Francisco Pomares
[La Provincia, 12 de noviembre de 2007]
Según reveló la pasada semana Manuel Cendagorda, director del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables de Tenerife, la práctica totalidad de la energía que se consume en el Archipiélago -nada menos que el 97 por ciento- procede del petróleo, un combustible de origen fósil que ya ha superado el increíble precio de 100 dólares por barril, y cuyas reservas conocidas sólo alcanzan hasta poco más de mediados de este siglo.
El total de las energías renovables que se generan en las Islas no cubren hoy el tres por ciento del consumo, y eso incluso a pesar de que Tenerife fue territorio pionero en España en la implantación de molinos eólicos. Hoy, la situación ha cambiado bastante poco en relación a la que había hace veinte años, entre otras cosas porque el bochornoso espectáculo de tráfico de influencias y corruptelas previas a la concesión de las licencias para la instalación de parques eólicos paralizó el proceso de implantación. A pesar de las buenas características del clima isleño, que hacían prever que antes de 2015 hasta un 15 por ciento de la energía consumida en las Islas fuera de carácter renovable, a sólo ocho años vista de la fecha prefijada en el Plan Energético de Canarias, no se ha avanzado prácticamente nada. Antes de 2015, Canarias debería contar con un total de 1.025 parques eólicos, de los que hoy no existen operativos ni uno por cada 30 previstos.
En cuanto a la energía solar fotovoltaica, a pesar de su alta rentabilidad económica (la venta de la energía producida está garantizada por ley y se obliga a Unelco a comprar la electricidad producida a precios regulados, con lo que las inversiones se amortizan en el peor de los casos en torno a los diez años de producción, mientras que las placas tienen una duración de 25 años), lo único cierto es que el retraso en la implantación de parques fotovoltaicos es aún muy considerable, y eso siendo Canarias una de las regiones españolas con más horas de sol por año, y por tanto, una de las que convertirían en más rentable la inversión en parques solares. Por contra, la potencia de origen fotovoltaico inicialmente prevista para toda España quedará completada a principios de 2008, y la cuota canaria es aún bastante baja.
Si administraciones y particulares no apuestan decididamente por las energías renovables más fiables y rentables -con la excepción de la isla de El Hierro, que avanza hacia un sistema de autonomía parcial-, es absurdo suponer que aquí llegue a producirse inversión en la costosísima maquinaria necesaria para la obtención de energía maremotriz. Si seguimos así, cuando el petróleo se agote o cuando su precio sea de verdad insostenible, la única opción que nos quedará será la instalación de una pequeña nuclear, capaz de atender por sí sola los seis sistemas energéticos canarios. No invertir hoy en renovables nos hará depender en un futuro bastante próximo de lo nuclear. Quizá sea hora de empezar a hablar de ello.
Fernando Marcet
16:12 | 13 Noviembre 2007 | Permalink
Un ejemplo del tipo de estrategia necesario para que la implantación de las energías renovables sea una realidad más allá de ese anecdótico tres por ciento.
En este caso hablamos nada menos que de 200 Mw de energía fotovoltáica que se instalará en Sevilla… para que nos hagamos una idea, con esos 200 Mw tendríamos energía suficiente, y de sobra, para abastecer al cien por cien toda la isla de Lanzarote.
Una empresa privada ha cedido los terrenos, supongo que a cambio de un porcentaje en los beneficios que se obtenga de vender tantísima energía, y Endesa llevará a cabo la instalación.
Eso es lo que necesitaríamos que ocurriera aquí. Que Unelco colaborara con empresarios locales propietarios de terrenos. Pero claro, para eso, primero, habría que permitir levantar paneles solares en terrenos donde hoy en día está prohibido, y segundo, Unelco tendría que empezar a tomarse en serio eso de las energías renovables… cosa que hasta la fecha no hace ni por asomo.
Ahora se pretenden instalar 50 mw más en Lanzarote y se irá a lo fácil, barato y cómodo… aumentando un poco más nuestra dependencia a una energía que se queda obsoleta cada día que pasa y nos condena a todos los que vivimos en esta isla a tener que conseguir petróleo a toda costa. Sí, desde luego que hoy por hoy es cincuenta veces más barato instalar un megawatio de energía obtenida mediante combustibles fósiles que ese mismo megavatio en energía solar. Pero no se trata únicamente del precio de la instalación, sino del coste posterior del petróleo, que irá aumentando cada año. Al final, dentro de veinte años, es posible que los doce millones de euros que cuestan los cincuenta megavatios fósiles se conviertan en una cifra aún mayor que los trescientos millones de euros que nos costarían los cincuenta megavatios solares (suponiendo que para entonces todavía exista petróleo que conseguir). Eso por no hablar del calentamiento globlal, la contaminación y todos esos pequeños detalles que algunos no quieren ni escuchar.
Asombrado
21:48 | 13 Noviembre 2007 | Permalink
Sr. D. Fernando Marcet:
No confundamos a los lectores entre energía solar fotovoltaica y enería solar fototérmica, ésta última es el tipo de tecnología que se ha instalado en Sevilla, y a la que usted se refiere.
Fernando Marcet
23:20 | 13 Noviembre 2007 | Permalink
Energía solar termoeléctrica, para ser del todo precisos. Ese término, el de energía fototérmica, está bastante en desuso, y se solía utilizar para referirnos a la energía solar que se usaba para calentar el agua de los hogares, fundamentalmente.
En este caso también se trata de calentar, efectivamente, pero el líquido que se empleará ni será agua, probablemente, ni será su uso otro distinto que el de transformar ese calor inicial en energía eléctrica.
Si se fija, en el enlace que indico, la noticia referida no está en el apartado “Solar térmica”, sino en el de “Solar fotovoltáica”. Es cierto que podría tratarse de un error de la página web en cuestión, pero el caso es que a mí me parece que no, porque lo que da una denominación u otra es el uso final que se dará a la energía solar original. Y su uso final no será el de calentar el agua de los grifos, sino el de producir electricidad, aunque para ello se eleve previamente la temperatura de un fluido cualquiera.
Tenemos la luz del sol, o sea “foto”, y el producto final, electricidad, o sea “voltios”. Cierto que por medio hay un calentamiento, o sea “termo”, pero no es este el producto final, así que a mi modo de ver nos ajustamos más a la realidad si denominamos esta energía como fotovoltáica antes que fototérmica.
En cualquier caso, no creo que el uso de un término u otro implique cambiar nada de lo que decía en mi primer comentario. Los 200 megavatios que se instalarán en Sevilla servirán para sustituir muchísima electricidad que ahora mismo obtienen a base de la quema de combustibles fósiles, y no para que los sevillanos se puedan duchar con agua caliente por la mañana. A no ser, claro está, que empleen termos eléctricos.
Dejo un par de enlaces para que cada cual extraiga sus propias conclusiones:
Energía solar termoeléctrica. Lo que se va a instalar en Sevilla.
Energía solar fototérmica. O energía solar térmica. A lo que se refiere Asombrado.