cualquier ciudadano español, que quiera solicitar la creación en ella de colonias agrícolas, que tal vez, con menos consideración hacia los ganaderos que el exponente, pida mucha mayor cantidad de terreno y sin las condiciones de armar vallados a que el se ha comprometido.
Srs. Comisionados y ganaderos convocados, permitidme que os ruegue os fijéis en las razones que quedan expuestas, y que atendais a que no solicito de los 27 Kms. cuadrados más que tres y medio para la agricultura, dejando a la ganadería veinte y tres y medio; y que en esos tres y medio Kms. hallaran quince o veinte familias de labradores pobres el sostenimiento, acreciendo a la vez con su trabajo la producción agrícola de esta isla querida por todos sus habitantes…”
Este proyecto pretendía ser compatible con el aprovechamiento pecuario de los pastos de La Graciosa. No obstante, se equivocaba al situar La Graciosa dentro de los Bienes alienables por pública subasta. El 23 de septiembre de 1913 se plantea de nuevo la creación de colonias agricolas, argumentándolas en este caso no por efecto de pérdida de las colonias, sino como una forma de contener la emigración al extranjero de familias del ayuntamiento de Teguise. Para ello se acogen a la Ley de 30 de agosto de 1907 en la que se persigue gí arraigar en la Nación a las familias de medios de trabajo o de capital para subvenir a las necesidades de la vida, disminuir la emigración, poblar el campo y cultivar tierra inculta o deficitariamente explotada”.
Se solicitó para ello al Ministro de Fomento el arriendo por 40 años del mencionado islote de la Graciosa, abonando al Estado un canon anual de 1600 pts. entre las corporaciones municipales de Haría y Teguise,
“… únicas jurisdicciones que tienen relación de intereses con la isla Graciosa cuyo territorio administrativamente depende de este municipio de Teguise de donde son vecinos, según el Nomenclator de Canarias publicado por el Instituto Geográfico y Estadístico, los habitantes que se buscan la vida en la repetida isla desierta…”
Ante la negativa de la Junta Central de Colonización y Repoblación interior, el Ayuntamiento de Teguise cede 1.000 has de terreno en La Graciosa para dicho proyecto, incorporando un perito al mismo. En 1919 el ayuntamiento de Teguise eleva sus quejas a dicha Junta a la vez que solicita se haga un nuevo estudio de colonización.
Desde estas fechas, el Ayuntamiento de Teguise al que ha sido adscrito el islote plantea el tema de la colonización y la concesión del aprovechamiento como algo que sólo le compete a ella. Esto es el preludio de la división actual de competencias, en las que el terreno ocupado por el pueblo de la Graciosa, excepto las costas, pertenece a la jurisdicción del Ayuntamiento y a partir de unos mojones es de competencia del Estado. Es por ello que en 1906 se prohíbe construir una caseta de baños en Pedro Barba, por parte del Ministerio de Marina o que en 1924 se adquieran 20 pipas de agua para la Escuela Nacional de la isla de la Graciosa, aprovechando el aljibe de la antigua Sociedad para proveer a la Escuela, “toda vez que dicho aljibe esta enclavado en terreno de dominio público cuya administración esta a cargo del Ayuntamiento”. Es éste, por tanto, el momento en que los restantes ayuntamientos de la isla de Lanzarote comienzan a perder su acceso a la isla de La Graciosa, pasando la administración del Cabildo y de la Junta a la corporación municipal del Ayuntamiento y Villa de Teguise. Esta constituirá el primer paso en la gran ruptura de los bienes de propios. En el último caso, la petición de colonia agrícola es efectuada por la misma entidad pública administradora de La Graciosa, no por un particular…
LA PARCELACIÓN DE LA GRACIOSA
Los vecinos de La Graciosa, encabezados por D. José Toledo, solicitan al director del Instituto de Reforma Agraria la sesión de los 6.000 metros cuadrados, que integran la isla, con el fin de parcelarla entre todos sus habitantes. En Enero de 1935 se le contesta que:
“Resultando: Que según manifiestan en su instancia dicha isla perteneció al Marquesado de Santa Coloma hasta mediados del siglo XIX en que por sus titulares fue cedida al Ayuntamiento de Teguise y
Considerando: Que la isla de referencia forma parte del PATRIMONIO MUNICIPAL y que por su naturaleza está comprendida dentro del concepto de BIENES RUSTICOS MUNICIPALES a los que declara INALIENABLES la BASE VEINTE de la Ley” de Reforma Agraria, esta DIRECCION GENERAL les comunica que los seis mil metros cuadrados que solicitan en su instancia puede entregárselos el Ayuntamiento de Teguise en ARRENDAMIENTO TEMPORAL o en cualquier otra forma que la Entidad municipal estipule con los vecinos de La Graciosa pero NUNCA CEDERLOS EN PROPIEDAD por impedirlo la citada BASE de la Ley de Reforma Agraria”.
