Jorge Marsá
[Publicado también en Basta Ya]
Ya estaban tardando algunos en retomar la sociología barata a cuenta de los disturbios en la periferia de París. Se dieron un festín en el año 2005; ahora, ha costado un poco más, porque los chicos no han quemado automóviles en cantidad suficiente, y porque en el diario El País deben andar un poco escarmentados por los resultados de sus acometidas contra Sarkozy. Pero ayer domingo, por fín, un extenso reportaje sobre el rebrote de lo que gustan en llamar “las revueltas”: “Arden los guetos”.
Como hace dos años, la mayor parte del artículo se dedica a justificar a los pirómanos. La idea se resume bien en el destacado principal: “La escasez de empleos y de equipamientos para el ocio lleva a los jóvenes de los suburbios de París a la exclusión y la violencia”. Cuando los delincuentes no son de cuello blanco, la comprensión es ya una tradición en amplios sectores de la izquierda: son víctimas del “sistema”.
En el fondo, este tipo de argumentos, que tanto complacen a algunos izquierdistas, no dejan de ser una forma de descalificar a los excluidos. Porque si bien es cierto que la exclusión en los barrios de los pobres parisinos resulta incuestionable, igualmente lo es que la inmensa mayoría de quienes habitan en esa periferia, jóvenes y no tan jóvenes, se abstienen de recurrir a la violencia para protestar por “la escasez de empleos y de equipamientos de ocio” (lo del ocio tiene su gracia).
Convendría no oprobiar a quienes ya bastante soportan por causa de su pobreza confundiéndoles con los vándalos que ellos sufren más que nadie, con esos jóvenes delincuentes que convierten en aún más inhóspitos los barrios en los que con tantas dificultades viven. Y es que, cuando algunos se muestran tan proclives a justificar la pequeña delincuencia, la consecuencia no puede ser otra que difuminar a las víctimas de esa delincuencia, que en su mayoría suelen ser los más desfavorecidos de la sociedad, quienes habitan en los barrios donde actúan primordialmente esos delincuentes, cuya contribución a la marginalidad de esos lugares no resulta en absoluto despreciable.
Claro que de la marginalidad y de la delincuencia ha extraído la izquierda “contracultural” de Occidente no pocos de sus héroes de novela o película en el último medio siglo. Mucho más “auténtico” el rapero que pega tiros –hasta el punto de que algunos de ellos han llegado a inventarse tiroteos para añadirlos a su curriculum– que el que se limita a sus cantos; mucho más entretenida la película sobre asaltantes de comercios que retratar la anodina vida cotidiana de quien se afana en la búsqueda de un trabajo decente; en fin, mucho mas “antisistema” el joven que incendia coches que el que calladamente se esfuerza por integrarse en el “sistema”, es decir, por salir de una marginalidad que a él tan poco literaria le resulta.
Pese a todo, habremos de ser comprensivos con quienes tanta comprensión muestran hacia esos bárbaros, con quienes no pueden resistirse a la oportunidad de ofrecernos su ración de literatura y un cuarto y mitad de sociología a cuenta de unos jóvenes que para el viejo Karl serían puro lumpenproletariat y que ellos, más modernos, parecen ver como incendiarios del “sistema”.
chapapote
10:27 | 3 Diciembre 2007 | Permalink
Poca comprensión veo yo aquí, Marsá, cuando intentas levantarles sus últimos héroes románticos en las grandes metrópolis de la colonización globalizadora.
asombrado
12:47 | 3 Diciembre 2007 | Permalink
Asombrado de que Soria no le ofrezca trabajo en el PP a Marsá.
digo yo
16:47 | 3 Diciembre 2007 | Permalink
digo yo que lo que de verdad sería asombroso es que el PP le ofreciera algo a Marsá, ¿lo dices por lo crees posible o solo por incordiar?
Novatillo
17:20 | 3 Diciembre 2007 | Permalink
La gente crítica no cae bien ni a la izquierda ni a la derecha. En realidad eso de la discrepancia no es algo que suela gustar en los partidos políticos… esas sectas del mundo moderno. Así que en realidad, Marsá lo tendría bastante complicado para encontrar trabajo en ninguno de ellos.
En cuanto al artículo, yo vivo en un barrio de Arrecife en el que se podría considerar que existe bastante vandalismo, pero yo lo achaco sobretodo a la falta de alternativas para los jóvenes. Juegan con el balón en la carretera porque ya ni llanos les van quedando, no hay parques, ni canchas deportivas, ni nada de nada… en esas condiciones cualquier pibe desfoga su exceso de energía como puede. Y tampoco es justificar, sino ser realista ¿O ustedes no se acuerdan de cuando eran jóvenes? ¿No hacían trastadas? Si te pasabas el día jugando al fútbol o al baloncesto ya muchas fuerzas no te quedaban para hacer gamberradas, pero si no… yo recuerdo entrar en supermercados a robar más de una vez, a pesar de que mi educación no se puede considerar que fuera mala, todo lo contrario… vale que se puede educar a los chavales para que aun no teniendo esas alternativas deportivas no les de por destrozas las cosas de todos, pero al menos facilitaría las cosas.
alelao
20:32 | 3 Diciembre 2007 | Permalink
Veo descalificaciones fáciles y ramplonas.
