Jorge Marsá
Se ha destacado en los últimos días la importancia del programa a la hora de llegar a acuerdos de gobierno tanto en la Isla como en el Archipiélago. Leí algo este fin de semana sobre el programa de gobierno que nos presentan socialistas e insularistas. Suena bien. Siempre suena bien. Así que concedo a este programa la misma importancia que la gran mayoría de los ciudadanos: ninguna. Sin embargo, una frase me hizo gracia: “el apoyo al sector primario como garantía de futuro”.
Parece que lo dicen en serio, como si se creyeran que el sector primario lanzaroteño pudiera garantizar de algún modo nuestro futuro. En realidad, la frase más parece una muestra de que algunos viven, o pretenden vivir, en un mundo que dejó de existir hace tiempo. Porque en el mundo en que vivimos hoy, no hay ni la más remota posibilidad de que el sector primario pudiera siquiera proporcionar el alimento básico para la población insular, ni hoy ni en cualquier futuro próximo que quepa imaginar. A no ser que se prevea una catástrofe que asole esta sociedad y que deje su población reducida a una pequeña parte de la actual.
El sector primario es claramente residual en la economía lanzaroteña. Razón por la cual no deja de llamar la atención la importancia que se concede en los programas electorales o de gobierno a un sector en el que se ocupa apenas el uno por ciento de la población activa; especialmente si la comparamos con la completa ausencia de referencias a las condiciones de trabajo del 99 por ciento restante de los trabajadores de la Isla. De hecho, el Cabildo continuará teniendo dos consejerías específicas, Agricultura y Ganadería y Pesca, para atender a esa pequeña parte de la población que desempeña su labor en el sector primario. Deber ser que la agricultura, la pesca y la ganadería son fuentes de identidad, mientras que el turismo y el comercio no parecen formar parte de “lo nuestro”, por mucho que sean las actividades que nos dan de comer.
Pero continuando con la negativa a reconocer la realidad, los políticos se niegan a aceptar que el sector primario, y especialmente la agricultura, sólo puede mantenerse en Canarias… desnaturalizándose. Es decir, recurriendo a mano de obra inmigrante que sustituya a los canarios que no están dispuestos a asumir la dura tarea e incrementando el ya cuantioso caudal de subvenciones que recibe el campo del Archipiélago. Eso y todas las barreras que se puedan poner a las importaciones agrícolas procedentes de los países en los que la agricultura no se limita a ser fuente de identidad sino que es cuestión de supervivencia.
chapapote
9:48 | 11 Junio 2007 | Permalink
La cebolla y la batata sí que son garantía de futuro. Pero si Marsá pretende comer de delicatessen, entonces poco futuro.
asombrado
10:42 | 11 Junio 2007 | Permalink
¿Abandonamos el sector primario insular y nos vamos todos a trabajar a los hoteles?
Javier Díaz Reixa
11:38 | 11 Junio 2007 | Permalink
No, aprendemos a leer y a interpretar, en lugar de optar por manipular y tergiversar lo que dice la gente
Eduardo Ruíz
19:30 | 11 Junio 2007 | Permalink
No hay más que echar un vistazo a los contratos de Mayo en Lanzarote para hacernos una idea de la importancia que tiene el sector primario en Lanzarote a nivel económico.
Para mí la importancia de la agricultura en Lanzarote no tiene nada que ver con la economía. Pero tampoco con los trajes de campesina ni idiosincrasias por el estilo.
Si nos damos una vuelta por San Bartolomé veremos un montón de zonas que hasta el otro día se usaban para plantar papas y cebollas y que ahora están construidas con adosados y similares. En cualquier plan general el suelo rústico sin uso o abandonado es el paso previo a la recalificación a suelo urbano consolidado. ¿Es eso lo que queremos?
Me parece muy bien que no se ayuden a los agricultores en mayor medida que a los empresarios que ejercen cualquier otra actividad, sobre todo si tenemos en cuenta que, merced a lo anteriormente comentado, los agricultores en Lanzarote son las personas que probablemente menos ayudas necesitan. Pero… ¿qué hacemos con esas tierras que ya no son rentables una vez dejan de ser subvencionadas? ¿Dejamos construir en ellas para que sigan ofreciendo un fruto económico? (base teórica sobre la que se sustenta la recalificación).
Esa es la madre del cordero.
joder
14:47 | 12 Junio 2007 | Permalink
Joder Joder digo yo. Este Marsá, no le gusta nada de la isla, Entonces que coño pintas viviendo aquí joder y si digo joder porque si y punto.
Si no apoyamos al sector primario, que es lo que le da vida al paisaje Lanzaroteño y que es lo que el turista viene a ver y se queda con la boca abierta, ¿entonces que hacemos?…¿Que no es el futuro dices?..Abandonemos la agricultura y las tierras haber lo que pasa.
Yo vivo en el campo tengo tierras donde planto: papas, cebollas, sandias, coles, parras, calabazas, zanahorias, perejil, tomillo, naranjas, limones… . etc y no tengo que ir a ningún supermercado a comprar nada((y muchisimos hacen lo mismo que yo)), cosa que tú me da a mi que te gastas medio sueldo en eso solo, pero claro que sabrás tú si eres de ciudad, o te creerás que el turismo aqui viene pa ver los adosaos de San Bartolomé… .Vamos a ver si pensamos con la cabeza de arriba un poco.
El Marsá este me da tirria y de la grande.
you el indio
20:55 | 12 Junio 2007 | Permalink
Claro colega, lo más sensato es suprimir las Consejerias de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo, que esta gente se busque la vida, que ya han tenido suficientes y suculentas subvenciones, que como lo que producen no nos da para comer a todos se lo tienen merecido por gandules; que abandonen de una maldita vez sus miserables tierras, hombre ya.
Acaso alguien duda que las papas, las cebollas, las batatas, las uvas, los huevos, el pescado… no se reproducen por generación espontánea en las estanterías de los supermercados? Pues eso, quien necesita que este minoritario sector siga funcionando, nadie, mejor importar que producir, máxima de cualquier Estado inteligente.
Además el agricultor es un ser sospechoso, que alimenta el nacionalismo separatista, por cada papa que planta hace un ejercicio de apología de su identidad propia e inequívoca, es un ser altamente subversivo y poco recomendable para nuestra sociedad globalizada y globalizadora…
(que les pongan un traje y a trabajar al mcdonalds)
Por cierto, luego iremos a por la Consejería de Cultura, que cómo por estas tierras no hemos podido lograr que salgan ni muchos escritores, artistas, ni intelectuales que valgan la pena, (la producción no llega al 0,001%) pues a tomar por saco con esos cantamañanas
Mario
10:30 | 13 Junio 2007 | Permalink
Marsá, VAYA METEDURA DE PATA ESTE ARTICULO.
Como dice un comentario, a pensar con la cabeza de arriba un poco