Miguel Gallardo
El resultado de la batalla que se está produciendo en todo el mundo respecto a los derechos de la propiedad intelectual tendrá consecuencias cruciales para el desarrollo de la innovación y la creatividad en el futuro. Los efectos más dramáticos de ese conflicto aparecen a menudo en el obstáculo que las patentes farmacéuticas de las grandes multinacionales suponen para la producción de medicamentos para las poblaciones del Tercer Mundo.
Sin embargo, en nuestro país el debate está centrado en torno a los derechos de los autores y a la descarga de música y películas de Internet. No creo que esta polémica pueda reducirse a una película de buenos y malos: hay muchos matices en juego en la disputa. No obstante, como en todo conflicto en la actualidad, los sectores en liza son conscientes de que la batalla comienza a ganarse en el terreno mediático. Y el resultado de la encuesta del CIS que ayer se publicaba en la prensa muestra con claridad quién está perdiendo esa batalla: los autores y la ministra de Cultura.
No han sido suficientes sus esfuerzos, sus apoyos y sus tremendistas campañas publicitarias: “el 51,6% de los encuestados aprueba la descarga, el intercambio de ficheros de software, textos, música y vídeos por Internet”. “Además, sólo un 7,43% considera necesaria una ley que proteja a los autores y sus obras”.
Cada vez parece más condenado al fracaso el intento de mantener el derecho a la propiedad intelectual tal y como se pensó para un mundo que ha dejado de existir. Internet lo ha cambiado todo. Y son unos cuantos los que dan la impresión de no haberse enterado aún de lo muy distinta que es la nueva realidad.
Fernando Marcet
15:51 | 2 Mayo 2007 | Permalink
Exacto Miguel. Esta nueva realidad nos ha pillado completamente de sopetón, a unos más que a otros. Para empezar, se va a acabar eso de que los autores sean unos cuantos. Se va a acabar que los cuarenta principales y la mtv decidan quienes deben ser los éxitos este año. Eso en el ámbito de la música. Pero respecto al mundo de la televisión y la cinematografía pasará tres cuartos de lo mismo. El fenómeno youtube no ha hecho sino empezar y ya hay personas, como yo mismo, que no ven otra tele salvo esa. Aunque la calidad de visualización todavía no sea demasiado buena, la posibilidad de encontrarte con imágenes procedentes de todas partes del mundo, sin pasar el filtro de las televisiones públicas o privadas, es demasiado buena para dejarla escapar.
Jamás la gente ha escuchado tanta música como ahora. Jamás hemos visto tantas películas, jamás hemos leido tanto, aunque sean artículos de blog. La información circula libremente de un lado para otro, y el que a estas alturas todavía nos intenten vender la moto de que esta libre circulación perjudicará o reducirá la creación de nuevas obras no deja de ser una tremenda mentira que no se puede creer nadie. Lo único que reducirá es la cantidad de empresas que mercadean con el arte, tipo casas de discos, productoras, editoriales…, pero los artistas no. De esos cada vez habrá más y en más sitios. Porque el arte contamina a quien toca, y jamás ha tocado a tanta gente como ahora, gracias a internet. Por supuesto, eso significa que cada vez el pastel a repartir haya que dividirlo entre más gente y eso no gusta a algunos. Pero es lo que hay.