Lunes, 15 de Octubre de 2007

Las dudas del PSC

Manuel Mederos

[Canarias7, 14 de octubre de 2007]

Los socialistas canarios se disponen a dar un salto cualitativo en su formación con la convocatoria del congreso extraordinario que celebran el próximo fin de semana. La presencia de López Aguilar sigue moviendo los cimientos de la organización, aunque sus compañeros de filas ponen diques de contención para frenar el huracán después de su larga historia de reticencias, dudas y errores políticos. Y es que López Aguilar será secretario general de la organización con el mismo mar de dudas que tenía cuando entró en la política canaria y en los momentos previos a la formación del gobierno de Canarias. Aguilar dará un paseo triunfal el próximo domingo al ser aclamado, pero lo que muchos dudan es cuánto durará el éxito de la escenografía televisiva que ha preparado.

Desde que alguien decidió que López Aguilar saliera del Gobierno de Zapatero y le apuntara que tenía que encabezar la candidatura a la presidencia del Gobierno de Canarias hasta hoy, no ha habido ni un solo día de claridad meridiana sobre su futuro. Ahora será secretario general y el partido lo aclamará como un solo hombre, pero las dudas corroen el alma del líder y, lo que es más grave, la de una inmensa mayoría de socialistas que asistirán a lo que llaman, despectivamente, «pasarela Aguilar».

En su corta trayectoria, Aguilar ha sabido ganar con su discurso a las bases del partido, pero no ha logrado conquistar a los barones y a las cabezas del socialismo canario, a los que ha puesto contra las cuerdas, como ha ocurrido recientemente con propio Jerónimo Saavedra, a punto de descabalgarlo de la presidencia para frenar el frente critico que lentamente se gesta en su entorno de poder en el PSC.

Aguilar ganó las elecciones cuando se sabía que no obtendría mayoría y quemó las naves de un posible pacto con CC, pero el punto de inflexión de su examen político hay que situarlo en el debate de investidura de Paulino Rivero. Todos los que lo habían apoyado, esperaban de él una inteligente oposición. Lo tenía todo a su favor: el éxito de su campaña, la barrida en Gran Canaria, el Gobierno de Madrid y un número de parlamentarios suficientes para crear un gobierno paralelo en el Parlamento. Pero al subir a la tribuna repitió los mismos argumentos que había manejado para la campaña electoral, mensajes esculpidos en mítines y entrevistas de prensa. En ese acto Paulino Rivero puso al descubierto al líder de los socialistas, debilitando su posición política y mediática. Paulino Rivero desveló a los socialistas canarios, y a la inmensa mayoría de los fiadores de Aguilar, que se acabó el miedo que inspiraba, minando de forma irreparable su prestigio político.

Ahora es altamente llamativa la facilidad con la que Juan Carlos Alemán y todas las familias del PSOE han dejado el paso libre a López Aguilar para la Secretaria General, sin apenas rechistar en público ni organizar algaradas. La elección de Aguilar es vivida en el PSOE como una salida inevitable en tiempos electorales. Frente a los errores de cálculo del exministro, se impone el hecho de que, por primera vez, puso a las puertas del poder a los socialistas canarios, les ha otorgado el papel relevante que ahora tienen y entusiasma a las bases del partido con su discurso prerevolucionario. A pesar de todo, no son suficientes avales porque Aguilar accederá a la Secretaria General de la misma manera que está en la política canaria: de forma difusa y con planteamientos que se consideran altamente peligrosos para la estabilidad del partido.

Llega a la Secretaria General en medio de una batalla para dejar su escaño en el Parlamento de Canarias y presentarse a las elecciones generales como cabeza de lista por Las Palmas, con la intención de dirigir el partido desde Madrid, una concepción que muchos de sus compañeros de partido, no comparten pero por la que pasarán irremediablemente, posiblemente hasta que lleguen tiempos mejores.

Quizás por eso, este Congreso es orgánicamente extraordinario, con fecha de caducidad en el ordinario que se celebrará dentro de un año. Se trata de un tiempo más que suficiente para que, el ahora líder de los socialistas, defina su futuro político si no quiere que se lo definan otros, que ya le han marcado su destino. Que no se confunda Aguilar: sus constantes dudas son el principio de muchos de sus problemas, y serán el fin de su carrera política, tal y como está escrito en algún cuaderno rojo.