En 20 de Mayo de 1935, se lo comunica el Alcalde del Ayuntamiento de la Villa a los vecinos de La Graciosa. Como se puede apreciar, los datos históricos son falsos, pues el Marquesado cedió al Cabildo, no al Ayuntamiento, el dominio útil, y mucho antes del siglo XIX. La apropiación y administración por parte del Ayuntamiento era ya un hecho de facto. La Guerra Civil no paralizó las gestiones, pues el 25 de julio de 1937 la Corporación Municipal de Teguise con un solo voto en contra:
“… acuerda que rápidamente se instruya el oportuno expediente para proceder al arrendamiento por parcelación de los terrenos del islote. El informe de la Comisión dictamina que la isla cuenta con una tercera parte de su superficie total que no es susceptible de cultivo por hallarse muy cargada de arena (la superficie del islote es aproximadamente de 4.500 has). La parte sobrante podrá arrendarse con éxito” (Hernández Delgado 1989).
La corporación se basaba en la necesidad de buscar fuentes de ingreso que incrementaran la economía de este Ayuntamiento y:
“… cumpliendo con los postulados de la Nueva España que encamina los esfuerzos a conseguir el engrandecimiento de la agricultura, base de la prosperidad de la patria, y teniendo en cuenta que en la isla de La Graciosa existen vastas zonas de terreno susceptibles de aprovechamiento agrícola, cuya roturación sería beneficiosa a este Ayuntamiento, se acuerda por mayoría con el voto en contra de D. Marcial Machín González, que rápidamente se instruya el oportuno expediente, para proceder al arrendamiento por parcelación de los terrenos de dicha isla, formulándose la correspondiente ordenanza” (Libro de Actas, Ay. Teguise).
Este hecho desarrolla una fuerte conciencia de identidad en los habitantes de La Graciosa, que comienzan a prohibir la instalación y actividades de los ganaderos en dicha isla. Un caso es el de Juan Curbelo Barreto, soltero, que desea construir un aljibe, concedido por el ayuntamiento el 30 de octubre de 1937, al lado de la Montaña del Mojón, para recoger las aguas pluviales, sobrantes de la Mareta de dicha isla, con el fin de dar agua al ganado y favorecer en caso de escasez de agua a los habitantes de la misma, y una casa del pastor en época de destete”. Como indicaba el solicitante, los gracioseros comenzaban a actuar como si la isla fuera suya, porque “por la forma de expresarse parece que es de su propiedad”. El interesado recurre, sin éxito, sin duda debido a que se hallaba avanzada la parcelación de La Graciosa, que afectaba a dicha zona.
Asimismo, con fecha de 30 de octubre de 1938, cinco vecinos en nombre de todos los de la Graciosa (Jorge Toledo Betancor, Pedro Toledo Glez, Marcos Romero de Páez, Pedro Betancort González, José Morales Díaz) presentan recurso a la concesión hecha por la Alcaldía de Teguise:
“… a José Hernández Luzardo de la explotación de un aljibe situado en dicha isla, de unas 200 pipas, por término de nueve años, cuyo depósito de aguas siempre ha sido aprovechado por todos los vecinos para usos domésticos, y fue cedido hace años para aprovechamiento del común a todos los residentes en dicha isla por D. Manuel de Páez, y no es justo que se haga esa cesión al Hernández Luzardo para que obtenga un lucro vendiendo el agua pluvial a los demás vecinos, pues todos los demás estamos dispuestos a repararlo o componerlo en el plazo que se señale y que se tenga la distribución del agua en época de escasez, por las normas que dicte la alcaldía. Además el acuerdo de doce de Junio es ¡legal, porque ya se trate de bienes de propios o comunales, no está autorizada la Corporación para ceder su uso y aprovechamiento a terceras personas, sin previo concurso u concesión administrativa con todos los recursos y trámites legales”.
Los vecinos de La Graciosa se dedicaban a la pesca tanto en África (especialmente, Cabo Blanco) como en el archipiélago Chinijo y en las costas de Lanzarote. Numerosos intermediarios, extranjeros y peninsulares radicados en La Graciosa trabajaban para empresas que se habian asentado en Gran Canaria y Lanzarote, entre ellos los Lamberti. En 1936 los gracioseros “echan el atún fresco y salpreso” para la compañía LLoret Llinares.
