Redaccion

La informacion publicada por Cadena SER Lanzarote sobre los informes para ordenar la actividad de buggies confirma que el debate territorial ya no se limita a una queja vecinal.
La Geria aparece de nuevo como simbolo de una isla que vive entre dos urgencias: proteger un paisaje unico y permitir actividades economicas que no vacien de sentido ese mismo paisaje.
El problema no se resuelve con una consigna sencilla. En Lanzarote, cada camino, cada visita y cada explotacion turistica forma parte de una red delicada donde el suelo agricola, la movilidad y la imagen exterior de la isla se cruzan a diario.
Por eso el debate necesita menos ruido y mas reglas visibles. Si una actividad genera impacto, debe conocer limites claros; si una administracion los aplica, debe explicar con transparencia que se protege y que alternativas se ofrecen.
La defensa del territorio no puede convertirse en una fotografia de nostalgia. Tiene que servir para que el paisaje siga siendo productivo, habitable y reconocible para quienes viven aqui, no solo para quienes lo consumen durante unas horas.
La Geria obliga a mirar el futuro de Lanzarote con paciencia: ordenar usos, cuidar caminos, escuchar a agricultores y medir mejor la presion de cada nueva moda turistica.