Manuel Riveiro
[Diario de Lanzarote, 1 de junio de 2007]
El bólido de Coalición Canaria se estampó en la carrera electoral que se disputó el pasado 27 de mayo. Habían rectificado la máquina añadiendo piezas sueltas encontradas en el potrero de la política local y que alguien debió de estar convencido –probablemente algún mecánico de Tenerife- que le darían esa punta de velocidad y de agarre en las curvas que creía que le faltaba.
Se equivocó o se equivocaron. Y ahora no toca otra cosa que asumir las pertinentes responsabilidades y pensar ya en ser oposición en el Cabildo, en Arrecife, en Teguise, en San Bartolomé y en Tías donde, salvo en el último caso, gobiernan actualmente en funciones. Más aún después de que este jueves, socialistas y pilistas mostraran en público su renovado amor con un posicionamiento conjunto que cierra las puertas a otros coqueteos.
Digo que en CC deberían, si después de cinco días todavía no lo han hecho, bajar de las nubes. Claro que la primera reacción a la derrota en las urnas no ha podido ser más desalentadora y alejada de la realidad: quien se supone que conduce Coalición Canaria en la Isla, Mario Pérez, ha justificado el ‘taponazo’ por un déficit de comunicación: “No se ha sabido transmitir bien el mensaje”, dice. Primera lectura equivocada. Más bien al contrario, CC diseñó su campaña electoral desde y para los medios de comunicación, sin comprender que los ciudadanos ven, leen, oyen e, incluso, son capaces de hacerse un opinión de las cosas por sí mismos. Es decir, que saben discernir cuándo se da un caso de transfuguismo masivo y cuándo no, o cuándo se impulsan políticas contra los ciudadanos y sin contar con ellos –como en el caso del Plan General de Arrecife- y cuándo no.
Si le ponemos números al accidente, en la capital insular Coalición Canaria perdió 1.212 votos con respecto a los comicios de 2003. Por aquel entonces, Pedro de Armas sacó cuatro concejales y ahora, con su propio vehículo pintado de verde Nueva Canarias, se quedó a un puñado de papeletas de sacar tres actas. Desde la misma noche del domingo, todas las miradas de reproche se centraron en la ‘culpable’ del siniestro, María Isabel Déniz, quien en cuatro años ha pasado de liderar la fuerza política más votada –con 5.986 sufragios- a ser repudiada hasta por los propios electores nacionalistas. A pesar de ello, ya lo verán, si CC vuelve al Gobierno de Canarias a la ex alcaldesa de Arrecife le encontrarán acomodo (echadero) en alguna Viceconsejería de algo o en la Dirección General de vayaustedasaber.
Está previsto que el sábado al mediodía Coalición Canaria dé la cara públicamente y, quizá, llegue alguna de las dimisiones que tanto se rumorean en los mentideros políticos. Sería lo propio, visto el ejemplo tomado por un político nada ejemplar, José Carlos Mauricio. Sin duda facilitaría el camino para una renovación pausada –con cuatro años por delante- que trajese la consolidación del proyecto nacionalista que requiere Lanzarote de la mano de gente que ha demostrado su talla política, como Manuel Fajardo Feo, Pedro San Ginés y Orlando Umpiérrez, o de otros que tienen el perfil idóneo para llegar a hacerlo, como Pedro Calero o Leonardo Rodríguez. Y para no estallarse como una pita, la próxima vez que conduzca Suso Machín, que para eso es el piloto de verdad.
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