Con fecha de 6 de julio de 1941, la corporación municipal de Teguise decide otorgar en arrendamiento por nueve años una parte de La Graciosa a las familias que habitan en ella,
“… que no tienen otros medios de subsistencia que el producto de la pesca… para que puedan dedicarla al cultivo, dejando la otra parte para la cuida de los ganados, siendo condición que los arrendatarios no puedan sin la autorización de este Ayuntamiento subarrendarla a otra persona… Se hace constar que el sobrante de los terrenos que se dediquen al cultivo que no sea arrendado por los vecinos residentes en dicha isla pueden arrendarse a otros vecinos de esta Villa… Se acuerda asimismo que de este acuerdo se de cuenta al Excmo Señor Gobernador Civil y al Jefe del Distrito Forestal de la Provincia. Queda prohibida la introducción de cualquier clase de ganados en la Isla de La Graciosa sin que sus dueños exhiban autorización de esta Alcaldía” (Actas de Ayunt. Teguise).
Según la Comisión creada al efecto la superficie de la isla era de 4.500 has, decidiendo que una tercera parte de la misma, desde La Caleta del Sebo, en dirección a la Montaña de El Mojón y de esta a la Playa llamada de… línea recta a la playa baja llamada La Carrera al norte de la Montaña Amarilla, debido a hallarse muy cargada de arena no era susceptible de cultivo pero sí de apacentar ganados, quedara para los ganados, destinando el resto para cultivos. Los vecinos residentes en dicha isla debían pagar 10 pts. por hectárea y año, perdonando la primera anualidad, y trascurridos los 9 años y visto el resultado, el Ayuntamiento acordaría el importe del arrendamiento, concediendo preferencia a los que roturarán las parcelas o a sus familiares legítimos.
No obstante lo dicho más arriba, es en 1943 cuando se arriendan las parcelas para roturación y laboreo con preferencia entre los vecinos habitantes en la isla de La Graciosa. Se trataba de una zona de terreno susceptible de aprovechamiento agrícola, reservando la extensión que se considerara necesaria para pastoreo de ganados y aprovechamiento de leñas. Las parcelas fueron perfectamente deslindadas y numeradas, no devengando canon alguno durante cinco años, transcurridos los cuales debía abonarse el que señalara la corporación, que nunca excedería de 25 pts. por cada hectárea ya cultivada. Los contratos definitivamente eran renovados cada cinco años. La distribución de las parcelas se hizo por sorteo público, presidido por el alcalde, formalizando a continuación los contratos de arrendamiento. Los gastos de aparcelamiento eran a cuenta de los arrendatarios. En caso de no querer continuar el arrendamiento, el arrendatario debía solicitar la rescisión no teniendo derecho a indemnización por los trabajos realizados. Rescindido este se dará preferencia en un nuevo arrendamiento a los familiares, sin tener que abonar cantidad alguna por los trabajos que han sido realizados en las parcelas. Si un arrendatario dejase transcurrir tres años sin realizar cultivo perdía todo derecho, sin retribución alguna.
En el expediente del 16 de octubre de 1944 aparecen un total de 90 cabezas de familia. No obstante, el 12 de noviembre de 1944 se hicieron tres polígonos, con 67 parcelas cada uno, recibiendo cada cabeza de familia tres parcelas, una en cada polígono. En caso de fallecimiento de alguno de los arrendatarios estando en vigencia el contrato, la parcela adjudicada la podían disfrutar sus descendientes o herederos legales. Un polígono comprendía la zona de La Bica, Bajío Chico y la Hoya del Bajío, Las Esparragueras, el Llano de la Mareta. Otro en torno a la Montaña y Caldera de las Agujas, y Agujas Chicas. Y el último en La Portuguesa, Hoya de la Playa, sobre el Lomo del Burro y la Hoya del Vallichuelo. Todas eran verificadas en un plano, hecho al efecto.
Desde 1943 se interesa por el proceso de adjudicación el Capitán General del Mando Económico de Canarias, García Escámez. Este acoge la isla y comienza a proveerla de la infraestructura precisa: una aguada central entre las Montañas del Mojón y de Las Agujas para el regadío, tres aguadas o depósitos de agua y la compra de otro en Caleta del Sebo, el cementerio, la iglesia, una escuela, y un pequeño muelle inaugurado en 1945. En Pedro Barba, dotado de menos población, se construyó solo un aljibe. Se entregaron herramientas de labranza y cuatro camellos para los trabajos agrícolas. Como presidente de la Comisión encargada de la administración de las obras se encontraba el Alcalde Pedáneo de La Graciosa, D. Jorge Toledo Betancor, encargado a su vez en los años siguientes de distribuir parcelas a los vecinos para el desarrollo urbano de la isla.
En 1944 se inscriben en Registro de la Propiedad 3.000 metros cuadrados por una parte y 2.000 metros cuadrados por otra. En 1952 se realiza otra inscripción de 4.000 metros cuadrados. Ello era debido a que se precisaba la construcción de bloques de casas protegidas para los pescadores sin vivienda. Por ello se cede al Instituto Social de la Marina, dependiente del Ministerio de Trabajo 7.000 metros cuadrados para la construcción de 32 viviendas y un dispensario.
