Heraclio Sánchez
Según pasaban las semanas en Factor X los ciudadanos de Lanzarote se volcaban más y más con Walter. Ese peruano –¿peruano era?, ¡pero qué peruano!, ¡conejero forever!– participante en el penúltimo concurso artístico de la tele catatónica española (en esta ocasión de Cuatro).
Semana a semana, el alcalde de su municipio de adopción (Tinajo), Jesús Machín, la presidenta del Cabildo, Manuela Armas, y el presidente in péctore de Lanzarote entera (desde Tahíche), Dimas Martín, efectuaban llamamientos masivos a la ciudadanía para que llamaran al 902 554 665 en favor de Walter. En pos de Walter, ese lanzaroteño de pro, se abrieron teléfonos públicos en el Cabildo, los siete ayuntamientos y el móvil 24 horas opened de Suso Machín. Alternativa Ciudadana en Arrecife consideraba un dispendio esta práctica, pero aclararon que si el pueblo quería al joven Walter había que escuchar a la ciudadanía.
Mientras las adolescentes telefoneaban tres veces por minuto a favor del joven Walter, en la costa de los Ancones (en Costa Teguise) arribaba una patera medio destartalada con tres mujeres y tres bebés de entre tres y dieciocho meses, además de otra docena de hombres. El delegado del gobierno, Carmelo García Déniz, hacía unas rápidas declaraciones públicas en las que aseguraba que las mujeres serían repatriadas y que con los bebés ya se vería, ya que, según dijo, había que comprobar si eran sus madres y que en Lanzarote había que hacer cola para la prueba del algodón. Similar reacción, aunque en otro tono, tuvo Paulino Rivero, quien acompañó en el sentimiento a las tres madres, pero matizó que Canarias tiene unos límites.
Walter seguía a lo suyo, dejándose la garganta con Pancho Céspedes y “Vida Loca” y de tan portentosa actuación se clasificó en la final del concurso. El PIL remitió a los medios una moción en el Cabildo proponiendo al joven Walter como hijo adoptivo de Lanzarote. Desde la oposición, la portavoz de CC, Inés Rojas, aseguró que estaba segura de que Walter había desarrollado su voz gracias a las condiciones envidiables de Lanzarote. Manuel Fajardo Palarea, en su recién embetunada butaca de diputado, afirmó que Walter constituía el ejemplo de que con la inmigración regulada liderada por Zapatero no había límite alguno en esta vida. Suso Machín no iba a ser menos y le regaló a Walter un coche de rally.
Hassan lleva meses trabajando irregularmente en Playa Blanca. Empieza antes de salir el sol, a eso de las siete, y se duchará en el barracón que comparte con otros cuarenta hassanes alrededor de doce horas más tarde. “Más que sea trabajo”, dicen que dice feliz, a la vez que planea cuánto servirán esos euros en su país de origen.
El joven Walter no se achicó en la gran final de Factor X. Se marcó un “Corazón partío” de Alejandro Sanz que desinfló al público, a Nuria, la presentadora, e incluso a Micky, el profesor malo. Con un 57 por ciento de los votos, el joven Walter se hizo con el programa, lo que conllevaba grabar tres discos para la EMI. Al jueves siguiente volvió a Lanzarote y en Guacimeta aconteció una hecatombe que ni Perico Delgado, aquél gran ciclista, cuando aterrizó en el aeropuerto lanzaroteño. Miles y miles de lanzaroteños vibrando, cantando, llorando con el joven Walter. Miles de pancartas de apoyo con el joven Walter. ¡Viva Walter! ¡Todos con Walter!
Miles de los asaltantes de Guacimeta, extasiados con Walter, aquél jovencito peruano, hoy lanzaroteño de pro, habían bebido tres sorbitos de café cuando comentaron tranquilamente, viendo el telediario de la mañana con la barcaza en Los Cristianos: “nos siguen invadiendo y como si nada. Todo tiene un límite”.
PD: A los tres meses se rompió el pacto PIL-PSOE debido a que Manuela Armas y el PSOE no apoyaron la moción del PIL que proponía al joven Walter como hijo predilecto de Lanzarote.
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