Rafael Cano
Ayer por la mañana, el presidente del PIL, Antonio Hernández, desmentía lo que yo había escrito aquí –en realidad, desmentía sus anteriores declaraciones–, que el PIL renunciaba a la Alcaldía de Arrecife, que iniciaba rendido las conversaciones con el PSOE. Y se expresaba de forma muy distinta: “En el Cabildo la normativa da la presidencia al partido más votado y en este caso sería para Manuela Armas pero en el Ayuntamiento no es así” (Crónicas de Lanzarote).
Sin embargo, por la tarde, el criterio volvía a cambiar. Al menos si creemos lo que afirmó Manuel Fajardo al hacer público el pacto entre su partido y los insularistas: “en los acuerdos que se formalicen se respetará que la lista más votada sea la que asuma la presidencia del Cabildo o las alcaldías, en su caso. El secretario general del PSOE precisó que en la negociación con el PIL ha quedado claro que se respaldará a los candidatos ‘más votados” (Diario de Lanzarote).
Los dos partidos se sienten más que legitimados: “el mensaje emitido por los ciudadanos de la Isla el pasado 27 de mayo fue claro y contundente: ambas fuerzas políticas han obtenido en las urnas la confianza mayoritaria del electorado”. ¿Confianza mayoritaria del electorado? No sé si es mucho decir: los votos de PIL y PSOE al Cabildo de Lanzarote suman el 25,4% del electorado, de los 80.655 ciudadanos con derecho a voto. Legitimados están, es verdad; así que no hay necesidad de exagerar la nota.
Y más legitimados aún si, como declara Manuel Fajardo, y como hubiera negado rotundamente la semana pasada, hay “muy pocas diferencias” en sus programas de gobierno. Pues casi que se podían haber presentado juntos a las elecciones, porque al final va a resultar que socialistas e insularistas son familia política. Si lo hubieran dicho con semejante claridad antes de las elecciones, a lo mejor algunos se habrían ahorrado el ir a votar.
alfil
15:54 | 1 Junio 2007 | Permalink
Yo ya renuncié a hacer cábalas. Pero lo que a mí me parece es que habría que separar las elecciones municipales de las otras. Incluso que cada Municipio tuviera las suyas en su propia fecha. Porque no puede ser que un municipio acabe gobernado por una formación que nadie votó sólo porque un par de partidos han chanchulleado un pacto para el Cabildo o para cualquier otra cosa. ¿Al final en qué queda lo que vota la gente si ellos hacen luego lo que les da la gana?
Fernando Marcet
16:06 | 1 Junio 2007 | Permalink
Me gustaría copiar aquí un pequeño párrafo extraído de la web www.masdemocracia.org en el que se ejemplifica como la democracia directa podría resolver, o al menos minimizar, muchos de las carencias democráticas que adolece nuestro actual sistema:
Cabe recordar que hoy en día casi el ochenta por ciento de los suizos dicen sentirse orgullosos de su sistema político y de los políticos en sí…, algo impensable en cualquier lugar de España, incluida Canarias.