Por iniciativa propia
Jorge Marsá
En las numerosas páginas publicadas por la prensa a lo largo de la semana pasada sobre la decisión de la Generalidad de Cataluña de permitir que una niña asistiera al colegio ataviada con el hijab, lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de veces que se la describe de la misma forma: “Shaima, la niña musulmana de ocho años”. Y no parece que nadie haya puesto ni la más mínima objeción. Continuar leyendo »