Como es de suponer todo este proceso atrajo a nuevos vecinos a la isla, creándose a finales de la década de los treinta un nuevo caserío en Pedro Barba, con un total de 26 casas y un total de 93 habitantes. La población de la isla que se había doblado con 375 habitantes en 20 años, sólo en 10 años alcanzó un total de 516, aumentando en 1950 basta 584, y alcanzando los 680 habitantes de hecho en 1960, que residían en las 124 viviendas de los núcleos de Caleta del Sebo y Pedro Barba. Este último caserío se mantuvo con una misma población hasta finales de los años sesenta, fecha en que comenzó a trasladarse a Caleta del Sebo, vendiendo sus casas en 1973 a un grupo de personas (médicos y abogados) de Las Palmas, que habiéndolas remozado las utilizan como residencia secundaria y turística durante el verano.
El crecimiento poblacional forzará a partir de esta última década la ecología de la isla, pues se llevó a cabo una quema masiva de matos para la obtención de cal para la construcción. Entre 1940 y 1950 son numerosas las multas por este hecho. Ello generó una vez más el avance de las dunas de arenas, anegando los canales que acogían el agua de lluvia y escorrentía para las aguadas de Caleta del Sebo que fueron construidas, en la década de los cincuenta. A finales de esta década la flota graciosera de altura había aumentado, siendo la más importante de Lanzarote, pescando en mareas de 40 o 50 días durante nueve meses al año en las costas de África (Cabo Blanco). Se comienzan a realizar viajes de abastecimiento y transporte entre Lanzarote y La Graciosa en una pequeña falúa. Hacia 1960 ya había en La Graciosa un jeep, un camión y una pequeña fábrica de bloques, propiedad todo ello de Jorge Toledo Betancor, alcalde pedáneo de la isla. El proceso de acumulación y crecimiento económico de La Graciosa tenia lugar a través del transporte, el comercio, los servicios y la pesca en África.
En 1963 se reproduce el litigio sobre la propiedad de La Graciosa. El 22 de Agosto de este año el Ministerio de Turismo presenta un proyecto de desarrollo turístico de la isla y solicita documentación registral de aquella. La Corporación Municipal se niega a ceder La Graciosa, pero la isla pasa a ser competencia del Ministerio de Información y Turismo, a excepción de los terrenos construidos y una zona de prudente expansión para los habitantes de la isla. El proyecto turístico nunca se llevaría a cabo y la isla pasará pocos años después de manos de aquel ministerio al de Hacienda.
A partir de los años cuarenta se produjeron, por tanto, grandes cambios desde la perspectiva de la propiedad pública de la Graciosa. Primeramente, la administración pasó del Cabildo al Ayuntamiento de Teguise, dejando al resto de los municipios de Lanzarote sin acceso real al islote. Por otra parte, se roturan parcelas para el aprovechamiento agrícola y se delimitan zonas para los ganados, pastoreados por un gañán. Las primeras pasan a ser de dominio útil de los vecinos de la isla, siendo inscritas en el Registro de la Propiedad. No han sido enajenadas al Estado o Municipio. No obstante, se transmiten por herencia de padres a hijos, estando prohibido arrendarlas o venderlas, quedando en el último caso dicho acto automáticamente sin efecto.
Aunque los terrenos no parcelados podían ser puestos en arrendamiento por parte de la Corporación Municipal, esto no se produjo, apareciendo los gracioseros como celosos guardadores de lo que consideraban ya como su propiedad. Sin duda, la ruptura de los niveles de competencia, en lo que a la administración se refiere, se produjo aprovechando la ideología de la colonización, por una parte; la existencia de población asentada desde finales del siglo pasado en Caleta del Sebo y el apoyo estatal que primero ofreció la Ley de Reforma Agraria en 1935 y posteriormente el Mando Económico, ante la situación de penuria económica y calórica de los pescadores de La Graciosa. Durante los años sesenta se consolida la situación económica y jurídica de la isla. Por un lado, tenemos los terrenos administrados por el municipio, a través del alcalde
miquelpaez
16:37 | 26 Mayo 2007 | Permalink
El tema de los solares en La Graciosa, igual que otros, parecen pertenecer a esa España profunda que a veces algunos por complejo o por lo que sea no quieren ver. Un lugar donde imperó el ordeno y mando y tu te callas porque yo lo digo nos dejó y nos sigue dejando secuelas irreparables para muchos. Quiero creer en la libre expresión y en que es posible “rectificar”. Me gustaría que se hiciese una investigación y que se enjuiciara legalmente el reparto desproporcionado de terreno en la isla.
derechos
18:56 | 26 Mayo 2007 | Permalink
¿Que derecho tenemos sobre ese terreno especulado, que se puede hacer, donde se debe dirigir uno en estos casos, con quien deberiamos hablar, y sobre todo con que porcentaje de solución contamos??¿¿Cual es la realidad de esos terrenos que se dejan para los jovenes??
