Miguel Gallardo

El motivo de escándalo preferido por los viejos puritanos fue siempre la sexualidad y la vara de medir, los centímetros cuadrados que dejaran las mujeres al descubierto. De hecho, cuando salían a la calle a dar voces contra el pecado, ya entendía todo el mundo a qué pecado se referían. Pues los nuevos puritanos se indignan exactamente por lo mismo. No encuentran mayor problema si son los hombres los que se aligeran de ropa, no parecen molestarles los calendarios de bomberos, policías o de cualquier otra profesión cuando son varones los retratados. Aquí no hay igualdad que valga, porque si de mujeres se trata, entonces “calendario sexista” (en el titular de ayer de El País).
Les da igual que las chicas de Ryan digan que lo han hecho porque han querido y con fines benéficos. Que no, mujer, que “atenta contra la dignidad de las trabajadoras” y que resulta “discriminatorio”, porque “supone una representación sexista”, porque “aparecen representadas como objetos sexuales”.
Quienes firman esa sarta de sandeces son en esta ocasión Facua (una organización de consumidores próxima a Izquierda Unida) y el gubernamental Instituto de la Mujer. Es decir, aquellos que se han decidido a representar a los nuevos puritanos, y a contribuir generosamente a que el calendario se convierta en una campaña de publicidad gratuita para Ryanair. Pero sobre todo, estos nuevos puritanos, como los viejos, se creen con derecho a decirles a esas mujeres lo que pueden y lo que no pueden hacer y lo que atenta contra su dignidad, porque consideran a esas mujeres, hoy como ayer, menores de edad que no saben lo que hacen.
Sin embargo, viendo las páginas del calendario, da toda la pinta de que las chicas de Ryan saben perfectamente lo que hacen. Y es un placer vérselo hacer para quien no está dispuesto a que le pongan la corrección política por encima de la biología. Vamos, que uno no es de piedra… aunque no esté tan obsesionado por las fotografías de mujeres ligeras de ropa como estos nuevos puritanos.
flanagan
12:16 | 13 Diciembre 2007 | Permalink
A lo que hemos llegado con eso de lo políticamente correcto y la estupidez populista… buscando defender, supuestamente, a las mujeres, al final acaban infringiéndoles una represión todavía peor a la de hace años. Cuanto caballero de blanca armadura disfrazado de feminista sobra en este mundo. Está bien que nos recuerde la hipocresía de la sociedad, señor Gallardo. Felicidades.
sergio
17:44 | 13 Diciembre 2007 | Permalink
Que bueno, que acertado, yo tengo el mismo sentir que tú y aplaudo este artículo de opinión. Creo que de ultimas todo lo que debería ser normal, lo intentan “destrozar” con “banderas de la defensa” hacia aquellas y aquellos que no piensan en verde o en desfasados mitos…nadie ha rebajado el trabajo de estas mujeres y su condición de mujer sigue siendo la misma. Saludo la tranquilidad y normalidad con la que se hacen las cosas y rechazo el intentar destacar a costa del trabajo de los demás (siempre que esté bien hecho)
Plácido
19:08 | 13 Diciembre 2007 | Permalink
Hablando de puritanismos y efectos colaterales, El Jueves tras la portada del escándalo ha ganado 81.000 lectores: ha pasado de 475.000 en julio a 556.000 en diciembre.