Luis Arencibia Verdú
Imaginemos un grupo humano con abundancia de recursos y cierta paz social que convive con otros con escasos medios y, por tanto, cierto potencial de conflictividad. ¿Cuál es la relación más obvia a priori que se establecerá entre ellos? La que prevaleció casi siempre a lo largo de la historia, y aún hoy en gran parte del mundo, es la que perpetúa la situación de desigualdad. Y dentro de esta inercia estaría la prestación de ayuda a cambió de sumisión y obediencia.
Sólo bien avanzado el pasado siglo se acabó implantando en algunos países el Estado del bienestar, mediante el cual se pretendieron distribuir más equitativamente los recursos y las oportunidades. Y fue incluso más tarde cuando se comenzaron a atender a los casos de desigualdad más severos de forma organizada, y con la intención de normalizar la situación de la persona, no de aliviarla momentáneamente.
En el viejo orden, los sistemas de poder encontraron un fiel aliado en la Iglesia Católica, y su sistema automatizado de salvación de almas a través de la caridad. El Bien era un mandato divino que la jerarquía interpretaba como le salía de ahí, y pobre de aquel desdichado que no aceptara la bondad tal cual se le ofrecía. Actualmente, la cosa, al menos sobre el papel, es diferente: la meta es la emancipación de la persona y que ésta pueda desarrollar todas las potencialidades posibles, para lo que es necesario que tome la iniciativa y se rebele contra circunstancia que considere injustas.
Pero estos son enfoques –como decíamos– bastante recientes y hay quien no los tiene en absoluto asimilados. Por ejemplo, el pasado 7 de diciembre La Voz de Lanzarote difundía la denuncia de una mujer contra dos educadoras de la casa de acogida para mujeres maltratadas de Arrecife por supuesto trato discriminatorio y abuso de poder, y entre los comentarios a la noticia hay afirmaciones tan sorprendentes como estas: “No es bueno morder la mano que te da de comer”; “Yo creo que esta señora debería regresar a su Galicia natal, es posible que no se haya aclimatado a los aires de Canarias y eche en falta su tierra” o “Sería la primera vez que se escucha que en las casas de acogida se maltrata a las personas”. Parece evidente que numerosas personas siguen considerando que en caso de tener dificultades, uno debería renunciar a sus derechos y limitarse a dar las gracias.
Si esta denuncia fuera infundada, sería una más de tantas que pasan cada día por los juzgados con cierta normalidad… Pero si tuviera base real, no sólo esta persona estaría ejerciendo su derecho y tomando sus riendas, sino que nos habría hecho un favor a todos los demás, difundiendo el funcionamiento inadecuado de un servicio público.
Quien tenga experiencia en atención social sabrá que estas situaciones son relativamente frecuentes, sin que trasciendan a la luz pública: unas veces el juez dictamina que el denunciante ha montado un castillo en el aire por inquina personal y otras que el educador no está cualificado para soportar la presión de su trabajo, y alguien ha pagado por ello. En todo caso, mientras no haya sentencia, ambas partes debieran ser tratadas con idéntico respeto.
Alucino
15:27 | 12 Diciembre 2007 | Permalink
¿Los que tienen menos recursos y por lo tanto, menos medios, son probablemente conflictivos?
Empieza de nuevo anda.
Luis Arencibia
15:58 | 14 Diciembre 2007 | Permalink
Lo políticamente correcto a veces nos juega malas pasadas “Alucino”. No sólo es más probable que surjan conflictos desde los menos favorecidos, sino que mal encaminados están cuando aceptan apaciblemente su condición de segundones en la sociedad. Que esto los convierta en perversos o menos dignos es algo que al parecer opinas tú, no yo.
alucino
17:28 | 16 Diciembre 2007 | Permalink
Estimado Luis, ¿Crees que yo he dicho que los desfavorecidos, tienen más posibilidades de ser confilictivos o perversos? Perdona mi niño, pero te vuelvo a decir: Empieza de nuevo y cambia el chip. Las necesidades sociales muchas veces no se palian, ni siquieran se intentan arreglar porque hay demasiado tonto universitario que en la vida las ha padecido.
Estoy en contra de utilizar cualquier vía social para paliar mis necesidades si me va a ayudar gente así. No obstante, me ha gustado el artículo. Como dije antes, lo que no me gusta es el principio. De todos modos no tengo mucha idea como habrás podidio comprobar.
Tendré que irme a la Laguna a aprender algo.
Gracias por preocuparte por los más desfavorecidos y conflictivos.
AlternaBoba
9:35 | 17 Diciembre 2007 | Permalink
Pero vamos a ver Alucina….¿qué significa esto?
“Estoy en contra de utilizar cualquier vía social para paliar mis necesidades si me va a ayudar gente así.”
Pues yo, haciendo gala de la misma inteligencia te digo:
Estoy en contra de usar vías sanitarias para mi cáncer si me van a tratar médicos así. Jó. Osea…saes?
La opinión y el complejo: esos grandes enemigos¡¡¡ ¿verdad Alucina?…por cierto…no es necesario que te vayas a La Laguna….poco puede hacer por tí el conocimiento (pero se me ocurre que de manera alternativa pidamos una universidad para Lanzarote, a lo mejor así pasamos del cinismo adolescente con el que rebates (es más fácil reconocer que no sólo no sabes nada sino que te acercas al tema con complejos de listilla)…a la excelencia de la CONEJERUM BATATAM EST…….Y todo con tal de ahorrarte el billete y el mal trago del binter…
Alucino
9:53 | 17 Diciembre 2007 | Permalink
Altena Boba, o Pegacorta, seguro que tú si eres inteligente, porque no es lo mismo que te cure el cáncer un oncólogo que un homeópata. No es lo mismo que resuelva mis problemas alguien preparado que un progre tonto. Todos nos conocemos.
Cínico hay que ser en esta isla si uno opina y le salen chinijitos pegacortas por todos lados.
El tema es el siguiente y creo que ustedes no se pierden nada.
Me quedo con tu inteligencia como método de estudio y dejaré de leer. Tienes razón a mí nunca me gustó chatear. Y menos si leo algo y resulta que el opinador de turno o articulista está al loro de las babiecadas que escribe para contestar y recontestar.
Perdón: Me acabo de dar cuenta que esto es un Blog jajajajajajaj
Eva A.
11:26 | 17 Diciembre 2007 | Permalink
Lástima que un tema tan complejo y con tanta miga se vaya por las ramas de las descalificaciones.