El Voyeur

Llegó el verano. Es el tiempo de las fiestas. No quiero ni pensar en la cantidad de dinero que destinan para este fin las administraciones públicas insulares. ¿Y en los fuegos artificiales? Pues eso, ¡a divertirse todo el mundo, que es gerundio! –como diría Marcos Páez-.
Enrique A.
12:33 | 28 Julio 2006 | Permalink
Pues muchísimo, Voyeur. Te lo digo yo que trabajo en un Ayuntamiento. Es que cada pueblito quiere una fiesta mejor que el de al lado y los políticos se dejan convencer, además del negocio que les supone organizarlas.
Candrejo
20:20 | 28 Julio 2006 | Permalink
Amigo Voyeur,
Sigo con interés todas las imágenes que se publican en la opinión y en verano creop que ésta que nos ocupa es muy oportuna.
¿Por qué se permite ese derroche tercermundista? Recuerdo que viajando por otro país, bastante más adelantado en estos avatares que el nuestro, me comentaron que desde hace algunas décadas, para evitar ese despilfarro de cada uno de los pueblos de una región concreta, eligieron un día en el que no se celebraba nada en ningún pueblo y lo transformaron en la fiesta regional de los fuegos artificiales, rotando el lugar de celebración cada año entre cada uno de los pueblos participantes.
Por supuesto pagan todos la misma cantidad, mucho más reducida que al hacerlo individualmente, se añade otra celebración donde pueblos de la misma región pueden compartir esa noche especial y lo mejor de todo: Está totalmente prohibido lanzar cualquier tipo de volador o artilugio similar fuera de esa noche para las celebraciones locales, que siguen teniendo lugar.
En definitiva, otra idea que pudiera trasladarse a este rincón del Atlántico, si no existiese el ombliguismo local (amén del negocio) que oportunamente Enrique A. reseñó en su comentario.
¡Felices voladores 2006!