Lunes, 5 de Noviembre de 2007

Playa artificial en El Reducto

Enrique Copeiro*

En vista de que el caso de la playa artificial en El Reducto reaparece en el debate he decidido participar con una nota técnica. Porque resulta discutible el criterio de que hacer esa playa sería mejor que no hacer nada.

En la costa española hay muchas playas artificiales que hubiera sido mucho mejor no haber hecho, porque han deteriorado ambientalmente en gran medida los lugares donde se implantaron. Quienes hemos peleado por impedir que ciertos proyectos de playas artificiales impulsadas por la dirección general de costas se llevaran a la práctica, cuando lo hemos conseguido hemos considerado un éxito de nuestro trabajo lograr ese objetivo sin más. No nos planteábamos recuperar la inversión para otra cosa, que por lo demás no hubiéramos podido lograr. Lo perentorio era impedir que destrozaran ambientalmente esos tramos de costa. Dos casos paradigmáticos son las ensenadas del Puertillo y de Arinaga en Granaria, que mencioné antes.

En el caso de El Reducto, lo que sabemos del proyecto de la dirección general de costas es que tendría como contorno exterior dos diques emergidos laterales y un repié sumergido frontal, y que se rellenaría con jable de un diámetro medio doble del que tiene el jable actual de esa playa. La nueva playa tendría entre 30 y 70 metros de anchura, dependiendo de la marea. Por las características del lugar, y pensando en los antecedentes de otras playas artificiales con las que ésta tendría similaridades importantes, cabe temer los siguientes impactos ambientales serios:

1- Dinámica eólica. El viento Alisio, que azota con fuerza el lugar, cuando soplara sobre una superficie de arena de unos 50 metros de anchura media generaría una dinámica sedimentaria importante. La arena volaría a ras de suelo, haciendo muy incómoda la estancia en la playa, y también formaría dunas que avanzarían en la dirección del viento. Esto es lo que ha ocurrido por ejemplo en la playa artificial del Burrero, Gran Canaria, que fue impulsada y construida por el actual director general de costas cuando era jefe de la demarcación de costas en Las Palmas. La playa está siendo levantada actualmente por parte de la misma dirección general de costas para recuperar el estado original de ese tramo de costa, atendiendo a peticiones muy insistentes del ayuntamiento correspondiente que fueron aceptadas en la anterior legislatura por el ministerio de medio ambiente. Que el jable tenga diámetro doble que el actual jable que vuela fácilmente en El Reducto no basta para garantizar la estabilidad de la playa ante el viento. Los cálculos que había presentado la dirección general de costas para demostrar la estabilidad de la playa del Burrero ante el viento eran muy abultadamente erróneos, como se demostró en la práctica. En este caso no sabemos nada todavía de los cálculos ministeriales, pero yo estaría muy sorprendido de que fueran mucho mejores que los del Burrero. Aquellos cálculos estaban destinados en realidad a cumplir un objetivo prefijado: demostrar que la arena que la dirección general de costas tenía disponible para el relleno era estable ante el viento. En este caso no espero otra cosa. Pero la dirección general de costas se ha autoexcluido de la obligación de someter su proyecto a un estudio de impacto ambiental independiente, dando con ello un ejemplo magnífico de impudor técnico y político, e imposibilitando una crítica técnica a sus cálculos. Sin embargo, el puro sentido común accesible a cualquiera, aunque no sea especialista, permite prever lo siguiente: como el jable tiene una distribución amplia de tamaños, aunque se demostrara que el tamaño medio del jable que hay disponible para el relleno fuera estable ante el viento (hipótesis sobre la cual soy muy escéptico de entrada), habrá una porción importante de jable más fino que volará con el viento igual que vuela el actual jable de El Reducto. La pérdida de jable por vía eólica es una de las dos causas por las que el Ayuntamiento de Arrecife debe reponer jable periódicamente en esa playa. La otra es la dinámica marina.

2- Dinámica marina. La segunda de las causas de que la playa de El Reducto sea tan incómoda para los usuarios, a continuación de la arena volandera, es la capa de fango que cubre los fondos. Para llegar a calados que permitan el baño, los bañistas deben andar un largo trecho en profundidades muy pequeñas hundiendo los pies en fango hasta el tobillo. El origen de ese fango es la fracción más fina del jable que el Ayuntamiento echa en El Reducto para mantener la playa. El oleaje va lavando los finos progresivamente y los va depositando en los fondos, debido a que la ensenada de El Reducto es una zona encalmada. Ese efecto se multiplicará con la nueva playa de jable, por su volumen enorme comparativamente a la playa actual, y porque los diques que prevé el proyecto encalmarán la ensenada mucho más de lo que ahora está.

Si la playa artificial falla, como pasó en El Burrero, habrá que levantarla aquí también, pero permanecerán los diques, afeando el paisaje de la ensenada, obstruyendo parcialmente el horizonte marino, y produciendo un encalmamiento excesivo de las aguas interiores.

Hace ocho años, considerando estos problemas cuando hacía un informe propositivo sobre el tema para ADENA-WWF, financiado por la dirección general de costas de la legislatura anterior, propuse abordar la generación de playa estable en El Reducto utilizando arena volcánica pesada, y dragando el fondo de la ensenada para aumentar los calados. No se preveían diques. Quizá es de mal gusto que traiga aquí a colación mi propia propuesta, pero me ha parecido que el curso del debate lo pedía. Mis disculpas si el mal gusto es excesivo.

* Este texto fue introducido en el blog por Enrique Copeiro el pasado sábado como un comentario, pero, considerando su interés y su actualidad, hemos decidido convertirlo en una entrada de La Opinión para darle mayor relevancia (tan sólo hemos realizado una ligera modificación en el primer párrafo, eliminando la referencia a un comentario anterior).