Sábado, 2 de Junio de 2007

Nervios de acero

Carmen Merino

[Canarias 7, 1 de junio de 2007]

La expresión la acaba de emplear Juan Fernando López Aguilar. Tal vez porque es a él, tan fosforito en otras ocasiones, a quien se lo demandan fundamentalmente las circunstancias. Estamos inmersos en uno de esos procesos políticos, la conformación de pactos de gobernabilidad, en los que es preciso tener los nervios de acero.

Es más que posible que Paulino Rivero esté jugando al envite y José Manuel Soria sólo pueda ir de farol, pero si López Aguilar pierde antes de tiempo los papeles sólo contribuirá a darles la excusa perfecta para hacer realidad su alianza. Que se le vaya demasiado la olla pretendiendo que los nacionalistas acepten como niños buenos que la sociedad les ha demandado con su veredicto electoral un paso atrás, que se sustancia en sustentar desde el limbo parlamentario un Gobierno en minoría del PSC, puede ser una invitación a que las puertas se cierren ante sus narices y la de esa mayoría relativa de canarios que han apostado por el gobierno de los socialistas.

Mayoría relativa, digo bien, y no sólo porque los escaños obtenidos por las candidaturas del PSC al Parlamento, 26, no alcancen los 31 escaños que suponen la mayoría absoluta y avalan para el Gobierno en solitario, sino también porque la suma de los canarios que han votado a CC más los que han votado a PP suman más canarios que los que han votado al PSC. Y además resulta que no quieren ni oír hablar del cambio que los socialistas creen que han sido llamados a materializar.

Por el momento, los nacionalistas parecen estar buscando la forma de reprobar moralmente al candidato socialista. Con independencia de que sea o no cierto que desde el PSC se han realizado ofertas para quebrar la unidad de voto de CC, asunto de lo más reprobable, los nacionalistas no aceptan que López Aguilar pretenda presentarse como el único hombre honrado en la política canaria. Sobre todo después de haber copiado el programa electoral a Ciutadans per Catalunya. Por eso le va a hacer falta conservar los nervios de acero, porque si de algo pueden presumir en CC es de ser capaces de cualquier cosa con tal de salirse con la suya. Y la suya, que no lo olvide el socialista, es que pueden pactar a las dos bandas posibles, PP o PSC, una situación de privilegio que sin duda tiene su valor y su precio.

A quien tampoco le vendría mal unos buenos nervios de acero es a Román Rodríguez, que, pese a los buenos resultados de su opción política en Gran Canaria, no ha podido colaborar como le hubiera gustado a la conformación de un Gobierno del PSC en Canarias. Ante la mera hipótesis de un pacto CC-PP, Román Rodríguez se ha desmelenado sacando a pasear los demonios insularistas con una vehemencia que más le valdría emplear en otra cuestión menos dañina. Serenidad caballeros. Estar tranquilo y ahorrarse las valoraciones extemporáneas es la mejor receta para sobrellevar con el menor coste posible estos días de mudanza.