No veo argumentos sólidos que justifiquen nada.
¿Cómo se retratan los opinadores! ¿Tan vacías están esas cabezas que no pueden albergar ni una sola buena razón para apoyar sus afirmaciones?
¿Ánimo, Sr. Marsá! Siga cabalgando mientras los perros (sin mala intención) ladran.
CacaLan
8:38 | 4 Diciembre 2007 | Permalink
Verdaderamente Alelao has elegido el nombre adecuado, ¿dónde ves argumentos?, porque, ¿cuál es el objetivo del artículo? a mi no me queda claro, ¿atacar a la izquierda estética?, ¿a los jóvenes antisistema?, ¿negar la etiología de la exclusión social?. En cualquier caso, y sea cual sea el objetivo, creo que ni profundiza, ni argumenta lo suficiente. Y lo más importante, ¿qué soluciones se dilucidan dando por hecho que la violencia que estamos viviendo en nuestras sociedades tiene sólo causas individuales, diríamos hasta caprichosas, producto de desagradecidos que no se esfuerzan para salir de la miseria? (hay que ver lo que ha calado el pensamiento liberal extremo y el darwinismo social en este señor) ¿no recuerda, en el mismo análisis a grupos de extrema derecha negando las causas estructurales de la exclusión de los negros en EEUU?, ¿no es acaso el mismo argumentario del Hitler “democrático” analizando la causa de la ruina y decadencia social de Alemania en los años 20? Los problemas sociales ya no son sociales, los éxitos de la sociedad son debidos a las bondades del sistema, las contradicciones, la violencia serían sólo una cuestión individual y no habría nada que imputarle al sistema. En fin.. nada nuevo bajo el sol del liberalismo geriátrico…
Creo que el artículo nos viene a decir sobretodo que, tratándose de ciencias sociales cualquiera puede opinar, cualquiera puede juzgar que es sociología cara y cuál barata, y hablando de sociología barata, ¿las observaciones frecuentes de este blog sobre el tema no serían producto del mismo saldo? En un buen porcentaje parecen compradas en los “chinos”
S.G.
10:33 | 4 Diciembre 2007 | Permalink
Pues los chinos de darwinismo social y limpieza ideológica saben un rato, sobre todo los que tuvieron “la suerte” de conocer a Mao.
Otro héroe “siniestro”, Lenin, creía que los “excesos sociales”, como él llamaba a los actos violentos, eran causa de la “explotación de las masas”, en nuestro caso exclusión social, marginación…
No olvidemos tampoco que la “eugenesia socialista” estuvo muy presente en los debates de la Alemania previa al Hitler “democrático”.
Pero “al bollo”, personalmente entiendo que la crítica se dirige a esa parte de la izquierda que ha elegido criticar a Sarkozy, en vez de a los que realizan esos actos vandálicos. Básicamente.
Las culpas se dirigen a que el paro, la falta de oportunidades, unido a una excesiva represión policial, son los culpables de estos incidentes, y por extensión, Sarkozy.
¿Significa esto que si yo no encuentro un trabajo acorde con mi titulación universitaria puedo dedicarme a quemar coches y empresas porque no me dan trabajo?
Como diría ZP, no seré yo el que esté cerca del presidente, francés en este caso, pero si me preocupa (no más que a los coches y casas de los vecinos de esos barrios parisinos) el “amparo” con el que son recibidos estos actos por algunos medios y políticos.
Esto más que a sociología, responde a una “política barata”.
CacaLan
12:14 | 5 Diciembre 2007 | Permalink
S.G; decirte que estoy ampliamente de acuerdo contigo, soy alérgico a la misma simpleza y a las etiquetas de izquierda (a cualquiera, y por cierto, hace tiempo que mi pensamiento político dejó de interpretar la realidad en torno a los dos polos clásicos y anda huérfano y en constante búsqueda, pero como hija de este tiempo que vivimos). En realidad en cuanto al trasfondo político del artículo de Jorge y a la matización que tú haces, SG, no hay nada que objetar, es más, existe más de una coincidencia con mis propios planteamientos. La divergencia surge sólo en la identificación de las causas. Si tenemos los precedentes frívolos y hasta perversos de los dos discursos políticos mayoritarios (la izquierda y derecha tradicional), que menos que no caer en su misma arrogancia a la hora de valorar los hechos sociales. La prudencia y la cientificidad, que es por lo que aboga mi réplica, no son patrimonio de ninguna ideología pero sí de una forma de pensar el mundo y la sociedad que nos toca.