Manuel Mederos
[Canarias7, 17 de junio de 2007]
Creo que están más que analizadas las razones políticas por las que ha fracasado un pacto entre socialistas y nacionalistas, pero, a pesar de todo, algunos dirigentes nacionalistas han insistido en la idea de que el pacto ha fracasado por la fuerte personalidad de López Aguilar. La personalidad de los políticos siempre ha sido determinante en su gestión y en el análisis ha ocupado un lugar secundario frente a los intereses generales y las estrategias. En el caso de Aguilar, muchos sectores socialistas y de CC anteponen su personalidad a las estrategias y aseguran que ha sido Aguilar, y su peculiar forma de ser, la que ha impedido el pacto. Es más, se dice que si los negociadores fuesen Saavedra o Alemán, el pacto estaría firmado desde hace quince días.
Las dificultades de relación con Aguilar son una constante que los nacionalistas, dicen, advirtieron una vez que llegó a Canarias y comenzó su campaña política. Algunos destacados miembros de CC cuentan escabrosas anécdotas del trato recibido del ex ministro en conversaciones sostenidas en público y en privado. A lo largo de estos meses, y ya en la cercanía del tú a tú, se ha ido forjando la idea de que la personalidad de Aguilar, sus ideales, su forma de entender la política y hasta su forma de hablar, impedirían el entendimiento con los socialistas.
Y algo de eso hay, porque, por feo que parezca, la imposibilidad del pacto entre socialistas y nacionalistas no es sólo una cuestión de intereses y estrategias políticas; ha sido también, asombrosamente, una cuestión que excede los límites del simple entendimiento político. Coalición Canaria no soporta la personalidad de López Aguilar. No lo entienden, les repelen sus formas. Es un «extraño», un «malcriado», un «descarado», un político «muy peligroso». Los que lo han tratado en CC dicen que «degusta el insulto refinado», que es un «provocador» del sistema y de las personas. Afirman que su vida es una continua «sospecha» de todos los que le rodean.
Aguilar también es un misterio para sus interlocutores. Nadie lo conoce a fondo en el mundo político. Nunca deja ver con claridad qué es lo que piensa, usa un lenguaje críptico y como biombo de algunos «complejos» y sus ideas más íntimas son inescrutables. Lo acusan de «pitagorín», de «enterado»; de «repipi» de ciudad, de «niño bien que pasea por la izquierda».
Dicen en CC, y algunos miembros de su partido, que sus posiciones ideológicas son inamovibles, que no cede en sus planteamientos, que es un desestabilizador del sistema y que roza la radicalidad por la izquierda. Los más molestos con él repiten que es «inmisericorde» con sus enemigos políticos, que «insultan sus alardes de pureza», que es un «inadaptado político», un «justiciero sin causa», un «estatalista irredento». Es, en definitiva… un tío raro.
La personalidad de López Aguilar, al que no se le pueden atribuir todos los epítetos que de él repiten en Coalición Canaria y en su propio partido, ha sido determinante para que los nacionalistas no quisieran gobernar con él. Se trata de sensaciones, de fuertes sentimientos hacia un líder «extraño» que en la cercanía inspira desconfianza, pero que llega con su discurso de futuro e ilusión a las masas. En el tú a tú, muchos nacionalistas y militantes del PSOE se sienten incómodos. Un factor éste de la fuerte personalidad de Aguilar que los nacionalistas han usado inteligentemente, convirtiéndolo en un político intratable con el que no se puede hablar.
Al margen de su personalidad, en el fondo, Aguilar es percibido en política como una amenaza que rompe la estabilidad. Y lo es por el miedo que provoca su discurso con el que mueve masas y porque con él somete a un examen de pureza ideológica y ética a la política canaria, escrutinio éste que es poco soportable. Así, en CC, mirar a López Aguilar es ver venir al policía que te puede detener, al fiscal que te puede acusar, al juez que te pincha el teléfono y te puede llevar a la cárcel, al cura que te reprende porque has pecado, al profesor que tiene intención de machacarte en el examen…
De la misma manera que la altanería es un pecado que la política siempre ha castigado en Soria, en López Aguilar, sus contrincantes políticos han castigado los aires de grandeza ideológica y de gesta histórica con la que ha llegado a Canarias, irrumpiendo en el mundo que otros han construido, del que se sienten orgullosos y en el que todos no son malos ni corruptos por definición.
www.lanzalo.net
9:26 | 18 Junio 2007 | Permalink
Político intratable…
Creo que están más que analizadas las razones políticas por las que ha fracasado un pacto entre socialistas y nacionalistas, pero, a pesar de todo, algunos dirigentes nacionalistas han insistido en la idea de que el pacto ha fracasado por la fuerte …
Capitannombrete
9:31 | 18 Junio 2007 | Permalink
Todo lo que se ha dicho de Aguilar en este artículo, considerando que presume ser el punto de vista de Coalición Canaria, me parece absolutamente Positivo. Un tipo como Aguilar parece ser el coco para las maneras de obrar de coalición canaria. Puede, esa es la esperanza de muchos, espero, que si es verdad que este hombre es como le describen, el compadreo político se vea seriamente comprometido en la próxima legislatura, el obrar por narices y porque me conviene ahora y mañana ya veremos tendrá al menos que justificarse con alguna coherencia. ¡Habrá un poco más de política y un poco menos de caciquismo! Yo quiero creerlo así, veremos qué pasa.
chapapote
10:07 | 18 Junio 2007 | Permalink
Pues pa mí que Aguilar se ha demostrado como un campeón del compadreo político, dispuesto a traficar hasta con el Estatuto si le hacían presidente. Te parecerá poco compadreo político.