Teresa Cárdenes
[La Provincia, 11 de septiembre de 2007]
Mal empieza la política cultural del nuevo equipo de gobierno en el Cabildo de Gran Canaria si el primero que se apresuran a conjugar es el verbo destruir para disolver con nocturnidad y alevosía el Gran Canaria Ballet. Sería muy útil que los verdugos directos e indirectos del GC Ballet, los consejeros Roberto Moreno y Luz Caballero, y por elevación el presidente del Cabildo, José Miguel Pérez, exhibieran ante los grancanarios en qué parte de su programa electoral rezaba la promesa de disolver esta compañía de ser ellos quienes llegaran a gobernar. O qué estudios de viabilidad económica han realizado, incluyendo las variables de una hipotética financiación privada del GC Ballet mediante iniciativas de mecenazgo cultural, antes de colocar la compañía de danza en el filo de la guillotina y triturar un proyecto sin más explicación que su carestía.
Como atestigua el agotamiento de las taquillas, es insoslayable la evidencia de que la danza tiene en Gran Canaria un fiel público de culto que agota los aforos cada vez que llegan a la isla espectáculos de ballet clásico o contemporáneo. A lo que se suma una nada despreciable cantera de aprendices canarios que, sea cual sea la escuela donde reciben formación, alberga el sueño de acceder al difícil mundo de la danza profesional.
En semejante contexto, ¿qué sentido político tiene que la primera decisión del nuevo equipo cultural del Cabildo sea destripar sin más el Gran Canaria Ballet, que conecta no sólo con un público potencial, sino que da lógica continuidad a la pretensión de profesionalizar la danza en Canarias e incluso convertirla en un icono más de referencia cultural de la isla?
Ninguno. De modo que este gesto incalificable y destructivo, radicalmente impropio de quienes predican talante o pretendida progresía, se manifiesta sólo como un acto caníbal que conecta con un sórdido tribalismo cultural que atiende o pulveriza proyectos en función de quién y con qué partido sintonizan aquellos que los representan. La cultura y los grandes proyectos deberían trascender a las personas y a las siglas. Pero Moreno, Caballero y Pérez se abonan a una mezquindad infumable y manchan con la sangre de esta ruindad la imagen del Cabildo y del Partido Socialista.
chapapote
11:31 | 12 Septiembre 2007 | Permalink
¿Cómo va a ser eso? Que no, hombre, que no, que los socialistas y los nacionalistas progresistas no pueden ir contra la cultura, que eso sólo lo hace el PP. Seguro que es un error, y que la periodista no se ha enterado, lo mismo que Jerónimo Saavedra en la portada de La Provincia de hoy: “Saavedra se desmarca del Cabildo y lanza una apuesta por el Gran Canaria Ballet”.
Plácido
11:38 | 12 Septiembre 2007 | Permalink
Predicción: ¿cuánto tardarán algunos en relacionar esta apuesta con la orientación sexual del presidente?
Ileron
17:14 | 12 Septiembre 2007 | Permalink
¿Ah… es que hay un presidente con una orientación sexual? ¿Cómo se orienta, con la estrella polar o ya tiene GPS? ¿A qué presidente le gusta orientarse haciendo el amor? La verdad, son preguntas que no me dejan dormir… y más relacinándolo con la política cultural del Psoe del Cabildo. Bravo Plácido.
solosino
20:38 | 12 Septiembre 2007 | Permalink
A lo mejor es que tendrían que hacer ballet con trajes folklóricos, timples y demás. Así seguro que tenían subvenciones y su continuidad bien asegurada.
Pedro
22:45 | 12 Septiembre 2007 | Permalink
Y si hay una “hipotética financiación privada del GC Ballet mediante iniciativas de mecenazgo cultural”, y “es insoslayable la evidencia de que la danza tiene en Gran Canaria un fiel público de culto que agota los aforos cada vez que llegan a la isla espectáculos de ballet clásico o contemporáneo”, ¿para que quieren que el Cabildo de Gran Canaria se gaste más de un millón de euros en un ballet compuesto por menos de 25 personas, casi ninguno canario, y que tiene una nula relevancia tanto dentro como fuera de la isla?
Que lo mantengan esos mecenas, o se reconviertan en empresa privada, como todas las compañías de teatro, y se busquen la vida con subvenciones y taquillas, como todo el mundo.
Ileron
12:17 | 13 Septiembre 2007 | Permalink
Efectivamente Solosino, eso es exactamente lo que hace el Gouvern Catalá gobernado por el PSOE con sus subvenciones: todas las actividades culturales relacionadas con las tradiciones del país mejoran las ayudas. Y es por ley.