Que verguenza, me siento estafado, durante años creyendo que la propiedad era del ayt , como han podido permitir esto. Bueno que esta locura no es de los ultimos 30 años será de antes
el maestro del bolg
21:14 | 26 Mayo 2007 | Permalink
Hielo en la cruz de mayo, siempre hacen daño.
gines
0:28 | 27 Mayo 2007 | Permalink
a través del alcalde Pedáneo de La Graciosa, para la expansión urbana. Por otro lado, la isla propiedad del Estado ha pasado de un ministerio a otro según los diferentes proyectos políticos y económicos del mismo. Hasta la entrega de las competencias a la Comunidad Autónoma, el Ministerio de Hacienda aparece como el administrador del resto de la isla, permitiendo el uso y usufructo de sus parcelas a los vecinos de la isla.
SUELO COLECTIVO Y PROPIEDAD PRIVADA DE INMUEBLES. LA GRACIOSA, PARQUE NATURAL
A principios de los años setenta se produce una fuerte crisis, debido a la pérdida de la pesca en África. Ello fuerza a emigrar a gran cantidad de gracioseros a Arrecife, reduciéndose sensiblemente la población, de tal modo que en 1981 solo aparecen censados, según el Nomenclátor del I.N.E., un total de 542 habitantes.
En 1977 se dispone de una potabilizadora y de la red eléctrica conectada por cable submarino con Lanzarote, con lo que se suaviza la situación en la isla. Las condiciones portuarias van mejorando y la escasa producción agraria puede ser salvada gracias a los enarenados. Aumentan los visitantes de otras islas. Se desarrolla la cadena de transportes, aumentando el tamaño y el número de barcos. El pueblo se embellece, pero está prohibido introducir camiones, coches etc… Las calles son de arena blanca sobre la arena roja propia de la isla. Las casas son de una planta, salvo excepciones. Todas tenían adosado un almacén para guardar barco y enseres de pesca. El patio interior, donde estaba el aljibe de las tradicionales casas gracioseras, es cerrado, recomponiendo las habitaciones o dedicando aquel a sala de estar. Así los vecinos han podido disponer de un espacio donde construir y alquilar sus apartamentos, de una o dos habitaciones. Esto indudablemente se produjo en los años sesenta, donde la cantidad de suelo destinado a un nuevo matrimonio no estaba estrictamente tasado.
A partir de los años ochenta ha quedado reglamentada la expansión urbana. Por una parte, los animales de corral o de cría han quedado situados a unos cien metros de la zona habitada, y en el limite provisional de expansión.
Las mujeres solo pueden solicitar su trozo de terreno para construir, cuando se vayan a casar con alguien no residente en la isla. Por el contrario, los hombres en edad de casarse, residentes en la isla, son los pueden solicitar una parcela de 200 metros cuadrados para construir su casa, en el marco del diseño urbano, planos de vivienda… que ha establecido el municipio de Teguise. No obstante, el hecho es que han sido registradas a nombre de personas no residentes en la isla y en la provincia y a extranjeros como propietarios de un total de 10 inmuebles. Esta situación se ha producido mediante un papel de venta de la casa, que ha sido construida con el dinero del comprador. Este fenómeno se ha producido tanto sobre solares como reedificando o remozando casas de los años cincuenta.
Al desaparecer la bloquera, el precio de transporte del material para edificar una casa se ha ido encareciendo, existiendo actualmente en la isla numerosos casos de viviendas donde conviven los padres con varios hijos casados y sus nietos. De ahí que los nuevos matrimonios deban permanecer en la casa de sus padres hasta poder terminar de construir su casa, lo cual a menudo se prolonga durante varios años. El alza de precios de estos materiales y de los alimentos es muy alto, por lo que muchos vecinos aprovechan sus salidas a Arrecife para hacer la compra del mes en los comercios de la ciudad o en el supermercado de la terminal de autobuses de aquella.
El desarrollo urbano ha supuesto la aparición de unos 30 apartamentos, 2 pensiones, un teleclub, un campo de fútbol y otro de fútbol sala, una pequeña discoteca, tres restaurantes, dos supermercados, un médico del I.S.M. y una farmacia, una carpintería de ribera, una panadería, tres bares-cafeterías y un videoclub. La Caja General de Ahorros paga a pensionistas e ingresa la mayor parte del dinero obtenido del alquiler de apartamentos y de la venta del pescado. Tres monjas de la Orden de Ntra. Señora de La Caridad atienden a la salud de los enfermos y ancianos.
En 1986 la Dirección General de Medio Ambiente culmina la elaboración del Plan de Uso y Gestión del Parque Natural de los Islotes, con un decreto (89/1986, de 9 de mayo) apoyándose en que
“… los habitantes de La Graciosa habían solicitado del Gobierno de Canarias la adopción de medidas precisas de defensa del medio ambiente compatibles con el mantenimiento de las actividades pesqueras tradicionales, con el ejercicio regular de los derechos privados existentes y con el disfrute de los elementos constitutivos del patrimonio natural presente en el ámbito protegible, con fines científicos, educativos y culturales”.
