Martes, 23 de Octubre de 2007

¿Adiós a Kyoto?

Luis Arencibia Verdú

En plena campaña electoral no declarada, la vicepresidenta del gobierno ha prometido que en las instalaciones de la exposición universal Expo Zaragoza 2008 inutilizadas tras la clausura del evento el 14 de septiembre, se constituirá un centro de investigación sobre el cambio climático al que el gobierno dotará de científicos punteros en la materia. Bien está que se pongan en marcha faros que iluminen el oscuro futuro al que la humanidad se enfrenta, sólo cabe esperar que los encargados de poner en funcionamiento esta empresa tengan el suficiente sentido común como para orientar las bombillas hacia dentro, para ver si ponemos algo de luz en el tétrico recorrido de nuestro país al respecto.

España fue uno de los cinco países privilegiados de la UE con la posibilidad de ver aumentadas sus emisiones en 2012 con respecto a las de 1990 y además, dentro de ese grupo, fue el país más privilegiado de todos, con un tope de hasta un 15% más de emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el nuestro es el país que más crudo lo tiene para cumplir sus compromisos. Muy crudo, además.

Hace ya bastante tiempo, las principales asociaciones ecologistas se percataron de un error en sus estrategias de comunicación: al poner constantemente el acento sobre lo negativo estaban provocando la saturación de los destinatarios de sus mensajes, amén de estar dando alas a los que las calificaban de alarmistas y manipuladoras. Pero difícilmente lo tendrán quienes quieran pintar el vaso medio lleno con estas cifras, facilitadas por una fuente tan poco sospechosa de alarmismo y afán de manipulación como es el ministerio de Medio Ambiente: 1996: +7%; 1997: +15%; 1998: +18%; 1999: +28%; 2000: +33%; 2001: +33%; 2002: +39%; 2003: +41%; 2004: +47%; 2005: +52%; 2006: +52%; 2007: +48%.

Como se ve, en 1997 ya llegamos al tope que deberá cumplirse en 2012 y, lejos de recular, la cosa parece seguir subiendo como la espuma. Lo que demuestra que Fernández de la Vega ya tiene la cabeza en las elecciones del año que viene, y en la falta de argumentos de su gobierno frente a uno de los principales problemas de la humanidad.