Martes, 13 de Noviembre de 2007

Un verdadero desastre

Francisco Pomares

[La Provincia, 12 de noviembre de 2007]

Según reveló la pasada semana Manuel Cendagorda, director del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables de Tenerife, la práctica totalidad de la energía que se consume en el Archipiélago -nada menos que el 97 por ciento- procede del petróleo, un combustible de origen fósil que ya ha superado el increíble precio de 100 dólares por barril, y cuyas reservas conocidas sólo alcanzan hasta poco más de mediados de este siglo.

El total de las energías renovables que se generan en las Islas no cubren hoy el tres por ciento del consumo, y eso incluso a pesar de que Tenerife fue territorio pionero en España en la implantación de molinos eólicos. Hoy, la situación ha cambiado bastante poco en relación a la que había hace veinte años, entre otras cosas porque el bochornoso espectáculo de tráfico de influencias y corruptelas previas a la concesión de las licencias para la instalación de parques eólicos paralizó el proceso de implantación. A pesar de las buenas características del clima isleño, que hacían prever que antes de 2015 hasta un 15 por ciento de la energía consumida en las Islas fuera de carácter renovable, a sólo ocho años vista de la fecha prefijada en el Plan Energético de Canarias, no se ha avanzado prácticamente nada. Antes de 2015, Canarias debería contar con un total de 1.025 parques eólicos, de los que hoy no existen operativos ni uno por cada 30 previstos.

En cuanto a la energía solar fotovoltaica, a pesar de su alta rentabilidad económica (la venta de la energía producida está garantizada por ley y se obliga a Unelco a comprar la electricidad producida a precios regulados, con lo que las inversiones se amortizan en el peor de los casos en torno a los diez años de producción, mientras que las placas tienen una duración de 25 años), lo único cierto es que el retraso en la implantación de parques fotovoltaicos es aún muy considerable, y eso siendo Canarias una de las regiones españolas con más horas de sol por año, y por tanto, una de las que convertirían en más rentable la inversión en parques solares. Por contra, la potencia de origen fotovoltaico inicialmente prevista para toda España quedará completada a principios de 2008, y la cuota canaria es aún bastante baja.

Si administraciones y particulares no apuestan decididamente por las energías renovables más fiables y rentables -con la excepción de la isla de El Hierro, que avanza hacia un sistema de autonomía parcial-, es absurdo suponer que aquí llegue a producirse inversión en la costosísima maquinaria necesaria para la obtención de energía maremotriz. Si seguimos así, cuando el petróleo se agote o cuando su precio sea de verdad insostenible, la única opción que nos quedará será la instalación de una pequeña nuclear, capaz de atender por sí sola los seis sistemas energéticos canarios. No invertir hoy en renovables nos hará depender en un futuro bastante próximo de lo nuclear. Quizá sea hora de empezar a hablar de ello.