El parque natural abarca los islotes de Alegranza, Graciosa, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste y los Riscos de Famara en Lanzarote. Quedan afectadas al régimen de Parque Natural las masas de agua existentes entre islas e islotes, comprendidas en la delimitación de las aguas interiores del Archipiélago Canario, establecidas por el Real decreto 2510/77, de 5 de agosto (art. 29, párrafo 3).
Según el artículo tres, párrafo uno, se consideran valores naturales del Parque objeto de protección, el conjunto de los elementos de la gea (calderas, conos volcánicos, formaciones dunares, playas, acantilados, “jameos”…), flora (plantas de acantilados, vegetación dunar, algas marinas, vegetación de playas y arenales … ), fauna, tanto terrestre (especialmente aves que constituyan las colonias de cría en los islotes y riscos de Famara, micromamíferos y reptiles) como marina, y paisaje, restos arqueológicos (terrestres y submarinos) e históricos y demás elementos naturales y culturales (especialmente de arquitectura popular, molinos, aljibes … ) que existan en el ámbito del parque.
El decreto, asimismo, plantea que la Junta Rectora estará integrada, por una parte, por cuatro representantes del Gobierno Autónomo, de las Consejerías de Presidencia, Política Territorial, Agricultura, Ganadería y Pesca y Turismo y Transportes. Por otra parte, una representación del Cabildo de Lanzarote y dos de los municipios de Haría y Teguise. Asimismo, un representante de los grupos y asociaciones ecologistas canarias, otro de la Cofradía de Pescadores de San Gines, y otro de los propietarios y titulares de derechos reales en el interior del Parque. Por último, sólo dos representantes de La Graciosa: uno de la Cofradía de Pescadores, y otro representante de los vecinos, designado por el Presidente de la Junta Rectora.
Asimismo, a la Junta Rectora podrá incorporarse un representante de la Administración del Estado, si se considera conveniente para la mejor defensa de sus competencias e intereses específicos. El director-conservador del Parque actuará de Secretario, siendo designado el Presidente por el Consejo de Gobierno a propuesta conjunta de las Consejerías de Política Territorial y Agricultura, Ganadería y Pesca. Según la disposición adicional la Dirección General de Medio Ambiente redactará un Plan Especial de Protección, para prever entre otras cosas el suelo necesario para ubicar los equipamientos que precisare el Parque, así como la eventual expansión de los núcleos urbanos de Caleta del Sebo y Pedro Barba, en función de la dinámica urbanística que pudiera detectarse en el marco de los estudios de planeamiento.
La Consejería de Agricultura y Pesca del Gobierno Autónomo ha publicado recientemente un estudio (Bacallado al. 1992) sobre Reservas Marinas de Canarias, en el que de acuerdo con las características del Parque Natural recomiendan entre otras: la prohibición de la caza submarina y la pesca profesional con artes de red (excepto para la captura de la carnada) y trampas (nasa y tambor); la restricción de la pesca profesional a la modalidad del anzuelo (excepto palangre). Control exclusivo de las tallas mínimas de captura y extracción, con el establecimiento de vedas temporales y cupos de pesca para las especies que presenten un apreciable descenso en sus poblaciones, así como de la finalidad y métodos de obtención de carnada. Asimismo, aparecen como zonas de uso restringido los Islotes de Montaña Clara y Alegranza (y fondos adyacentes), prohibiéndose cualquier actividad pesquera deportiva, excepto el buceo científico y deportivo, quedando limitada la pesca profesional a la modalidad de anzuelo, excepto palangre. Como reserva integral quedan delimitados los Roques del Este y del Oeste, no permitiendo ninguna actividad pesquera y el fondeo de embarcaciones, excepto el buceo científico con algunas limitaciones. Es intención de la Secretaría General de Pesca del Gobierno Central el establecimiento de la reserva marina de los Islotes una vez aprobado el nuevo Decreto sobre Zonas de Protección y Regeneración de los Recursos del Litoral.
¿Cual va a ser el futuro de La Graciosa? El suelo público viene amenazado por proyectos múltiples de carácter turístico, tales como la construcción de un teleférico entre las islas de Lanzarote y La Graciosa. Por otra parte, la presencia y participación real de los vecinos en la administración y cuidado del Parque, o al menos en su isla, parece escaso, a pesar del fuerte interés e identidad de los gracioseros que se desarrolla en el verano con la avalancha turística que soporta. La preocupación de sus vecinos se centra en la gran cantidad de semanas de invierno, que deben permanecer en tierra sin poder faenar, llegando incluso a quedar incomunicados. Por otra parte, ante los problemas sanitarios, un helipuerto parece a todas luces necesario.
