Viernes, 12 de Junio de 2026

Los mapas de renovables vuelven al punto de partida

Redacción

La decisión del Gobierno de Canarias de retirar los mapas de renovables que habían encendido el debate territorial devuelve a Lanzarote a un punto de partida conocido: la isla necesita energía limpia, pero no a cualquier precio ni en cualquier suelo.

El Cabildo sostiene que la revisión permitirá elaborar una propuesta más ajustada al paisaje insular, al suelo agrario y a la singularidad de Lanzarote y La Graciosa. No es un matiz menor. En un territorio limitado, cada hectárea tiene memoria, uso y conflicto.

La discusión de fondo no consiste en elegir entre placas solares o paisaje, como si fueran enemigos inevitables. La cuestión es quién ordena, con qué criterios, dónde se colocan las instalaciones y cómo participan los vecinos en los beneficios de una energía que se produce sobre un territorio que es de todos.

Según la información publicada este 12 de junio, el Cabildo plantea concentrar las instalaciones en espacios ya transformados, excluir el suelo rústico de protección agraria y reforzar la presencia pública en la generación energética. Son líneas razonables si se convierten en planificación real y no sólo en munición de partido.

Lanzarote ha aprendido, a veces tarde, que el crecimiento desordenado acaba pasando factura. Con las renovables puede ocurrir lo mismo si se confunde urgencia climática con barra libre territorial. La transición energética necesita rapidez, sí, pero también precisión y una conversación pública que no llegue cuando los mapas ya están impresos.

El nuevo documento que se anuncie tendrá que demostrar algo más que sensibilidad. Tendrá que explicar qué zonas se descartan, cuáles se priorizan, cómo se compensan los impactos y de qué manera la energía producida revierte en la ciudadanía. Ahí se verá si la retirada de los mapas era una rectificación de fondo o sólo una pausa táctica.

Fuente: La Voz de Lanzarote.