Martes, 7 de Noviembre de 2006

Certificado de buena conducta

Jorge Marsá

La novedad de la campaña electoral fue la misma que la que se produjo tras el recuento de los votos: Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía. La mayoría de los medios de este país, pero especialmente los de Cataluña, prefirieron renunciar al periodismo durante la campaña. Arcadi Espada lo ponía de relieve el sábado en su artículo de El MundoToma tres, tevetrés”.

Sin embargo, los tres diputados obtenidos, y la posibilidad de que el fenómeno se extienda por el país, han puesto nerviosos a los socialistas y a sus periodistas de guardia: Ciudadanos ha pasado del anonimato a estar en el punto de mira. Y comenzaron a disparar la misma noche electoral. Un ejemplo: aprovechando los 59 segundos que le concedieron en TVE, Margarita Sáenz Díez, redactora-jefe de El Periódico de Catalunya, se soltó la melena y dijo que detrás de Ciudadanos estaba la FAES de Aznar.

Si así se comportaba la mujer, qué esperar del marido: Enric Sopena cargaba contra el nuevo partido el sábado. El temor del que tantas veces parece portavoz del PSOE en lugar de periodista se reflejaba en el título del artículo: “¿Ciutadans en Madrid?”. Como era de esperar, Sopena escribía de prestado, se limitaba a repetir la acusación que el día anterior había lanzado uno de los históricos de El País, Xavier Vidal-Folch, en sus “Paradojas catalanas”. Y el argumento utilizado resulta en verdad sorprendente: la prueba de que los Ciudadanos son reaccionarios, lerrouxistas o el “más rancio y cutre de los nacionalismos hispánicos” reside en que no han tenido espacio en sus medios de comunicación sino en los de enfrente. Así es, se les declara culpables porque hubo medios que no les cerraron las puertas a cal y canto y dieron la noticia que ellos se habían negado a dar hasta que no quedó más remedio, hasta que llegaron los tres diputados. Y vaya cómo les ha sentado tener que darla a quienes detentan la emisión de los certificados de progresismo.