Los pescadores están de acuerdo en mantener El Río como reserva, sólo pescando a cordel, utilizar artes de enmalle sólo para obtener carnada, o echar un par de lances cuando se celebra alguna boda o durante las fiestas anuales de la Patrona la Virgen del Carmen para capturar el salmón, que será consumido comunalmente en la explanada marítima de la isla. Asimismo, están de acuerdo en elevar críticas relacionadas con la presencia de buques extranjeros ilegales o españoles que esquilman con artes prohibidas para la zona la fauna ictiológica del Parque. ¿Quién y cómo se va a garantizar que se impida el libre acceso en dicho territorio a flotas de afuera, mejor equipadas que la de La Graciosa?.
Sin embargo, la comunidad pesquera de dicha isla se presenta dividida en cuanto a las artes y amaños. Unos son partidarios exclusivos del anzuelo y de la caña, otros van a la nasa y al palangre. Esto ha generado la denominada “guerra de las nasa? entre las dos partes del vecindario. Según un acuerdo de la Cofradía de Pescadores de La Graciosa, en base a la Ley de Pesca de 1986, tan solo se permite echar 17 nasas y a una profundidad de 18 metros. Al parecer, algunos pescadores son acusados de incumplir dichas normas, y de generar una situación sin salida, esquilmando los fondos marinos. Los naseros indican que solo utilizan 17 nasas por barco, las fondean a más de 20 metros y realizan una veda voluntaria durante los meses de invierno (diciembre, enero, febrero y marzo). Asimismo, manifiestan que los que incumplen la normativa sobre tallas son los que trabajan a cordel, no a la nasa. No obstante, la preocupación aumenta debido a que se prevé un aumento de la nasa ante la caída de las capturas.
Estas disensiones presentan ante un recurso regulado estatalmente actitudes diferenciadas por parte del colectivo de vecinos de La Graciosa. Sólo si estos participan directamente en la gestión integral de los recursos del Parque Natural, éste no estará abocado a la depredación y agotamiento.
A MODO DE CONCLUSIONES
Primeramente, be pretendido a través de este texto mostrar la necesidad de incorporar las variaciones históricas de los derechos de acceso del común de los vecinos a los recursos de una isla. En una primera fase, estamos ante un colectivo insular que explota los recursos de otra isla, desierta y aislada, sobre todo para los vecinos que viven en el centro y sur de la isla de Lanzarote. La isla, durante este periodo, parece estructural mente dedicada a zona de reserva en los años secos y ante catástrofes ecológicas, y a paliar la situación de los sectores más pobres de la población. En una segunda fase, a partir de finales del siglo XIX, el asentamiento de una población de pescadores implicó un cambio estructural. Los vecinos de Lanzarote pierden progresivamente sus derechos, generándose una situación en que el dominio útil es prioritario, en un primer momento, y exclusivo después para la comunidad asentada en La Graciosa. Esto sólo fue posible dado que el asentamiento se produjo en tierras de gestión directa del Estado, es decir en las costas. En este sentido, la gestión concejil del Cabildo, en un principio, y de la Junta Administrativa, con representación paritaria de todas las Corporaciones Municipales a partir de la segunda mitad del siglo XIX, no entraba en contradicción con el Estado, excepto en aquellas ocasiones en que éste se arrogaba el derecho de otorgar concesiones que contravenían los usos y costumbres tradicionales, asociados al “aprovechamiento comunal” del conjunto o parte de los recursos naturales de la isla. No obstante, los “derechos de propios” del Concejo y de la Junta, que tenían una representación insular, comenzaron a ser gestionados sólo por la Corporación Municipal de Teguise que, apoyada por instancias estatales en el contexto de cambio político tras la Guerra Civil española, otorgó derecho exclusivo en la explotación agropecuaria de la isla a los residentes en ella. En este sentido, se produjo un proceso de cambio de nivel en la gestión de los recursos insulares, pasando de una gestión pública del aprovechamiento comunal por parte de todos los vecinos de la isla de Lanzarote a una gestión estatal, que delega en una corporación municipal. la inspección del dominio útil de los terrenos agrícolas para aprovechamiento familiar y de la expansión urbana de La Graciosa.
En segundo lugar, tanto la gestión como el “aprovechamiento” de estos recursos insulares muestra la importancia de utilizar un análisis “integrado”, puesto que estamos ante una situación de “multirrecursos en relación mutua”, de tal modo que el “aprovechamiento comunal” de unos incide en la viabilidad de los otros. Asimismo, en cierta medida, la gestión de La Graciosa es diferencial respecto a uno u otro recurso, pues bajo, la idea de “bien de propios” coexistía en la práctica hasta el siglo XIX el acceso restringido, a través del arrendamiento en pública subasta de los pastos, destinando sus beneficios al común, y el acceso regulado, no libre, y el disfrute individual, sólo para los vecinos de Lanzarote, de otros recursos, tales como los derivados de la pesca, el marisqueo, la caza de pardelas y conejos o la recolección y transformación del cosco y la barrilla. Tales accesos estaban relacionados con el papel que tales productos tuvieran en el mercado interno e incluso en la exportación. Tal fue el interés por la barrilla durante los siglos XVIII y XIX. En este sentido, incluso, quedaba regulada implícitamente la forma de aprovechamiento de las tierras de La Graciosa. Sólo era permitida la explotación ganadera, nunca la explotación agrícola. Ello era debido a que el sistema de gestión del ganado no era el pastoreo, sino la “suelta de ganado” no envasado, con periódicas ajuntas o apañadas. Con ello se impedía el acceso de capitales extranjeros en la explotación de la isla.
En tercer lugar, ¿por qué se consideró La Graciosa durante cinco siglos como bien de propios para aprovechamiento comunal? Su interés no deriva tanto de su abundancia de recursos, cuanto de constituir, como he indicado, una zona de reserva ante azares medioambientales, un medio de paliar el hambre y la incertidumbre de los sectores más pobres. No obstante, La Graciosa, a pesar de la escasez de sus recursos, fue objeto de asalto económico y político debido al papel que por su posición geográfica podía jugar en el contexto regional. En cierto modo, tras el litigio del Estado y sus diferentes ministerios por apropiarse de la isla en los últimos ciento cincuenta años, se esconde no tanto el interés turístico o la riqueza ecológica del Archipiélago Chinijo cuanto el papel geopolítico que, desde el siglo XVIII, se le otorgó. Por ello no se puede comprender la reproducción, el funcionamiento y los cambios en la gestión de un conjunto integrado de recursos naturales de una isla sin analizar no sólo la ecología humana de la misma, sino también la economía política de aquellos.
Por último, la decisión estatal de convertir el archipiélago y los riscos de Famara en Parque Natural abre la posibilidad de la puesta en práctica de diversas formas de cogestión o gestión comunal de sus recursos, si bien el articulado del decreto de constitución no abre excesivas esperanzas. Los habitantes de La Graciosa gozan en estos momentos de un fuerte sentimiento de identidad, a pesar de las diferencias de opinión y de los conflictos que existen entre sus habitantes. Sin duda, el éxito de la gestión de dicho Parque Natural pasa por tener en cuenta no sólo los -recursos naturales, sino también la participación activa de los seres humanos que han vivido y se han adaptado culturalmente al mismo en los últimos cien años.
NOTAS
1. Este trabajo ha sido posible mediante la concesión de un proyecto presentado a la Dirección General de Cultura del Gobierno Autónomo de Canarias. Quiero agradecer la ayuda inestimable de la archivera María Dolores Rodríguez Armas, y de D. Francisco Hernández Delgado, historiador local, que me cedió alguno de sus trabajos sobre la historia de La Graciosa. Y, por último, a Margarita y Agustina Páez Guadalupe, a María y Fernando Páez Betancor, a Sergio Páez, a Antonio Guadalupe y Juan Romero Quintero, a Marcos Álvarez… Todos ellos me ayudaron a comprender la pequeña e importante historia de La Graciosa.
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gines
0:29 | 27 Mayo 2007 | Permalink
lo siento pero falto este trocito
Javier Díaz Reixa
0:40 | 27 Mayo 2007 | Permalink
Tenemos problemas para gestionar esta página, sobre todo por la gran cantidad de comentarios que se han ido acumulando y por la gran extensión del texto que introdujo Ginés. Por eso nos vamos a ver obligados a cerrarla, de modo que sugiero a quienes estén interesados que copien ese texto y lo guarden en su ordenador si quieren conservarlo. Naturalmente, seguiremos hablando en este blog sobre la isla y sus problemas, y animamos a todos a seguir participando en los debates, porque se ha demostrado que son útiles.
En cualquier caso ese texto y otros de gran interés para la comunidad graciosera están en manos de la Asociación CULDECASE, que está creando una base de datos sobre la historia de la isla y otros asuntos de interés.
Contesto a “derechos”: lo mejor sería dirigirse al Delegado del Gobierno, que ya ha recibido información sobre el asunto, o al organismo autónomo Parques Nacionales, ya que antes dependía del Ministerio de Hacienda, pero actualmente ha sido afectado a dicho organismo, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente. Claro que lo mejor sería hablar primero y preparar una estrategia específica para tener alguna posibilidad de éxito.
La Opinión
0:55 | 27 Mayo 2007 | Permalink
No es la página lo que nos vemos obligados a cerrar, sino los comentarios (así que todos los textos quedan aquí para quien tenga interés), debido a que su número y la extensión del introducido por Ginés afectan a la base de datos que soporta estas páginas.